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Corazón

Antonio Banderas cuenta el miedo con el que vive su hija Stella en Estados Unidos: nació en Marbella y teme que puedan ir a buscarla

Pedro Serrano González
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antonio banderas

Antonio Banderas ha puesto voz al miedo que se ha metido dentro de su propia familia. El actor malagueño, de 66 años, contó que su hija Stella del Carmen le ha trasladado una inquietud muy concreta sobre lo que está ocurriendo en Estados Unidos, el país en el que él ha vivido y trabajado durante más de tres décadas. «Yo tengo a mis hijos espantados. Mi hija Stella está espantada. Me dice que al haber nacido en España pueden ir a buscarla». Ella nació en Marbella.

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El miedo que su hija le puso en palabras

La conversación se produjo frente al periodista Aimar Bretos, en Las entrevistas de Aimar, hace unos meses, y arrancó como un repaso a su carrera antes de derivar hacia terreno mucho más personal. Banderas reconoció que le cuesta acostumbrarse a las imágenes de violencia que llegan desde distintos puntos del mundo, pero que algunas de las escenas ocurridas en el país donde ha desarrollado buena parte de su vida adulta le provocaron una reacción de otro orden. «No creo haber visto nada tan vergonzoso», dijo el actor, que describió después lo que había visto en televisión: «haciendo lo que están haciendo con personas mayores, sacándolas de sus casas, prácticamente desnudos, tirándoles en la nieve, llevándose a niños esposados». El intérprete se refería a las actuaciones de los agentes de inmigración y a la tensión vivida en Minnesota, donde, según sus palabras, algunas situaciones habían adquirido tintes de «mini guerra civil». Y remató con una pregunta que dejó en el aire: «¿Qué necesidad hay de eso?».

De todo lo que le rondaba por la cabeza, lo que más le pesaba era el efecto que aquel clima estaba teniendo puertas adentro de su casa. El actor explicó que su familia había empezado a sentir miedo ante el nuevo escenario, y que ese miedo tenía nombre y apellidos. «Yo tengo a mis hijos espantados. Mi hija Stella está espantada. Me dice que al haber nacido en España pueden ir a buscarla», relató. Su hija nació concretamente en Marbella, en la provincia de Málaga, mientras él y la actriz Melanie Griffith repartían su vida entre los dos países. Para Banderas, que conoció a la madre de su hija en Estados Unidos y que allí levantó buena parte de su vida familiar, la cuestión dejó de ser hace tiempo un asunto de titulares para convertirse en algo que se habla en el salón de casa. El actor ha contado en numerosas ocasiones que ha llegado a considerar aquel país su casa, y es precisamente esa condición doble —la del que llegó de fuera y se quedó— la que le hace mirar lo que ocurre con una mezcla de incredulidad y de pertenencia.

Un país que ya no reconoce

En un momento de la charla, Bretos le preguntó si todavía reconocía el país en el que había sido tan feliz. La respuesta del actor fue de una sola palabra. «No». A continuación matizó que los problemas y las diferencias siempre habían existido, que nada de aquello era nuevo, pero que la situación actual había llevado la división a un nivel que le resultaba difícil de digerir. «Esta bipolaridad total asusta». El malagueño llegó a describir lo que estaba sucediendo como una distopía propia de una película o de una serie de televisión, del tipo de argumento que hace unos años se habría leído como ficción, y despachó el conjunto con tres palabras. «Es muy feo». No hubo en toda la conversación una sola alusión a partidos ni a siglas: el actor habló de lo que había visto en pantalla y de lo que le decía su hija por teléfono.

Lo que sí dejó ver Banderas fue la nostalgia por una idea con la que él se identificó durante décadas. «Amamos a una América que era un proyecto y espero que vuelva a serlo», afirmó el intérprete, que definió ese proyecto como el de un lugar levantado sobre «muchas razas, muchos credos, muchas formas de vivir en paz». Es el país al que llegó a comienzos de los años noventa con una carrera ya sólida en España a sus espaldas y en el que se convirtió en uno de los rostros españoles más reconocibles de la industria: La máscara del Zorro, Desperado, Spy Kids o Entrevista con el vampiro salieron de aquellos años. Tres décadas después, el actor que se hizo grande allí es el mismo que dice no reconocer el sitio donde lo consiguió, y el que escucha a su hija explicarle por qué el lugar donde nació puede volverse un dato incómodo.

