El palco del MetLife Stadium de Nueva Jersey se convirtió en la alfombra roja más improbable del verano. Mientras Ferran Torres firmaba en la prórroga el gol que daba a España su segunda estrella, en la grada se abrazaban actores de Hollywood, leyendas del fútbol, campeones del mundo de otras épocas y una parte considerable del star system internacional. Y cuando sonó el pitido final, casi todos ellos acabaron celebrando lo mismo: el triunfo de La Roja frente a Argentina.
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Richard y Alejandra Gere, junto a Javier Bardem: «lo recordaremos toda la vida»

Uno de los rostros más reconocibles de la noche fue el de Richard Gere, que no quiso perderse la cita acompañado por su mujer, Alejandra Gere. El vínculo del matrimonio con nuestro país no es circunstancial ni reciente: ella es gallega de nacimiento, y el actor lleva años dividiendo su vida entre Estados Unidos y España, hasta el punto de haberse convertido en un rostro habitual de la vida social madrileña. Ambos vivieron el desenlace rodeados de familia y amigos, en una noche que resumieron después con un mensaje que capturaba bien el estado de ánimo de toda la grada. «Hay momentos que sabes que recordarás toda la vida, y hoy hemos tenido la inmensa suerte de vivir uno de ellos en Nueva Jersey, rodeados de nuestra familia, de amigos y de miles de personas compartiendo la misma emoción», escribieron. «Ver a España proclamarse campeona del mundo ha sido alegría, nervios, abrazos y orgullo. Una de esas experiencias que te recuerdan lo bonito que es celebrar juntos y sentirnos unidos por una misma ilusión.»

El matrimonio no quiso quedarse solo en la emoción personal y dedicó la última parte de su mensaje a los protagonistas sobre el césped: «Enhorabuena a toda la selección por su trabajo, su entrega y por hacernos soñar hasta el último minuto». La imagen que acompañaba esas palabras tenía además un valor añadido para el público español, porque los mostraba junto a Javier Bardem, el otro gran embajador patrio de la velada y probablemente el español más fotografiado de la grada aquella noche. La coletilla con la que los Gere cerraban la publicación lo decía todo sobre el ambiente que se vivió en el estadio: «Qué emoción haber podido vivirlo juntos». Entre el cine y el deporte, entre el talento y la emoción, la fotografía terminó funcionando como el resumen perfecto de una noche que ya forma parte de la memoria colectiva.
Los Beckham al completo salvo Brooklyn, y el equilibrismo de David con Messi
La familia Beckham acudió prácticamente al completo y se llevó buena parte de los focos. David Beckham ocupó su asiento junto a su mujer, Victoria Beckham, y a dos de sus hijos con sus respectivas parejas, en una puesta en escena de unidad familiar que no pasó desapercibida. Cruz Beckham, el menor, de 21 años, asistió acompañado por su novia, Jackie Apostel, de 30, que apostó por un llamativo vestido rojo brillante en perfecta sintonía con los colores de la Selección. Romeo Beckham, de 23, se sentó al lado de su pareja, Kim Turnbull, de 25, que optó por una elegante blusa negra de cuello alto. El gran ausente fue Brooklyn Beckham, que siguió la final desde el sofá de su casa: fue su mujer, Nicola Peltz, quien compartió una fotografía del primogénito viendo el partido a distancia del resto del clan, una imagen que inevitablemente alimentó las lecturas sobre la relación del hijo mayor con sus padres.
El caso de David Beckham tenía además un componente de equilibrismo diplomático de primer nivel. Preguntado antes del encuentro por su favorito, el exfutbolista se negó en redondo a mojarse, atrapado entre su pasado español y su presente empresarial, ya que Lionel Messi juega en el Inter Miami, el club del que es copropietario. «Obviamente jugué en España, así que tengo un gran cariño por España como país y, obviamente, por su selección de fútbol. Creo que han hecho un trabajo excepcional en este Mundial y se merecen estar en la final», explicó, antes de deslizar el elogio a su estrella: «Con Argentina, tienen a Lionel. Como digo de Kaká, diré exactamente lo mismo de Lionel, porque es un jugador excepcional, pero también una persona excepcional con los valores correctos». Cuando le insistieron para que eligiera, zanjó el asunto: «Voy a mantenerme neutral. No sé quién va a ganar. Quiero que Lionel lo haga increíblemente bien porque es una persona y un jugador excepcional. Pero España va a ser difícil de vencer. Simplemente me mantendré al margen y disfrutaré del partido». La neutralidad, eso sí, duró exactamente hasta el pitido final: cuando el árbitro cerró el partido, él y toda su familia celebraron el triunfo español sin ningún disimulo.
Tom Cruise, Alcaraz, Iniesta y Kempes: del discurso previo a la maleta del trofeo

