La celebración del título no se quedó en la calle: siguió en las redes durante todo el día siguiente. Y ahí, Eugenia Martínez de Irujo encontró la manera de juntar dos homenajes en una sola imagen. Uno a la Selección Española. El otro, a su madre, la Duquesa de Alba. Eso sí, con un matiz que conviene aclarar de entrada: la foto no existe. La ha generado una Inteligencia Artificial.
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Una foto icónica, recuperada y transformada

El punto de partida es una de las imágenes más conocidas de la crónica social española: la duquesa de Alba bailando a las puertas del Palacio de Liria de Sevilla el día de su boda con Alfonso Díez. Una cuenta de aficionados llamada Lola Flores–Cayetana de Alba recuperó esa fotografía y la modificó con inteligencia artificial para vestirla con un traje con los colores de la bandera de España.

El montaje llegó hasta la propia hija, que decidió compartirlo en sus redes. Pero no se quedó ahí: fue un paso más allá y creó su propia versión, posando ella misma con un vestido de la bandera española, también generado por inteligencia artificial. En esa segunda imagen etiquetó a su hija, Tana Rivera, y a su amigo Rubén. Conviene subrayarlo porque es fácil que se lea mal: ninguna de las dos mujeres se puso ese vestido. Son composiciones digitales, y así las presentó ella. En un momento en el que las imágenes generadas circulan sin etiquetar y acaban tomándose por reales, el detalle no es menor.
«¡Viva España!»: el resto de su celebración
El montaje no fue su única publicación del día. La duquesa de Montoro también subió a Instagram un post con la bandera de España acompañado de un escueto «¡Viva España!», sumándose así a la oleada de mensajes que rostros conocidos y usuarios anónimos dedicaron al equipo durante la resaca emocional del título. Fue, de hecho, uno de los rasgos de la jornada: la celebración no terminó cuando se apagaron los altavoces de la plaza, sino que se prolongó durante todo el día siguiente en las redes sociales, donde cada cual buscó su propia manera de sumarse a la fiesta con los recursos que tenía a mano.
Su participación en la fiesta, además, no fue solo digital. Estuvo entre los asistentes que siguieron la celebración de los campeones junto a su hija y a la pareja de esta, el torero Roca Rey, en una jornada que ya venía cargada de imágenes: la recepción de los jugadores a los Reyes, a la princesa Leonor y a la infanta Sofía —con recuerdo incluido a la selección femenina—, el paso por el Palacio de la Moncloa y el desenlace en la plaza de Cibeles, donde los futbolistas dieron discursos, hicieron de disc-jockeys y bailaron con actuaciones de Aitana, Arde Bogotá, Lola Índigo y Ana Mena.
Por qué esa fotografía y no otra
La elección de la imagen tiene su lógica sentimental. Aquel baile a las puertas del palacio sevillano es probablemente la estampa más reproducida de su madre, la que condensa el carácter con el que se la recuerda popularmente: alguien capaz de ponerse a bailar en la puerta de su propia casa el día de su boda, sin importarle quién estuviera mirando.
Trasladar esa imagen a un contexto de euforia colectiva por un título deportivo funciona, por tanto, como una manera de decir que ella también habría estado celebrándolo. Es un recurso cada vez más habitual en redes —usar la inteligencia artificial para «traer» a alguien que ya no está a un acontecimiento presente— y que abre un debate que no se agota en la anécdota: el de hasta qué punto es legítimo recrear digitalmente a una persona fallecida, aunque sea con intención cariñosa y aunque quien lo difunda sea su propia familia. En este caso, la respuesta la dio la hija al compartirlo sin ocultar de dónde venía. La imagen no pretende engañar a nadie; el problema aparece cuando el mismo montaje sigue circulando días después, ya sin contexto y sin quien explique que aquello nunca ocurrió.
