Saltar al contenido
Corazón

Ferran Torres estaba lesionado y aprovechó para bajar a sacar barro a l’Horta Sud: ese voluntario es el que ha marcado el gol de la segunda estrella

Pedro Serrano González
6 min 222
Ferran Torres estaba lesionado y aprovechó para bajar a sacar barro a l'Horta Sud

Estaba lesionado y no podía viajar con su equipo. Tenía, por tanto, la coartada perfecta para quedarse en casa. Ferran Torres hizo lo contrario: cogió unas botas de agua, se plantó en l’Horta Sud y se puso a sacar barro como un voluntario más. Ese hombre es exactamente el mismo que acaba de marcar el gol que ha dado a España la segunda estrella.

Te recomendamos

El fin de semana que cambió las botas de fútbol por las de agua

Conviene recordar la magnitud de lo que había ocurrido para entender el gesto. La Dana dejó tras de sí 222 víctimas mortales, más de una treintena de desaparecidos y cerca de 36.803 afectados, con pueblos enteros sepultados bajo el lodo y un proceso de limpieza y reconstrucción que se anticipaba larguísimo. En ese contexto, el delantero, natural de Foios, ya había expresado públicamente su pesar por lo que estaba sufriendo su tierra.

Ferran Torres estaba lesionado y aprovechó para bajar a sacar barro a l'Horta Sud

Pero no se quedó en el mensaje. Aquel fin de semana su equipo jugaba fuera y él no podía desplazarse por una lesión, así que aprovechó el hueco para bajar hasta Valencia y arrimar el hombro sobre el terreno. Su entrenador entonces, Hansi Flick, entendió perfectamente la postura del jugador. Allí se calzó las botas de agua y se implicó de lleno en las tareas de limpieza, igual que hicieron otros futbolistas o que Vicente Moreno, entrenador del Osasuna, volcado con su pueblo, Massanassa. Y cuando compartió aquello en sus redes, no se puso a sí mismo en el centro: subió el trabajo de los voluntarios de Un plato caliente para Valencia y escribió: «Gente como esta hacen mucha falta. Ha sido un honor conoceros, chicos. Muchas gracias por vuestra ayuda desinteresada en Valencia». El protagonista del vídeo eran los otros.

Del lodo al minuto 106: «El gol es de 47 millones de personas, no mío»

Aquella imagen embarrada y la del minuto 106 de una final del mundo no son dos historias distintas: son la misma persona. El disparo que coronó a la selección llegó de sus botas, y la primera reacción del autor volvió a ser apartarse del foco. «El gol es de 47 millones de personas, no mío. El destino estaba escrito, estaba hecho para que ganáramos», dijo ante la prensa, con la misma naturalidad con la que un año antes había puesto el mérito en los voluntarios.

Ferran Torres estaba lesionado y aprovechó para bajar a sacar barro a l'Horta Sud

En su pueblo, poco menos de 8.000 habitantes, la noche se vivió con un extra de euforia y a la mañana siguiente seguían en «resaca emocional». Su abuelo materno, Pepe García —el que lo llevaba de crío a los primeros entrenamientos a la ciudad deportiva de Paterna—, vio el partido en casa y aguantó despierto hasta las tres de la madrugada. A su lado, en la plaza, Carmelo resumía lo que se sintió allí: «Foios se encendió, petardos, tracas, gritos… Sentí que moría de la emoción. Lo de Ferrán se quedará de por vida, como pasó con Iniesta». Y en el Horno Pastelería Mónica, sus tías Inma y Laura lo defendían con la contundencia de quien conoce el precio que había pagado antes: «El tiburón, sí señor. Él siempre ha sido bueno, pero tenía mucha presión. Se merecía marcar este gol y tapar muchas bocas».

Por qué no se olvidó de Valencia: la alquería, la residencia y una familia que le hace tocar tierra

Ferran Torres estaba lesionado y aprovechó para bajar a sacar barro a l'Horta Sud
La foto que pone la piel de gallina.

Para explicar por qué aquel domingo estaba con una pala en la mano hay que mirar de dónde viene. Aprendió a jugar con su abuelo paterno «en una alquería que tenía por aquí cerca, el tío Cucala le llamaban», recuerda un vecino que precisa que en su familia han sido labradores toda la vida y llegaron a regentar un bar. Empezó con el futbito del colegio hasta que el Valencia CF se lo llevó a la cantera con siete años.

Tampoco se lo regalaron. Cuando sus padres se divorciaron ingresó en la residencia del club, y no es una etapa que recuerde con cariño: «Los domingos por la noche, cuando mis padres me dejaban era llorar, llorar y llorar, porque hasta el viernes o sábado siguiente no los iba a ver», ha contado. Le avergonzaba incluso explicar por qué estaba allí siendo de la propia provincia: «Me inventaba que vivía a cuarenta minutos de aquí». De aquello sacó, dice, la única lectura posible: madurar antes de hora, «y gracias a eso soy la persona que soy». Convive además con la presión desde los quince años y nunca lo ha ocultado —ha reconocido abiertamente que trabaja su salud mental, y tanto su fisioterapeuta como su psicólogo le acompañaron en el camino hacia esta final—. Desde su entorno lo resumen en una frase: «Su familia siempre le hace tocar tierra». Uno de sus primeros gestos tras ganar fue, precisamente, abrazar a sus padres y a su hermana.

Hijo predilecto: el pueblo le devuelve el gesto

El cielo vuelve a ser rojo: España, campeona del mundo, entre la euforia desatada de la Familia Real y la Copa de manos de Trump

Foios ya prepara la respuesta institucional. El alcalde, Sergi Ruiz, ha confirmado que el futbolista será nombrado hijo predilecto del municipio: «Probablemente no tengamos una ocasión de tal envergadura como esta. Es el momento de reconocerlo». Ya ha felicitado a su padre, Fernando, y ha empezado a organizar la recepción, subrayando que el jugador «suele venir todo lo que le deja la agenda» porque allí siguen viviendo sus padres y sus abuelos.

Desde el área de deportes del consistorio, Josep Crespo lo sitúa en la genealogía grande del fútbol español: «El testigo de Andrés Iniesta, con Fuentealbilla, nos cae ahora a nosotros, con Ferrán y Foios. Es todo un orgullo». Y hay un detalle que encaja con todo lo anterior: cada año su entorno organiza en el municipio un campus con su nombre que no se limita a la formación deportiva de los críos, sino que les transmite valores sociales y medioambientales. Al final, la historia que queda no es la de un futbolista que marcó un gol histórico, sino la de alguien que, cuando su tierra estaba bajo el barro y él tenía la excusa perfecta para mirar hacia otro lado, se puso unas botas de agua. Lo segundo explica lo primero mucho mejor que cualquier estadística.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *