El horizonte profesional y financiero de Gabriela Guillén la que fuera pareja de Bertín Osborne se ha oscurecido de manera drástica en las últimas horas tras desvelarse el colapso absoluto de su andadura empresarial. Poco más de un año después de haber inaugurado con gran expectación mediática su exclusivo centro de estética en la capital, las puertas del negocio se han cerrado definitivamente, dejando a la esteticista en una coyuntura alarmante. El proyecto, concebido como su gran apuesta para asegurar la estabilidad familiar, se ha disuelto por completo mientras ella se encontraba participando en un formato televisivo, abriendo un frente de desesperación económica.
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La trastienda de este descalabro empresarial ha salido a la luz en el plató de Y Ahora Sonsoles a través de una detallada investigación de la periodista Beatriz Cortázar. El relato de los hechos describe un escenario de desprotección total para la empresaria. Gabriela Guillén se ausentó del territorio nacional durante un periodo de cuatro semanas para cumplir con sus compromisos profesionales en un reality show. La sorpresa mayúscula se desencadenó a su regreso a España, instante en el que constató de primera mano que el local comercial situado en la cotizada milla de oro del Barrio de Salamanca ya no formaba parte de su patrimonio ni se encontraba bajo su gestión.
La gravedad del asunto ha empujado a la esteticista a poner el caso en manos de las autoridades policiales y judiciales. La madre del hijo menor de Bertín Osborne ha formalizado una denuncia penal contra la persona responsable de haberle arrebatado la posesión física del establecimiento donde operaba su firma estética. Según las valoraciones emitidas en el magacín de Antena 3, este litigio por la titularidad y el uso del inmueble se encuentra en sus fases iniciales y requerirá de un prolongado recorrido en los juzgados de instrucción antes de dilucidar si existió una maniobra ilícita de expulsión. Sin embargo, la pérdida inmediata del espacio físico ha supuesto el cese fulminante de la actividad comercial, desmantelando los ingresos ordinarios de la afectada de la noche a la mañana.
La situación de vulnerabilidad se acrecienta al comprobarse que la estructura societaria del negocio se ha desintegrado. La esteticista se ha quedado completamente desamparada, sin el respaldo de ninguna socia inversora, sin la posesión del inmueble madrileño y teniendo que asumir en solitario el peso de los compromisos adquiridos con los proveedores del sector.
El peso de un descubierto financiero que compromete su futuro laboral
La vertiente económica de este cierre forzoso introduce una cifra demoledora que compromete seriamente la liquidez de la esteticista. De acuerdo con las informaciones económicas facilitadas por Beatriz Cortázar ante la audiencia de Sonsoles Ónega, el balance de daños arroja un descubierto financiero de una envergadura considerable. La empresaria se ha topado de golpe con una deuda acumulada que se sitúa en el entorno de los 60.000 euros, un pasivo derivado de las pólizas de inversión inicial, los costes fijos de mantenimiento del barrio de Salamanca y los gastos corrientes devengados durante las semanas de inactividad.
Este revés financiero dinamita las previsiones de una mujer que había invertido todos sus ahorros y esperanzas en las cabinas de tratamiento a finales del año 2024. En los meses posteriores a la inauguración, la propia protagonista había compartido en sus canales digitales el orgullo que le producía capitanear su propia clínica, reconociendo abiertamente que el esfuerzo económico para levantar el cierre había sido titánico y que se había visto obligada a contraer obligaciones crediticias para compatibilizar la viabilidad del proyecto con la crianza de su hijo lactante. La ilusión de aquella apertura, que contó con el respaldo de múltiples celebridades de la crónica social en su jornada inaugural, ha dado paso a una profunda preocupación por la subsistencia diaria.
El futuro laboral de la joven es ahora mismo una auténtica incógnita en los despachos de la televisión. Con las cuentas bajo mínimos y el negocio principal liquidado, los analistas del sector audiovisual apuntan a que su única vía de ingresos inmediata pasará por intensificar sus apariciones en los platós de los programas de entretenimiento.
