La periodista Sonsoles Ónega ha roto sus propios esquemas en una entrega televisiva cargada de honestidad. En plena promoción de su nueva novela, la presentadora de Antena 3 se ha sincerado sobre su relación con Juan Monte, el financiero que ocupa su corazón desde 2023. Con una claridad meridiana, la ganadora del Premio Planeta ha desvelado que, pese a la solidez de su noviazgo, la independencia doméstica es un pilar innegociable en su actual modelo de felicidad.
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La tarde comenzaba con una inversión de roles poco frecuente: la entrevistadora habitual pasaba a ser la protagonista frente a sus propios compañeros de programa. Entre anécdotas de su carrera y recuerdos familiares, el nombre de Juan Monte salió a la palestra como el motor emocional de su presente. Sin embargo, Ónega fue tajante al marcar las fronteras de su relación amorosa, rechazando de pleno la idea de compartir techo en el futuro cercano.
El eterno «no» ante el altar
La relación entre la periodista y el experto en finanzas parece transcurrir en un bucle de insistencia y humor. Sonsoles confesó que, desde el inicio de su historia, él ha tenido claras sus intenciones: «Desde que me conoció me dice que me voy a casar con él pero de momento he dicho que no». Esta negativa constante se ha convertido en un código compartido entre ambos, una suerte de juego de seducción que la propia Ónega alimenta con ironía.
Durante la charla, la gallega reveló una conversación privada que define la dinámica de la pareja: «Un día dejó de hablar de boda y le pregunté por qué y me dijo que estaba harto de que le dijera que no. Y le contesté ‘Tienes que pedirlo todos los días por si alguno te digo que sí'». Esta revelación sirve para desmentir definitivamente los rumores de compromiso que surgieron hace meses cuando se la vio luciendo un nuevo anillo. Según explicó, la joya no es un símbolo de enlace, sino un diseño personal encargado a un tío joyero para reciclar unos pendientes en desuso. «Menuda me habéis dado con el anillo», bromeó ante sus colegas de Informalia.
El refugio de la soledad compartida
Más allá de las campanas de boda, la declaración más sorprendente de la tarde llegó al abordar la convivencia. Tras su divorcio de Carlos Pardo, con quien comparte la custodia de sus dos hijos, Yago y Gonzalo, la periodista ha encontrado un equilibrio que no está dispuesta a sacrificar. Su postura ante una vida bajo el mismo techo con Monte es radicalmente opuesta a lo convencional.
«Aunque me casara con Juan, no viviría con él ni de broma», sentenció Sonsoles con una sonrisa que no restaba firmeza a su decisión. Para ella, la organización actual de su vida es prioritaria, centrada en la crianza de sus pequeños en semanas alternas: «Vivo con ellos una semana sí y una no, y cuando estoy con ellos les dedico todo mi tiempo». Esta estructura le permite disfrutar de su romance sin las fricciones de la rutina diaria, manteniendo un espacio de autonomía que considera vital para que la pasión y el entendimiento con «el hombre de su vida» sigan intactos.
La sombra del éxito y la memoria de un padre
La entrevista no solo se movió en el terreno del corazón. La promoción de ‘Llevará tu nombre‘ también sirvió de pretexto para que Ónega profundizara en su vertiente más vulnerable al recordar a su padre, el histórico comunicador Fernando Ónega. Entre lágrimas, la periodista reconoció la influencia de su progenitor en su carrera, aunque con una visión alejada de la idealización profesional.
Fue un cierre periodístico que mostró a la Sonsoles más humana, aquella que carga contra las críticas feroces —mencionando explícitamente su malestar con el Grupo Prisa tras su triunfo en el Planeta— y que defiende su derecho a vivir el amor bajo sus propios términos. En una era de sobreexposición mediática, Ónega reivindica el amor a distancia física como la fórmula definitiva para preservar la salud de su relación más importante.