De Los Ángeles a Málaga, un ida y vuelta de treinta y cinco años

El vínculo del actor con Estados Unidos empezó a construirse en 1991, cuando se mudó a Los Ángeles tras el salto internacional que le dio Los reyes del mambo. Su trampolín habían sido las películas con Pedro Almodóvar, entre ellas Mujeres al borde de un ataque de nervios. A partir de ahí encadenó La casa de los espíritus, junto a Jeremy Irons y Glenn Close, y una adaptación en la que compartió pantalla con Tom Cruise y Brad Pitt. Tras su separación de Melanie Griffith y el infarto que sufrió en 2017, el actor decidió volver a la ciudad que siempre había considerado su hogar de verdad. «Málaga estaba ahí, mi ciudad natal. No estaba destinado a estar en Malibú, sino en Málaga», explicó en su día sobre aquella mudanza, y añadió que siempre tuvo la sensación de que la etapa americana era provisional, de que no «duraría toda la vida». De aquel episodio de salud y de cómo le cambió la forma de ordenar sus prioridades habló largo y tendido hace unas semanas, cuando aseguró que el susto había sido lo mejor que le había pasado en la vida.

Su hija ha heredado ese mismo pie en cada orilla. Stella del Carmen Banderas es la única hija en común del actor y de Melanie Griffith, nació en la Costa del Sol y se crio en Estados Unidos, donde cursó estudios de Narrativa en la Universidad del Sur de California. Su padre ha explicado que ella se inclina más por la dirección y el guion que por ponerse delante de la cámara, y que prefiere quedarse al otro lado del objetivo. En octubre del año pasado se casó con Alex Gruszynski, de ascendencia polaca, en la Abadía Retuerta LeDomaine, en Sardón de Duero, provincia de Valladolid, en una celebración a la que acudieron su madre, su hermana Dakota Johnson y su hermano Alexander Bauer. Novio y novia se habían conocido de niños en el colegio Wagon Wheel. El matrimonio pasó la Semana Santa de este año en Málaga, en uno de esos viajes que han convertido la ciudad del padre en parada fija del calendario familiar.

El teatro de Málaga, el refugio que lleva años defendiendo

Esa idea de un mundo que se ha vuelto más áspero no es nueva en boca del actor, y de hecho la ha llevado al escenario que dirige. Banderas está al frente del Teatro del Soho CaixaBank, en Málaga, y su montaje de Godspell traslada las parábolas del texto original a un escenario casi post-apocalíptico: una compañía de actores refugiada en una iglesia en ruinas. «Vivimos en tiempos confusos y violentos», argumentó el director al explicar por qué había elegido esa ambientación, y recordó que musicales como aquel nacieron pidiendo paz en plena guerra de Vietnam. «¿Ha cambiado algo? No, vamos a peor», sostuvo. Para el malagueño, el teatro funciona como «un refugio para la verdad», una defensa del oficio en vivo que ya había formulado antes, cuando vaticinó que el escenario sería el último bastión frente a la irrupción de la inteligencia artificial en el cine. El montaje viajó después al Gran Teatro Pavón de Madrid.

Mientras tanto, el actor sigue haciendo balance de su propia vida con una franqueza que se le ha acentuado con los años. Hace unos días, con motivo de la Gala Starlite celebrada en Marbella, aseguró ante Matías Prats que su relación con el oficio cambió por completo tras el infarto. «No sé si paro de trabajar me muero, pero mi profesión dejó de serlo en el momento en el que sufrí el ataque al corazón. Desde entonces, he tratado de hacer de mi profesión mi hobby. Soy muy feliz con el teatro que hago en Málaga y las películas que eventualmente hago dentro o fuera de España. Me moriré en frente de un escenario o delante de una cámara». El actor cuenta que ha reducido el consumo de carne roja y que corre unos diez kilómetros cada dos o tres días para cuidar el corazón. Su siguiente cita con el público llegará con Tony, la película sobre los primeros años en la cocina del chef Anthony Bourdain.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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