Alessandro Lequio ha vuelto a dejarse ver en público en pleno centro de Madrid, captado por Europa Press durante una comida junto a su mujer, María Palacios, y la hija que ambos tienen en común, Ginevra. Es una de sus escasas apariciones desde que el pasado noviembre Mediaset prescindiera de él, una salida que no puede desligarse de las graves acusaciones de Violencia de Género que su expareja, la modelo Antonia Dell’Atte, sostiene desde hace años y a las que un tribunal otorgó credibilidad. Conviene, por tanto, situar esta reaparición en su contexto real, sin perder de vista lo que Dell’Atte ha denunciado públicamente.
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Una reaparición discreta en el centro de Madrid
Según la agencia, el italiano fue visto compartiendo mesa con un grupo de amigos en uno de los restaurantes más conocidos de la capital, en un almuerzo que se prolongó durante varias horas. Lequio llegó unos minutos antes que su mujer y su hija, y tras la sobremesa el matrimonio se despidió del resto de comensales antes de regresar a casa. Se trata de una de las pocas veces que el conde se deja ver desde su salida de la televisión, siempre en un plano estrictamente privado y sin realizar declaración alguna sobre su situación.
El testimonio de Antonia Dell’Atte

La razón por la que Alessandro Lequio quedó apartado de la primera línea televisiva remite directamente al relato que Antonia Dell’Atte, madre de su primer hijo, ha hecho público en repetidas ocasiones. En una extensa entrevista, la modelo describió con crudeza los que asegura fueron años de maltrato durante su matrimonio. Según su testimonio, la primera agresión física llegó estando ella embarazada, nada más regresar de su luna de miel: al llegar a casa, contó, abrió el buzón y encontró una carta a nombre de Antonia Dell’Atte, momento en el que Lequio le habría espetado que ya no se llamaba así, sino «la condesa Lequio». Al negarse ella, relató, recibió la primera patada, el inicio de lo que definió como su «gran pesadilla».
A partir de ahí, según su relato, las agresiones y las amenazas se volvieron recurrentes. Dell’Atte ha denunciado un patrón sostenido de violencia física y psicológica: un control obsesivo sobre su vida, el aislamiento de su familia y amistades, el desprecio hacia sus orígenes, los insultos constantes y la imposición de dejar de trabajar, hasta el punto de asegurar que llegó a permanecer «encerrada en casa». La modelo ha ido más allá y ha señalado también lo que considera un «blanqueamiento» por parte de cierta prensa del corazón, que durante años, denuncia, contribuyó a maquillar la imagen de su agresor mientras ella intentaba que se la escuchara.
El respaldo judicial y la decisión de Mediaset

Ese testimonio encontró un aval determinante en los tribunales. Mediaset tomó la decisión de prescindir de Lequio, colaborador del programa Vamos a Ver de Telecinco y vinculado al grupo durante dieciocho años, tras analizar una resolución de la Audiencia de Barcelona. Dicha resolución se dictó en el marco de una demanda por injurias que el propio Lequio había interpuesto en 2004 contra Dell’Atte y que fue desestimada: el tribunal otorgó credibilidad al relato de la modelo sobre los episodios de violencia, considerándolos verosímiles pese a que los hechos habían prescrito. La salida se produjo, además, poco después de que ella reactivara públicamente su denuncia en la citada entrevista.
Por su parte, Lequio ha sostenido que nunca ha sido juzgado ni condenado por maltrato, matización que corresponde recoger en aras del rigor. Ello no altera, sin embargo, el fondo del asunto: una resolución judicial dio por creíble el relato de Antonia Dell’Atte, y esa es la razón objetiva por la que Mediaset puso fin a su relación con el colaborador. Su reaparición de estos días, por tanto, se produce en un momento en el que el italiano ha optado por el silencio y por mantenerse alejado del foco, mientras el testimonio de quien fue su esposa sigue muy presente en la conversación pública. Habrá que ver si, con el tiempo, decide pronunciarse o si su etapa televisiva ha quedado definitivamente atrás.
