La calma de Estrella Morente ha llegado a su límite. Tras días de incesantes rumores que daban por hecho el fin de su matrimonio con Javier Conde, la cantaora ha decidido tomar la palabra para frenar en seco una narrativa que considera surrealista. El detonante de las especulaciones fue su reciente traslado de residencia de Málaga a la capital, un movimiento geográfico que muchos interpretaron erróneamente como una ruptura sentimental. Sin embargo, la artista, visiblemente asombrada por la ligereza con la que se ha tratado su situación personal, ha dejado claro que sus 25 años de historia con el torero no están en peligro, desmintiendo de forma tajante lo que ya se daba por sentado en las redes y los mentideros de la crónica rosa.
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La mecha de la polémica se encendió hace apenas un par de días, cuando las periodistas Laura Fa y Lorena Vázquez revelaron en su pódcast Mamarazzis que Estrella Morente había abandonado el domicilio conyugal en Málaga para instalarse en Madrid. Esta noticia fue el caldo de cultivo perfecto para que se empezara a hablar de una «separación sentimental» encubierta tras una «separación geográfica». La narrativa de una crisis profunda en una de las parejas más herméticas del panorama nacional comenzó a ganar fuerza, obligando a la protagonista a romper su habitual discreción para proteger la estabilidad de su familia.
Un desmentido rotundo: «Está todo en orden»
A través de la periodista Paloma García Pelayo en el programa Y ahora Sonsoles, Estrella Morente ha querido transmitir un mensaje de absoluta normalidad y firmeza. La hija del inolvidable Enrique Morente no ha ocultado su perplejidad ante el cariz que habían tomado las informaciones: «Está todo en orden, me sorprenden las noticias. No hay nada que tenga que ver con una separación», ha insistido la artista, zanjando cualquier tipo de especulación sobre su presente sentimental.
Con esta declaración, la cantaora de 45 años pone punto final a una semana de ruido mediático y aclara que su mudanza a Madrid responde a una realidad muy distinta a la de un divorcio. El matrimonio, que se dio el «sí, quiero» en una romántica ceremonia en Granada en diciembre de 2001, sigue compartiendo un proyecto de vida común que este domingo vivirá un nuevo capítulo de unidad pública.
El Liceu de Barcelona: El escenario de la reconciliación mediática
Lejos de estar distanciados, Javier Conde y sus dos hijos, Curro (2002) y Estrella (2005), tienen previsto viajar este 15 de febrero a Barcelona para apoyar a la artista en uno de los compromisos profesionales más importantes de su temporada. Estrella rendirá un homenaje a las grandes mujeres de la música en el Gran Teatre del Liceu, y el palco se convertirá en el mejor desmentido posible ante las cámaras.
La pareja siempre ha blindado la intimidad de sus hijos, quienes viven alejados de los focos pese al peso de sus apellidos. Estrella ha presumido en diversas ocasiones de la «belleza no normal» de su hijo mayor y del talento para el baile de su hija pequeña, subrayando que la maternidad la convirtió en un ser menos egoísta. Esta estructura familiar, basada en la admiración mutua y el apoyo constante, es la que Estrella defiende ahora frente a los titulares que intentaban dibujar el final de un casamiento que ella misma describió en su día como «un sueño del pasado».