A su lado estaba Tom Cruise, gran amigo del matrimonio, que ya había sido uno de los protagonistas de la velada antes incluso de que rodara el balón, con el discurso que pronunció en la previa ante todo el estadio. El actor de Misión Imposible celebró la victoria española con especial entusiasmo. La escena, en cualquier caso, resultaba llamativa por sí sola: uno de los actores más taquilleros de la historia del cine celebrando un gol de la Selección Española desde el palco, rodeado de la familia Beckham.

Entre los deportistas, el más aclamado fue Carlos Alcaraz. El tenista murciano, que atraviesa el tramo más complicado de su temporada por una lesión que le ha impedido disputar Roland Garros y Wimbledon, tuvo un papel de honor en la ceremonia: fue el encargado de abrir la maleta que custodiaba el trofeo de la Copa del Mundo, que apenas unas horas después terminaría en manos españolas. No estuvo solo en la grada, y su compañía tampoco fue casual. Le acompañaron la actriz y modelo surcoreana Jung Ho-yeon y dos futbolistas que saben exactamente lo que se siente al levantar ese trofeo: Andrés Iniesta, autor del gol que dio a España su primer Mundial, y Mario Kempes, campeón en su día con Argentina. Los dos bandos de la final, con sus respectivas leyendas, sentados en la misma fila y viendo cómo se repetía la historia para uno de ellos.
Morata y Alice Campello, Beyoncé y Jay-Z, y una Lindsey Vonn renacida

La representación española sumó también una de las historias sentimentales del año. Álvaro Morata y Alice Campello viajaron juntos a Nueva York para animar a la Selección, mes y medio después de hacer pública su reconciliación, y vivieron la jornada histórica desde el estadio convertidos en una de las parejas más buscadas por las cámaras. La celebración la compartieron con otro rostro muy conocido presente en el MetLife Stadium: El Mago Pop, que también siguió la final in situ y se sumó a los festejos posteriores.

Hubo además asistentes de máximo nivel que optaron deliberadamente por el perfil discreto: Beyoncé y Jay-Z aplaudieron a los jugadores tras la victoria y fueron fotografiados disfrutando del encuentro, aunque evitaron desfilar por la alfombra roja del estadio. El matrimonio llegaba, eso sí, con el susto todavía en el cuerpo: horas antes de la final, un hombre de 63 años estrelló un coche contra su mansión de East Hampton. Por fortuna, ninguno de los dos se encontraba en la vivienda cuando se produjo el incidente.

Cerró la nómina de invitados de excepción la esquiadora Lindsey Vonn, que no escondió en ningún momento cuál era su favorita y acabó celebrando el título español desde la grada. Su presencia tenía un valor añadido que va mucho más allá del fútbol, porque la leyenda del esquí vuelve a sonreír tras una recuperación larga y durísima: sufrió un grave accidente en febrero de 2026 durante los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina y pasó por cinco cirugías que evitaron que perdiera una pierna. Su vínculo con nuestro país tampoco es nuevo ni anecdótico, ya que mantuvo durante alrededor de cuatro años una relación con el aristócrata español Diego Osorio. Entre todos ellos —los Gere, Bardem, los Beckham, Tom Cruise, Alcaraz, Iniesta, Kempes, Morata y Alice Campello, El Mago Pop, Beyoncé, Jay-Z y la propia Vonn— convirtieron la grada del MetLife Stadium en un retrato improbable de la noche en que España volvió a tocar el cielo, con medio mundo celebrándolo al unísono.
