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«Espero que en el próximo infierno sean ellos los que ardan»: Miguel Bosé señala a los ecologistas con Madrid, Ávila y Toledo en llamas

Pedro Serrano González
6 min 18
miguel bose

El mensaje ocupa un carrusel de fotografías de los incendios y está escrito entero en mayúsculas, que es como Miguel Bosé escribe cuando va en serio. Empieza culpando del fuego a «las luminarias del medioambiente y del ecologismo», sigue negando que el calentamiento tenga algo que ver y termina con una sola frase que ha eclipsado todo lo demás: «Espero que en el próximo infierno sean ellos los que ardan». Lo publicó este domingo, con Madrid, Ávila y Toledo ardiendo y decenas de miles de personas fuera de sus casas.

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Qué dice exactamente el mensaje, de principio a fin

Conviene reproducirlo entero y en orden, porque la frase final se entiende de otra manera sabiendo lo que va antes. Arranca así: «Un verano más, tal y como ya nos tienen acostumbrados los de siempre. España arde en decenas de infiernos». A partir de ahí carga contra quienes, según él, pretenden «vendernos un clima cambiático de Agenda 2030» —el juego de palabras es suyo— y sostiene que las restricciones al desbroce del monte son la causa de que los fuegos alcancen cada verano dimensiones mayores. Es una tesis que la comunidad científica no comparte: la evidencia atribuye el aumento de los grandes incendios a una combinación de altas temperaturas, sequía prolongada, meteorología extrema y abandono rural, y no a una normativa concreta.

El siguiente tramo enfrenta a dos grupos. De un lado, quienes toman esas decisiones «desde sus despachos bien untados». Del otro, quienes «desde hace generaciones viven el campo, hacen el campo y son del campo». Y a continuación introduce la sospecha que lleva días circulando en determinados ámbitos políticos y en redes: que lo quemado acabará teniendo dueño. «Ahora se abren apuestas para ver cuánto tiempo van a tardar en asignar las miles de hectáreas quemadas a proyectos renovables que cambien para siempre el verde naturaleza por el negro placa solar o el blanco eólico», escribe. Y entonces, ya al final, llega la línea que ha provocado la tormenta: «Espero que en el próximo infierno sean ellos los que ardan».

La frase que ha tapado todo lo demás

Numerosos usuarios la han interpretado como lo que literalmente dice: el deseo de que quienes defienden las políticas medioambientales sufran el mismo destino que los montes calcinados. La publicación acumuló en pocas horas miles de «me gusta» y centenares de comentarios, y la división es la de siempre con él. Entre quienes le respaldan abundan los mensajes que comparten su crítica a la gestión forestal y que sostienen que el abandono del monte está detrás del aumento de los incendios; hay quien aplaude que «diga lo que otros no se atreven» y quien apunta al exceso de burocracia en las labores preventivas. Pero las respuestas más compartidas van en dirección contraria y se centran, sobre todo, en esa última línea: la califican de «inadmisible», de «irresponsable» y, directamente, de «incitación al odio».

Hay un elemento de contexto que explica por qué el rechazo ha sido tan inmediato, y es el calendario. El mensaje llega el mismo fin de semana en que la emergencia ha obligado a desalojar y confinar a decenas de miles de personas entre Madrid y Ávila, con miles alojadas en pabellones municipales. Este mismo domingo, mientras la publicación circulaba, los Reyes se reunían a puerta cerrada con más de doscientos evacuados en un polideportivo de Villamanta. Desear públicamente que alguien arda, mientras hay brigadas trabajando en el monte y vecinos durmiendo fuera de casa, es lo que ha convertido un mensaje ideológico más en un asunto del que hablan hasta quienes nunca comentan nada suyo.

No es la primera vez, y el patrón es siempre el mismo

Lo que ha ocurrido este domingo encaja en una secuencia que se repite con puntualidad: cada gran crisis nacional viene acompañada de un mensaje del cantante que mezcla crítica política, desconfianza hacia las instituciones y referencias a intereses ocultos. Durante la pandemia fue una de las voces públicas más conocidas cuestionando las vacunas, las mascarillas y las restricciones sanitarias, con incursiones también en el 5G. Después mantuvo un discurso muy crítico con lo que llama el «pensamiento woke», con las políticas medioambientales y con los organismos internacionales. Y el verano pasado ya protagonizó una polémica considerable al responsabilizar al Gobierno de la oleada de incendios de entonces, hablando de «criminales responsables», «cobardes» y «psicópatas».

Vista esa serie, la publicación de este domingo supone un escalón más. La diferencia con las anteriores no está en las tesis, que son las mismas, sino en el destinatario y en el verbo: hasta ahora señalaba a culpables políticos o ideológicos, y esta vez el mensaje termina deseando que unas personas concretas ardan. Su cuenta de Instagram hace tiempo que dejó de ser un escaparate para anunciar conciertos o compartir recuerdos de su carrera; funciona como una tribuna desde la que interviene en casi cualquier asunto de actualidad, sabiendo que cada publicación genera titulares y reabre la misma división.

El contraste con lo que están diciendo los demás

La comparación con otras voces conocidas afectadas por estos mismos fuegos es inevitable, y es demoledora sin necesidad de adjetivos. Nuria Roca, con su casa de Candeleda dentro del perímetro, resumió su postura en cuatro palabras: «Reflexión, exigencia, ruego y sentido común». Carlos Sainz, con la finca familiar de Cebreros afectada, habló desde el Gran Premio de Hungría de «una llamada del planeta» y pidió cambios. Y hace unos días, otras caras conocidas rompieron la euforia del Mundial para reclamar medios contra el fuego. Todos ellos hablando del mismo verano y del mismo desastre.

Queda por ver si habrá consecuencias. No consta que el cantante haya rectificado, matizado ni borrado la publicación, ni que se haya pronunciado ninguna asociación ecologista de las aludidas, ni que exista por ahora actuación alguna al respecto más allá del ruido en redes. Tampoco ha respondido a las críticas, algo que en su caso tampoco sería habitual. Lo único cierto a estas horas es que el mensaje sigue publicado, que los comentarios siguen creciendo y que mientras se discute sobre una frase, los servicios de emergencia continúan pidiendo exactamente lo contrario: prudencia, ningún bulo y todos los esfuerzos puestos en apagar el fuego.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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