A sus 30 años, Isa Pantoja atraviesa uno de los momentos más determinantes y transformadores de su vida. En una entrevista exclusiva y a corazón abierto para la revista Semana, la hija de Isabel Pantoja ha desnudado su alma para relatar cómo ha logrado superar una etapa de extrema oscuridad marcada por una depresión posparto y el eterno conflicto que mantiene con su madre y su hermano, Kiko Rivera. Hoy, tras participar en el innovador proyecto ‘DecoMasters‘ de TVE, Isa asegura sentirse una mujer nueva, redescubierta y, por fin, respetada por el gran público.
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La vida no le ha dado tregua a la joven colaboradora en los últimos tiempos. Al distanciamiento familiar que arrastra desde hace años se sumó un proceso psicológico doloroso tras el nacimiento de su segundo hijo. Sin embargo, Isa ha encontrado en su marido, Asraf Beno, el pilar fundamental para no tirar la huella. Juntos aceptaron el reto de ‘DecoMasters’, una experiencia que, lejos de generar tensiones en el matrimonio, ha servido para afianzar sus lazos y devolverle a Isa la pasión por su pareja.
El refugio en la decoración y el miedo a la convivencia
Isa confiesa que aceptó el proyecto de la cadena pública por la necesidad de probar algo distinto a los realities de convivencia convencionales a los que estaba acostumbrada. «Nunca había tenido relación directa con la decoración», admite, revelando que la propuesta llegó cuando aún estaba embarazada. A pesar de la incertidumbre inicial que le generaba trabajar con su marido y convivir con desconocidos, la experiencia ha resultado ser una terapia de choque.
«Me he descubierto y he sentido muchas cosas. He tenido momentos de bajón, de casi tirar la toalla, pero me ha encantado», explica Isa. La joven reconoce que el programa la obligó a perder la vergüenza, algo que siempre le ha costado debido a una falta de seguridad que arrastra desde su infancia: «En mi niñez no tuve ese impulso de ‘tú puedes’. He aprendido que tengo que confiar más en mí y terminar los proyectos que empiezo».

Lágrimas, recuerdos de infancia y la sombra de Isabel Pantoja
Uno de los puntos más emotivos de la entrevista se centra en las lágrimas que Isa derramó durante las grabaciones. La presión del trabajo, sumada a la sensibilidad propia del posparto y el hecho de tener que separarse de su bebé tan pequeño, la mantuvieron en un estado de vulnerabilidad constante. «Me vine llorando para grabar y me fui llorando en el avión», confiesa con crudeza.
Lo más sorprendente es cómo la decoración sirvió de puente hacia sus heridas del pasado. Isa relata que decorar la habitación de un bebé la transportaba inevitablemente a su propia niñez, abriéndose ante personas que no conocían su historia y que la juzgaban con objetividad. «Me he sentido entendida desde un lugar diferente, sin etiquetas», afirma, valorando positivamente la falta de prejuicios de sus nuevos compañeros.
Sin embargo, no oculta su temor ante la emisión del programa. Al ser un espacio grabado, Isa siente cierta expectativa y miedo a que sus palabras sobre su madre sean malinterpretadas: «Sé que lo que he dicho es verdad, es lo que he sentido, pero me genera incertidumbre». Por el momento, prefiere no ver el contenido de inmediato y esperar a analizarlo con perspectiva.
«El tiempo me ha dado la razón»
Tras años siendo el centro de las polémicas de la prensa del corazón, Isa percibe un cambio de tendencia en la opinión pública. «Siento que me lo he ganado. Se me expuso mucho antes de cumplir los 18 años y ahora creo que se me respeta», sentencia con orgullo. Para ella, el hecho de que muchas de sus vivencias se hayan ido demostrando con el paso de los años le ha otorgado una credibilidad que antes se le negaba.

Respecto a su hermano Kiko Rivera, la situación sigue en standby. Isa confirma que no ha hablado con él sobre su participación en este proyecto y que está esperando a que él vea el programa antes de dar cualquier paso. Por ahora, su prioridad es no refugiarse en casa y seguir saliendo de su zona de confort, demostrando que ya no necesita que otros solucionen sus problemas.
