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Corazón

«Esto no me pertenece»: Alejandra Rubio se desentiende del ático de su abuela en plena recta final de su embarazo y despacha el choque entre su madre y su primo

Pedro Serrano González
7 min 51
alejandra rubio 4

En la recta final de su segundo embarazo y con el runrún familiar convertido otra vez en asunto de plató, Alejandra Rubio ha optado por la vía más corta: apartarse. Preguntada por la polémica del piso malagueño que Terelu Campos y Carmen Borrego heredaron de María Teresa Campos, y que ha aparecido anunciado en un portal inmobiliario por 1.125.000 euros, la hija de la presentadora ha zanjado el asunto con una frialdad calculada: «No me pertenece, ¿vale?». Y por si quedaba margen para la interpretación, remató con un «no es mi casa» que la deja fuera del tablero. Las declaraciones, recogidas por Europa Press a su llegada a casa, son su primera reacción al lío que lleva días sacudiendo a su familia.

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Un anuncio inmobiliario que pilló a Terelu en pleno directo

Para entender la sequedad de la respuesta conviene reconstruir cómo estalló todo. El ático de Málaga es la propiedad que las hermanas recibieron en herencia tras el fallecimiento de la comunicadora en septiembre de 2023, y su aparición en una conocida web de compraventa con un precio de siete cifras fue destapada por De lunes a viernes. El detalle que convirtió la información en televisión pura es que Terelu Campos estaba precisamente en el plató del programa cuando se dio la noticia, de modo que el país entero pudo ver en directo cómo se enteraba de que había fotografías de su vivienda familiar circulando en un escaparate comercial. La escena fue de desconcierto genuino: se quedó literalmente alucinada al comprobar que aquellas imágenes estaban publicadas sin que ella tuviera constancia.

Rotunda y visiblemente molesta, la presentadora dejó claro entonces que ni ella ni su hermana habían dado consentimiento alguno para la difusión de esas fotografías, y negó de forma tajante que la casa estuviera a la venta. Es un matiz importante y conviene subrayarlo, porque en torno a este asunto se han mezclado dos cosas distintas: una es que existan imágenes publicadas, hecho constatable, y otra muy diferente es que el inmueble esté efectivamente en el mercado, algo que la propia Terelu Campos ha desmentido. La versión familiar sostiene además que han sido engañadas en el proceso, hasta el punto de que el asunto ya está en manos de sus abogados. Lo que empezó como un titular de crónica social ha derivado, por tanto, en un expediente jurídico.

La explicación del sector: un error de bulto en el anuncio

La parte menos ruidosa de esta historia, y probablemente la más relevante, llegó cuando el dueño de la inmobiliaria decidió dar la cara para explicar lo ocurrido. Según su versión, todo se debería a un error propio: habría incluido imágenes de la casa de las Campos en el anuncio cuando el inmueble realmente a la venta no era ese, sino otro situado en el mismo edificio. Una confusión de fotografías, en definitiva, que explicaría por qué el ático de la familia apareció publicitado sin que sus propietarias lo supieran. Esa aclaración encaja con la negativa rotunda de las hermanas y desactiva buena parte del relato que se había construido a su alrededor durante los últimos días, aunque no ha bastado para cerrar el asunto en el debate televisivo.

Porque, pese a esa explicación, son muchos los que siguen sosteniendo que las hermanas no están contando toda la verdad y que tarde o temprano acabarán desprendiéndose de la única propiedad que su madre les dejó en herencia. A ese ambiente de sospecha ha contribuido el hecho de que se haya asegurado que varias personas habrían visitado el piso en los últimos tiempos interesándose por él, un extremo que pertenece al terreno de lo no acreditado y que ninguna de las dos ha confirmado. En ese cruce entre la versión oficial de la familia, la explicación técnica del profesional y la desconfianza del plató es donde ha quedado atrapado un inmueble que, para las Campos, es sobre todo el último vestigio material de su madre.

El primo, el «traidor» y una acusación que Alejandra no piensa arbitrar

El episodio ha reabierto además una herida que la familia no había terminado de cerrar. En los últimos días se ha especulado con que José María Almoguera pudiera tener algo que ver con la publicación de las imágenes, una insinuación que él ha negado y que ha encajado con evidente enfado. Su malestar, además, no apunta tanto a quien lanzó la sospecha como a su propia tía: se ha mostrado dolido con Terelu Campos por no haber dado la cara por él cuando se le señalaba como el «traidor» del clan.

Es la enésima entrega de un pulso interno que lleva meses alimentando programas y que en cada nuevo capítulo suma un integrante más al reparto de agravios cruzados.

Ante ese frente, Alejandra Rubio se mostró incluso más contundente que con el asunto del piso. Preguntada por el choque entre su primo y su madre, despachó la cuestión sin margen para la réplica: «No tengo tiempo para estas tonterías, de verdad». La frase, breve y desdeñosa, tiene doble filo, porque no toma partido por ninguno de los dos y al mismo tiempo degrada la disputa entera a la categoría de nimiedad. Viniendo de quien durante años ha ejercido de colaboradora televisiva y conoce perfectamente el valor de mercado de cada declaración, la elección de las palabras difícilmente puede considerarse casual: es una manera de negarse a arbitrar sin quedar retratada como cómplice de ninguna de las partes.

Una retirada deliberada en el peor momento posible

Hay un factor que atraviesa toda su intervención y que explica el tono más que cualquier análisis de estrategia mediática: Alejandra Rubio afronta estos días la recta final de su segundo embarazo. El contexto vital no es un detalle menor a la hora de interpretar por qué ha elegido el desapego frente a la defensa cerrada de su madre, una postura que en otras ocasiones sí ha asumido sin titubear. Tampoco quiso aclarar, pese a la insistencia, si el ático está o no efectivamente a la venta, lo que deja abierta la única pregunta que de verdad importa en todo este asunto y que solo pueden responder las dos propietarias. Su silencio en ese punto concreto es, quizá, lo más elocuente de toda su comparecencia.

La suma de las tres frases dibuja una posición perfectamente delimitada. No niega la polémica, no defiende a nadie, no ataca a nadie y no aporta un solo dato nuevo sobre el fondo del asunto. Se limita a trazar una línea entre ella y un conflicto que afecta a su madre, a su tía y a su primo, y a instalarse cómodamente al otro lado. En una familia acostumbrada a que cada uno de sus miembros acabe convertido en portavoz de una facción, esa retirada tiene un valor propio. El ático de Málaga seguirá dando titulares mientras los abogados hagan su trabajo y el plató siga alimentando la sospecha, pero la nieta de María Teresa Campos ha dejado dicho, con tres frases y ningún matiz, que esa batalla no va con ella.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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