Iñaki Gabilondo tiene 83 años, lleva 33 casado con Lola Carretero y acaba de contar en un pódcast qué le da miedo de morirse. No es la muerte: «lo que más me angustia de morirme es separarme de ella».
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«Lo que más me angustia de morirme es separarme de ella»

La frase la soltó Iñaki Gabilondo en El sentido de la birra, y llega en un momento concreto de su vida: acaba de terminar La gran aventura de la lengua española en RTVE, un proyecto cerrado a una edad en la que cada proyecto puede ser el último. De ahí que la conversación derivara hacia el balance. Y el balance, en su caso, no va de audiencias ni de micrófonos: va de con quién se despierta. «Estoy muy felizmente casado», dijo. «Es una suerte increíble. Y no te digo a estas edades. Es un regalo».
Que uno de los periodistas más escuchados de este país reduzca su miedo a la muerte a un asunto de compañía tiene algo de declaración de principios. Iñaki Gabilondo no habló de legado, ni de lo que deja escrito, ni de cómo quiere que se le recuerde. Habló de separarse de su mujer, y lo dijo sin dramatismo, en el tono de quien ha hecho las cuentas hace tiempo y ya no discute el resultado. Tampoco es un hombre dado a este tipo de confesiones: ha construido una carrera de casi cinco décadas en la radio y la televisión sin apenas hablar de su vida privada, y por eso una frase así, dicha en un pódcast y sin previo aviso, ha corrido esta tarde por todas las redacciones del país. La recogieron primero HOLA y 20minutos, y detrás fueron cayendo el resto de cabeceras de gente a lo largo de la tarde.
«Un número limitado de botellas de vino»

El resto de la conversación la dedicó a esa contabilidad, y de ahí salió la imagen que se ha quedado circulando. «Yo sé que hay un número limitado de botellas de vino que voy a beber, un número limitado de veces que voy a hacer el amor», dijo. Es la forma más gráfica que encontró Iñaki Gabilondo de explicar algo que sostiene desde hace décadas. «He tenido siempre bastante clara la realidad de nuestro paso en viaje, tránsito, desgaste», añadió, resumiendo en tres palabras —viaje, tránsito, desgaste— una manera de mirar la vida que no ha cambiado con la edad.
Sobre la muerte en sí, el veredicto es igual de seco: no le hace ilusión, pero tiene claro que está ahí. Y de ese planteamiento sale la pregunta que se hace a los 83 años, cuando los objetivos profesionales ya están cumplidos y no queda nada que demostrarle a nadie: «¿qué motor puedes tener?». La respuesta, en su caso, ya la había dado unos minutos antes sin proponérselo. El motor es ella.
Treinta y tres años con Lola Carretero

Lola Carretero es la mujer con la que Iñaki Gabilondo se casó en 1993 y con la que ha compartido, por tanto, toda la etapa más pública de su carrera: los años de la radio, el salto a la televisión, los premios y también las despedidas. Nunca ha sido una pareja de portada ni de plató, y ahí está la razón de que una frase suya sobre ella corra hoy más que cualquier declaración sobre el oficio. Cuando alguien que ha guardado su vida privada durante treinta y tres años la abre en un pódcast, lo que dice pesa el doble.
La entrevista completa deja además una lectura que va más allá de él. Escuchar a un hombre de 83 años decir que su miedo no es dejar de existir sino dejar de estar con alguien coloca el foco donde casi nunca se pone cuando se habla de figuras públicas mayores: no en la retirada, ni en la salud, ni en el repaso a la trayectoria, sino en lo único que sigue importando cuando lo demás ya está hecho. Iñaki Gabilondo lleva medio siglo explicando el país en voz alta. Esta vez se ha explicado a sí mismo, y le ha bastado una frase.
