La legendaria actriz de doblaje María Luisa Solá ha calificado de «lamentable» la decisión de la organización de los Goya 2026 de impedir su encuentro con Susan Sarandon por falta de tiempo. En una sincera entrevista en Aragon Radio, la voz de la Teniente Ripley desvela que, a pesar de estar a escasos metros en el Auditori de Barcelona, la dirección de Tinet Rubira priorizó el ritmo de la gala sobre un «momento humano» que ya indigna a la industria.
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La resaca de la 40ª edición de los Premios Goya ha dejado un sabor amargo que va más allá de los premios entregados. La actriz de doblaje María Luisa Solá, a sus 87 años y convaleciente de una lesión, ha expresado su profunda resignación en el programa Buenos días Aragón. La intérprete barcelonesa, que puso voz a la oscarizada Susan Sarandon en infinidad de títulos, lamentó que los responsables del evento en el Auditori del Centre de Convencions Internacionals de Barcelona consideraran que «no merecía la pena» dedicar diez minutos a un abrazo entre ambas.
Sentada en la platea y en silla de ruedas, Solá vivió la ceremonia con la esperanza de saludar a la estrella internacional, quien también desconocía su presencia hasta que Luis Tosar y Rigoberta Bandini la mencionaron desde el escenario. «Ella tampoco debía de saber que yo estaba allí. Se dio cuenta en el momento que lo dijeron», explicó Solá a Toni Ruiz, subrayando que la realización de TVE incluso captó cómo la actriz norteamericana la buscaba con la mirada tras escuchar la traducción por su auricular.
La justificación de Tinet Rubira: «El objetivo es entregar premios»
La polémica ha escalado tras las explicaciones de Tinet Rubira, director de Gestmusic y responsable de la gala. En una intervención en Cafè d’idees de La 2, Rubira defendió la escaleta argumentando que propiciar el encuentro habría supuesto «parar una ceremonia para hacer un talk show«. Según el productor, no podían permitirse el lujo de perder minutos, a pesar de que la gala de los Goya 2026 terminó con un retraso de 20 minutos respecto al horario previsto.
Un beso enviado a través de un asistente
A pesar del muro levantado por la organización, el cariño entre las dos actrices logró filtrarse. Solá relató en la radio autonómica que Susan Sarandon no se quedó de brazos cruzados: «Me envió a una persona que la acompañaba para decirme que sentía mucho no habernos visto y me enviaba un beso enorme». Un gesto que, para la actriz española, pone en evidencia que el deseo de encuentro era mutuo y que solo la rigidez del guion impidió un momento que habría sido histórico.
Este desplante contrasta con lo vivido en 2024, cuando Sigourney Weaver emocionó al mundo al dedicar parte de su discurso a María Luisa Solá. En esta ocasión, teniéndola a pocos metros, el cine español ha preferido el cronómetro a la emoción, dejando a Solá con la sensación de que se ha perdido una oportunidad irrepetible de agradecer a Sarandon «todo lo que me ha aportado» mirándola directamente a la cara.
