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Corazón

Tamara Gorro reconoce que ha tocado fondo y le da la vuelta: «Cuando uno toca fondo, en realidad está aprendiendo, aunque no le encuentre respuestas al instante»

Pedro Serrano González
5 min 26
Tamara Gorro reconoce que ha tocado fondo y le da la vuelta: «Cuando uno toca fondo, en realidad está aprendiendo, aunq…

Tamara Gorro ha vuelto a contar cómo está. Lo ha hecho abriendo la puerta a las preguntas de sus seguidores, sin poner nombre a la enfermedad que afronta y sin maquillar el momento: dice que está mejor que hace unos meses, que el proceso va despacio y que anímicamente sigue «floja». Y en medio de esas respuestas ha dejado la frase más cruda de todas, la de alguien que ya sabe lo que es tocar fondo.

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«De salud, comparado con estos meses atrás, estoy mucho mejor, cielo»

La primera respuesta de Tamara Gorro llegó a un seguidor que le preguntaba por su evolución, y la contestó sin rodeos. «De salud, comparado con estos meses atrás, estoy mucho mejor, cielo». Es una mejoría que ella misma se encarga de situar en su medida, porque a continuación aclaró que el proceso no ha terminado ni va rápido. «Poco a poco, el camino es lento, pero sin parar y con ganas», escribió. La creadora de contenido, de 39 años, lleva meses moviéndose en ese terreno intermedio: ni el alta ni el parte grave, sino la evolución lenta de quien todavía está dentro de algo.

Y entonces añadió la parte que no suele contarse. «Anímicamente estoy floja, para qué mentir, es normal… Pero, ¿quién está anímicamente bien siempre?», remató Tamara Gorro en la misma respuesta. La pregunta devuelta al que la lee es suya, no un adorno: coloca el ánimo dentro del cuadro de la recuperación, al mismo nivel que lo físico, y lo hace sin dramatizarlo. Es la misma línea que ha sostenido desde que empezó a hablar de su salud, cuando decidió contar que no estaba bien pero no decir de qué, una posición que ha defendido cada vez que le han preguntado.

«Cuando uno toca fondo, en realidad está aprendiendo»

La frase que ordena toda la tanda de respuestas llegó en otra de ellas. «¿Sabes qué? Cuando uno toca fondo, en realidad está aprendiendo, aunque no le encuentre respuestas al instante, con el tiempo las tendrá», contestó Tamara Gorro. No lo planteó como una derrota ni como un anuncio: lo contó desde dentro, en presente, y con el tono de quien está explicando algo que acaba de entender y no quiere guardárselo. Siguió por ahí. «Cada vivencia es una enseñanza. Estoy convencida que tú y todos los que lean esta pregunta, han tocado fondo alguna vez».

El remate fue un mensaje dirigido a cualquiera que esté en una situación parecida a la suya. «No hay que sentirse avergonzado, todo lo contrario, sentir orgullo por avanzar». La frase encaja con la forma en que ha ido soltando información estos meses, a pequeños retazos y siempre por su propia iniciativa, respondiendo a quien pregunta en lugar de emitir comunicados. Lo que no ha cambiado ni un milímetro es dónde pone la raya: cuenta cómo lleva el proceso y se queda callada en cuanto la conversación se acerca al diagnóstico.

«Lucha, fuerza, constancia y no rendirse», lo que lleva escrito en la piel

Hay un detalle que se ha vuelto a colocar en el centro de estas respuestas. «Lucha, fuerza, constancia y no rendirse» son las cuatro palabras que Tamara Gorro lleva tatuadas, un lema que se hizo grabar mucho antes de todo esto y que ahora funciona como el argumento al que se agarra. Ella misma insiste en que su evolución es progresiva y en que, aunque hoy esté mejor que meses atrás, sigue trabajando para recuperar su bienestar físico y también el emocional, las dos cosas nombradas por separado.

Ese es, de hecho, el punto en el que insiste más: en que no hay que exigirse estar bien todo el rato. Sus respuestas dejan ver que la recuperación no está siendo lineal, que hay días que tiran para arriba y días que no, y que el estado de ánimo no es un apéndice del proceso sino parte de él. Por eso la actualización de hoy no es un parte médico ni lo pretende: es una persona contando en qué punto está, con sus palabras y con el límite que ella ha decidido.

El silencio sobre el diagnóstico sigue en pie

En este tramo, en el entorno de la pareja se señala a Cayetano Rivera como uno de sus grandes apoyos, en una relación que los dos han mantenido lejos del foco justo en los momentos más delicados. Sobre el diagnóstico, en cambio, no hay novedad: por ahora Gorro no ha querido revelar cuál es exactamente la enfermedad que padece, y desde que comenzó a hablar de su delicado momento de salud ha defendido su derecho a preservar esa información y a evitar que su situación se convierta en objeto de especulación. Sus últimas palabras sirven exactamente para eso: actualizar cómo está sin entrar donde ha decidido no entrar.

El proceso viene de lejos. En marzo anunció su retirada temporal de la vida pública por prescripción médica, y en julio rompió su silencio desde el hospital para negarse a revelar su diagnóstico, con sus hijos como razón principal. Entre una cosa y otra ha ido reapareciendo a cuentagotas, siempre con el mismo esquema. Lo de hoy es el siguiente capítulo de esa forma de contarlo: está mejor, va despacio, el ánimo flojea y el nombre de lo que tiene sigue siendo suyo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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