La guerra dialéctica entre Irene Rosales y Kiko Rivera ha alcanzado un nuevo y surrealista nivel. El DJ, en una desafortunada intervención en redes sociales, ha decidido utilizar la famosa metáfora automovilística de Shakira para desmerecer a la madre de sus hijas frente a su nueva pareja, Lola García. Sin embargo, Rosales, lejos de amilanarse o guardar el silencio que suele caracterizarla, ha decidido contraatacar con una dosis letal de ironía que ya se ha vuelto viral en los mentideros de la crónica social.
Te recomendamos

La familia de Miguel Bosé quiere en la boda de Palito Dominguín tanto al cantante como a su expareja, Nacho Palau, aunque los dos solo se hablan a través de terceros

La abogada de Daniel Sancho responde a la entrevista de Silvia Bronchalo: «¿Por qué está vivo Daniel? Porque Rodolfo manda dinero, pero no come solo Daniel, comen de él los compañeros»

Isa Pantoja deja en el aire la petición de su marido, Asraf Beno, de tener otro bebé hasta que vuelva de ‘Supervivientes’: «Pero cari, cuando vengas hablamos»

Rosa Benito pierde los papeles con Yola Berrocal en ‘Supervivientes All Stars 3’: «Para mí desde hoy estás muerta». Sandra Barneda causa baja por una indisposición
Todo comenzó durante un directo en el que un seguidor de Kiko Rivera lanzó un dardo comparativo, asegurando que el hijo de la tonadillera había cambiado «un Ferrari por un Twingo», posicionando a Irene Rosales como el vehículo de alta gama. La reacción del DJ no se hizo esperar, pero lejos de defender a su exmujer o calmar las aguas, decidió invertir los términos con una actitud que ha sido tachada de «lamentable» por gran parte de la audiencia: aseguró que el cambio había sido a la inversa y que la gente «no tenía ni idea del Ferrari» que era su actual pareja, Lola García.
El «zasca» de Irene que silencia al DJ
La falta de respeto hacia la mujer con la que ha compartido años de vida y dos hijas en común no pasó desapercibida para los colaboradores de televisión, quienes criticaron duramente al músico por entrar en comparaciones tan banales y ofensivas. Rosales, que inicialmente optó por la seriedad y el mutismo, finalmente decidió romper su escudo de discreción para propinarle a Rivera un «zasca» épico que ha sido muy aplaudido.
Haciendo gala de una elegancia cargada de sarcasmo, Irene Rosales sentenció: «Mi Guillermo está muy contento con su Twingo». Con esta referencia a su actual pareja, la sevillana no solo deja claro que ha pasado página, sino que ridiculiza la obsesión de su ex por las etiquetas de lujo, demostrando que la felicidad no entiende de marcas de coche, sino de respeto y estabilidad.
Kiko Rivera, de nuevo en el ojo del huracán
Este nuevo episodio vuelve a situar a Kiko Rivera como una de las figuras más controvertidas de la prensa del corazón. En un momento en el que su relación con el clan Pantoja sigue bajo mínimos, su actitud pública hacia la madre de sus hijas parece cerrar definitivamente cualquier puerta a la cordialidad familiar. Mientras tanto, Irene Rosales se posiciona una vez más como la figura sensata de la ecuación, utilizando el humor para desactivar un ataque que ha terminado volviéndose en contra del propio DJ.
