Hay bodas que se anuncian a bombo y platillo y otras que se filtran casi de puntillas, con la misma discreción con la que se ha construido la historia de amor que las sostiene. La de Elena Rivera pertenece al segundo grupo. La actriz zaragozana, de 33 años, se casa este mismo sábado con David Redondo, subdirector de Comunicación y Relaciones Públicas de Atresmedia y el hombre que lleva quince años a su lado, según adelanta el Heraldo de Aragón. La celebración tendrá lugar esta tarde-noche en Madrid, blindada al detalle, y a ella está previsto que acuda un buen puñado de rostros conocidos del audiovisual español, el ecosistema en el que ambos se mueven por razones profesionales y personales.
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Ni Zaragoza ni Barcelona: la ciudad que los adoptó
El primer dato que llama la atención es geográfico, y dice mucho de la pareja. La boda no se celebrará en Zaragoza, la ciudad natal de la novia, ni en Barcelona, de donde procede él, sino en Madrid, la capital en la que ambos llevan afincados mucho tiempo y donde han levantado su vida en común. No hay concesiones al lugar de origen ni al gran escenario simbólico: hay pragmatismo, y hay una voluntad de intimidad que la actriz lleva años verbalizando. «Me lo tomo más como que, si ocurre lo de dar el paso y casarte, sea juntar a tu gente, algo íntimo y chiquitito. No me gusta algo supergrande», confesó ella misma en una entrevista a ¡HOLA!, describiendo con exactitud la boda que hoy se va a celebrar.

La discreción es, de hecho, la marca de la casa de esta relación. Quince años de noviazgo sin un solo escándalo, sin exclusivas, sin posados. Apenas algunas fotografías compartidas por ellos mismos en sus redes sociales —escapadas, comidas, celebraciones— y una costumbre entrañable que en Zaragoza conocen bien: la pareja no se pierde las Fiestas del Pilar, donde son habituales tanto en la Ofrenda de Flores como en los conciertos. Ella, cotizadísima actriz de series; él, un ejecutivo que trabaja al otro lado de la pantalla, en el aparato de comunicación de uno de los dos grandes grupos televisivos del país. Una pareja que se mueve por dentro de la industria sin necesidad de exhibirse en ella.
El día que Sonsoles Ónega la pilló en fuera de juego

Si algo resume el carácter reservado de Elena Rivera es cómo se enteró España de que se iba a casar: porque se lo sacaron en directo. Fue el pasado febrero, en el plató de ‘Y Ahora Sonsoles‘, en Antena 3. La presentadora encendió la mecha sin previo aviso —«Me han dicho que te casas…»— y la cara de la actriz lo dijo todo antes que su boca: no se lo esperaba. Se recompuso como pudo y soltó una de esas frases que se quedan: «¡Ay, madre mía! Bueno, sí. Me he quedado planchada como esta alfombra». No dio entonces ni fecha ni lugar, pero sí explicó el sentido del paso que iba a dar: «Esto está enfocado nada más que para celebrar y juntar a mi gente porque llevamos muchos años juntos. Vamos a hacer ahora quince años. Bueno, ya está. Ya está».
Cinco meses después de aquel sofoco televisivo, la fecha ha llegado. Y lo ha hecho manteniendo el pacto de silencio hasta el final: ni el lugar exacto, ni la lista de invitados, ni el vestido han trascendido. Ese blindaje contrasta con la magnitud del personaje, porque hablamos de una de las actrices más solicitadas de la ficción española y de una cara que el país lleva viendo crecer, literalmente, desde que era una niña.
De Karina a la abogada con TOC: una carrera criada en la televisión

Conviene recordar de dónde viene la novia, porque su biografía profesional está tejida con la memoria sentimental de varias generaciones. Elena Rivera se subió al tren de ‘Cuéntame cómo pasó‘ en 2005, con apenas trece años, para dar vida a Karina, y ahí permaneció más de una década, hasta 2018. Creció delante de las cámaras de televisión Española y se marchó cuando entendió que necesitaba demostrar que era mucho más que aquel personaje. Lo consiguió: protagonizó ‘Inés del alma mía’ metiéndose en la piel de la conquistadora Inés Suárez, brilló en ‘Los herederos de la tierra’ y firmó su consagración definitiva como cabeza de cartel de ‘Alba’, la serie de Atresmedia que la situó en otra liga interpretativa.

Su presente, además, la ata todavía más al grupo en el que trabaja su ya marido: este mismo año se ha convertido en el gran ariete de Antena 3 con ‘Perdiendo el juicio‘, la ficción producida por Boomerang TV en la que encarna a una prestigiosa abogada que convive con un trastorno obsesivo-compulsivo, y con la que la cadena aspira a plantar cara a la competencia en el prime time. Es decir: la novia protagoniza las series del grupo para el que el novio gestiona la comunicación. Una simetría casi novelesca que, sin embargo, ambos han llevado con una sobriedad ejemplar, sin mezclar jamás lo profesional con lo personal de cara a la galería.
Queda por ver si el hermetismo aguanta hasta el final o si, como suele ocurrir cuando se juntan tantos rostros conocidos bajo un mismo techo, alguna imagen acaba escapándose. Lo que ya no se le escapa a nadie es el titular: la niña que España vio crecer en el salón de los Alcántara se casa hoy, quince años después de aquel primer «sí» que nadie retransmitió.
