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Corazón

El grito de auxilio de Federico Prat desde la calle: «Si lo hubieran intentado todo, no me habrían dejado en un cajero»

Pedro Serrano González
6 min 456

La fractura entre Federico Prat y sus hermanos, los conocidos presentadores Joaquín Prat y Alejandra Prat, ha alcanzado un punto de no retorno tras las últimas y desgarradoras declaraciones del tercer hijo del mítico locutor. Mientras su familia mantiene un discurso de apoyo agotado por las recaídas, Federico rompe su silencio desde La Línea de la Concepción para ofrecer un testimonio crudo sobre su realidad actual, marcada por la indigencia y el desmentido directo a la versión oficial de su entorno cercano.

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El origen de una pesadilla familiar

La historia de los Prat Sandberg siempre ha estado bajo el foco de la elegancia y el éxito profesional, pero tras esa fachada de televisión y crónicas sociales se escondía una herida abierta hace más de una década. Alejandra Prat decidió abrir el baúl de los recuerdos más dolorosos en el programa de Ana Milán, revelando que el descenso a los infiernos de su hermano comenzó de la forma más insospechada: por la presión laboral. Según la periodista, Federico trabajaba largas jornadas en barcos y, en un momento de debilidad física y mental, una figura de autoridad en su entorno profesional le instó a consumir sustancias para «aguantar el ritmo». Aquella «mala decisión», como la definen sus hermanos, fue el inicio de un laberinto de adicciones que ha condicionado la dinámica de toda la saga.

La réplica desde la indigencia en La Línea

A diferencia de otras ocasiones en las que el silencio era la norma, Federico Prat ha decidido dar un paso al frente a través del medio local Área Campo de Gibraltar, ofreciendo una visión diametralmente opuesta a la de sus hermanos. Federico se muestra tajante y dolido frente a la cámara, despojándose de cualquier matiz de autocomplacencia. «No, no es verdad que lo han intentado todo. Si lo hubieran intentado todo, no me hubieran dejado en la calle con la situación que estoy pasando», afirma con una contundencia que golpea directamente a la imagen de unidad familiar que a veces se proyecta desde los platós de Madrid.

Su vida actual dista mucho de los focos de ‘Vamos a Ver‘. Federico reside en La Línea de la Concepción, un lugar que eligió hace doce años por una historia de amor y donde hoy sobrevive gracias a la solidaridad ciudadana. «Me vine hace 12 años gracias a un amor en Campamento y decidí quedarme porque la gente de La Línea es muy buena y me ayudan día a día. Ningún día me ha faltado nada y me dan para comer. Me han dado ropa y abrigos», relata con una gratitud que subraya, por contraste, el vacío que siente por parte de su sangre.

Una vida al límite entre cajeros y amenazas

El testimonio de Federico Prat no solo es una réplica a sus hermanos, sino un informe de supervivencia en tiempo real. La crudeza de dormir al raso ha mermado su ánimo, especialmente por la inseguridad que conlleva la vida en la calle. Su realidad diaria es una lucha por la integridad física. «No tengo ninguna ayuda de mi familia. Ahora pues duermo en un cajero de aquí de La Línea. Lo estoy pasando bastante mal porque hay días que paso peligro porque hay mucha gente que no es de La Línea que me viene a molestar y a robar. Porque tenía un problema donde vivía con una persona que tuvo un juicio conmigo y estoy esperando la sentencia de la justicia de La Línea», confiesa visiblemente afectado.

A pesar del entorno hostil, Federico aprovecha su intervención para lanzar un mensaje claro sobre su estado de salud y su relación con las sustancias, asegurando que el fantasma de la drogadicción es cosa del pasado. «Yo ya no tengo ningún contacto con las drogas como se dijo en el programa de Ana Milán en el canal Cuatro. Hace bastante tiempo dejé la adicción porque no llevaba a nada y que no me hacía ningún bien para mi salud», sentencia, buscando limpiar su nombre y distanciarse de la etiqueta de «adicto activo» que, según él, su familia sigue utilizando para justificar el distanciamiento.

La súplica desesperada por una cama y una ducha

El momento más emotivo de su intervención llega cuando Federico se dirige directamente a la cámara para hablarle a los suyos, a esos rostros que ve cada día en la televisión pero que siente a años luz de su realidad. Su petición no es económica para grandes lujos, sino de dignidad básica. «Pues mira, yo quería mandar a mi familia que por favor, que si veis este vídeo, que yo estoy bien y que, por favor, que si puede ser que me ayuden para alquilar una habitación, que me hace falta ducharme día a día y dormir en una cama, no en un cama, no en un cajero como estoy ahora mismo en la situación», suplica con lágrimas en los ojos, evidenciando el desgaste de un hombre que solo pide volver a sentirse humano bajo un techo.

La respuesta de Alejandra Prat: «Mentir va unido a las adicciones»

La reacción de la familia no se ha hecho esperar, pero lejos de ser un acercamiento, ha supuesto un nuevo muro de hielo. Alejandra Prat, quien actualmente compagina su labor periodística con una intensa preparación para intentar competir en los próximos Juegos Olímpicos, ha reaccionado al vídeo de su hermano con una mezcla de lástima y escepticismo. Para ella, las palabras de Federico son un síntoma más de la enfermedad que padece. «Como veis es educado y muy buen chico. Mentir va siempre unido a las adicciones. Qué pena», escribió la periodista en redes sociales.

Esta postura refleja el agotamiento de una familia que parece haber tirado la toalla tras años de intentos fallidos. Para los hermanos Prat, el discurso de Federico está distorsionado por su condición, una visión que choca frontalmente con la lucidez y la desesperación que el protagonista muestra en su entrevista. Mientras tanto, en La Línea, la solidaridad vecinal sigue siendo su único salvavidas. Personajes locales como Pepe ‘Pela Palmeras’ ya se han ofrecido para brindarle un lugar donde cubrir sus necesidades básicas, llenando el hueco que, por ahora, la familia Prat prefiere mantener vacío.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

1 comentario

  1. Dolores Torres Iglesias.

    Yo hace 20 años perdí un hijo de 20 en las mismas circunstancias. Creo que su padre, su hermano y yo, hicimos todo lo que pudimos, No creo que nos dejamos mada por hacer. También se fue a Cádiz,ya que mi marido es de Puerto Real y tenía toda la familia de su padre, a donde no aparecía ni de visita. Es horrible, que os voy a decir que no hayáis vivido. Pues a los 28 años una mañana de julio se levanto como todos los días, y dejo el perro en casa, se fue al monte y ya no lo volvimos a ver vivo.. Ánimo familia

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