Belén Rueda, que estrena la cinta de terror ‘El vestido‘, ha recordado el episodio más doloroso de su vida: el fallecimiento de su hija mediana a los 11 meses. Casi tres décadas después, la Presidenta de honor de la Fundación Menudos Corazones reivindica el diagnóstico temprano y la investigación como las armas definitivas para que otras familias no tengan que transitar el desolador camino que ella recorrió en los años 90.
Te recomendamos

Rosario Mohedano presume de rechazar cada semana las ofertas para colaborar en televisión, pero corre a los platós en cuanto tiene un single de su tía que promocionar

Un mes sin dejarse ver juntos enciende las alarmas: ‘De lunes a viernes’ debate si Rocío Carrasco y Fidel Albiac están en crisis o lo fingen a propósito

Carmen Borrego se duele de «una nueva guerra» por el ático de su madre mientras una discípula de María Teresa dicta sentencia: «El reality fue su gran error»

El robo del coche de Kiko Rivera acaba en cuatro horas: la Guardia Civil localiza su Audi Q7 tras el aviso viral y el DJ respira desde un avión
Belén Rueda es hoy uno de los rostros más respetados del cine español, pero tras su éxito profesional se esconde una herida que, aunque ya no sangra, forma parte imborrable de su biografía. Durante la promoción de su último proyecto, la intérprete ha echado la vista atrás para recordar a María, la segunda de las tres hijas que tuvo junto al productor Daniel Écija, y que falleció con apenas 11 meses de vida a causa de una cardiopatía congénita severa.
Un diagnóstico en «shock» y la lucha en los pasillos
La pérdida de María se produjo en una época en la que los recursos médicos y la información eran radicalmente distintos a los actuales. Belén recuerda cómo el diagnóstico sumió a la pareja en un bloqueo absoluto: «Cuando nos lo dijeron a su padre y a mí, no podíamos respirar». La actriz abandonó su carrera en aquel momento para volcarse en los cuidados de la pequeña, enfrentándose a un sistema hospitalario que solo permitía a los padres ver a sus hijos dos horas al día.
Fueron precisamente esas largas esperas en los pasillos, compartiendo angustia con otros progenitores, las que germinaron su compromiso social. De aquel dolor nació el apoyo incondicional a la Fundación Menudos Corazones, de la que hoy es Presidenta de honor, con el objetivo de acompañar a las familias que atraviesan procesos similares.
La importancia del diagnóstico temprano en 2026
Con la perspectiva que dan 28 años de avances científicos, Rueda destaca que la medicina actual habría cambiado, posiblemente, el destino de su hija. «Ahora existe el diagnóstico temprano. Se puede detectar la cardiopatía cuando estás embarazada, incluso algunas se operan antes de dar a luz», explica con esperanza. La actriz es tajante al respecto: «Es posible que, con lo que tenía María entonces, a lo mejor hoy seguiría viva».
A pesar de haber pasado por todas las etapas del duelo —desde la negación hasta la rabia—, Belén Rueda ha logrado transformar la tragedia en una motivación para reivindicar la inversión en investigación. Para ella, la información es «vital» para tomar decisiones y para que el golpe, aunque inevitablemente duro, no pille a los padres en una situación de desamparo informativo.
El refugio en sus hijas Belén y Lucía
Superar la pérdida fue un camino arduo que Belén logró transitar gracias a su familia y a la necesidad de cuidar de su hija mayor, Belén Écija, que entonces tenía solo tres años y que hoy brilla con luz propia como actriz. Dos años después de la tragedia, la familia recuperó la sonrisa con la llegada de Lucía, la menor de las hermanas.

A diferencia de su madre y su hermana mayor, Lucía ha optado por el anonimato del backstage. La joven se ha consolidado en la producción audiovisual, colaborando en proyectos de la factoría Écija como ‘4 Estrellas’, ‘Cristo y Rey’ o ‘Deudas’, y más recientemente ejerciendo como asistente de dirección en ‘La Agencia’. Un legado familiar que continúa, pero siempre con el recuerdo de María presente en cada paso que dan.
