Saltar al contenido
Actualidad

Sonó la alarma a las ocho de la tarde, huyeron al pueblo de su madre y allí también les desalojaron: Elena Sánchez cuenta en directo su noche de evacuación en el valle del Tiétar

Pedro Serrano González
5 min 25
elena sanchez portada

Eran las ocho de la tarde cuando sonó la alarma en Gavilanes, el pueblo del Valle del Tiétar en el que Elena Sánchez ha pasado toda su infancia. Lo que vino después lo ha contado ella misma, con la voz tomada, en una conexión con D Corazón: «Hicimos las maletas y salimos pitando». La periodista y presentadora de TVE es una de las 40.000 personas desalojadas por el incendio de Ávila, y este fin de semana se ha visto en el lugar más incómodo para quien lleva media vida contando las noticias de los demás: dentro de una.

Te recomendamos

Ella misma lo formuló nada más empezar: «Cuando te toca en primera persona cuesta un poco más contar las cosas». Y su caso no es el de alguien que mira el fuego de lejos: la cola del incendio está precisamente ahí, en la zona de Mijares y Gavilanes, uno de los dos puntos donde el viento provocó saltos de línea esta misma madrugada. Su testimonio importa hoy, y no dentro de una semana, porque el fuego que la ha sacado de su casa cumple cinco días, se ha convertido en el mayor de la historia de España y sigue sin estar controlado.

Dos alarmas en la misma noche y ningún sitio al que ir

El relato de la presentadora tiene la estructura que se repite en casi todos los desalojos de estos días, pero que rara vez se cuenta con este detalle. Primero, la salida en masa: «Imagínate lo que eso supone: todo el mundo saliendo de un pueblo, una carretera colapsada…». Después, el plan B, que en su caso era la casa de su madre: «Nosotros nos dirigíamos al pueblo de mi madre con la idea de pasar allí la noche mientras veíamos lo que sucedía, pero entonces también saltó la alarma para desalojarlo». Dos evacuaciones en la misma noche, y la certeza de que el sitio seguro al que uno corre puede dejar de serlo mientras va de camino. No es una impresión suya: el fuego ha obligado a desalojar 16 municipios de la provincia.

Y luego está la parte que no aparece en los teletipos, que es la logística del miedo: «Toda la familia poniéndonos en contacto para ver hacia dónde nos dirigíamos, fallaban todas las conexiones telefónicas… Fue un momento de caos, de muchísima incertidumbre, dejando atrás tu casa y tu vida». Ahí está el detalle que convierte un dato de hectáreas en una experiencia: la cobertura caída justo cuando una familia entera intenta decidir por teléfono a qué pueblo huye. No hay cifra oficial que transmita eso, y por eso el testimonio de alguien acostumbrado a narrar tiene un valor añadido: sabe qué contar y en qué orden.

Cinco días, 160 kilómetros de perímetro y una chispa en Burgohondo

Conviene poner números al escenario del que habla, porque son de récord. El incendio se declaró el miércoles pasado en Burgohondo y este lunes cumple cinco días: 50.000 hectáreas arrasadas, un perímetro de 160 kilómetros y confluencia ya con el fuego de la vecina Comunidad de Madrid, según explicó a los periodistas Nicanor Sen, delegado del Gobierno en Ávila. Sobre el origen, hay un detenido: utilizó maquinaria prohibida para abrir caminos en el propio Burgohondo y unas chispas desataron el fuego. En el sector sur siguen afectados Casavieja, La Adrada, Sotillo y Piedralaves, entre otros municipios.

La madrugada del domingo al lunes fue peor de lo esperado precisamente donde está su pueblo. Hasta las cinco de la mañana las condiciones no fueron favorables por la fuerza del aire, que provocó pequeños saltos de línea en la zona oeste, la cola del incendio, en el área de Mijares y Gavilanes. Y el pronóstico no acompaña: Emergencias 112 ha avisado de rachas de hasta 30 kilómetros por hora para este lunes, y la Aemet apunta a que mañana podría arrancar la cuarta ola de calor del verano. En Madrid, el delegado del Gobierno, Francisco Martín, fue explícito desde el puesto de mando de Navalcarnero: el incendio «todavía no está controlado».

Lo que significa para quien no puede volver

Para los desalojados, la diferencia entre «mejora» y «controlado» es la diferencia entre dormir otra noche fuera o no, y ahora mismo el mapa sigue cerrado. La DGT mantiene cortadas 43 carreteras secundarias entre Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, y ha pedido a los conductores que eviten desplazarse por la sierra oeste madrileña y las zonas afectadas. Solo en la Comunidad de Madrid hay 13 vías con tramos cortados total o parcialmente: la M-507 entre Aldea del Fresno y Villa del Prado, la M-501 entre Navas del Rey y San Martín de Valdeiglesias, la M-540 y la M-541. Esa es la traducción práctica de «no puedes volver a casa».

La presentadora tampoco es la única cara conocida alcanzada de forma directa, y la lista empieza a ser larga: Najwa Nimri, Nuria Roca y Tamara Falcó figuran entre los afectados de estos días. Contamos el domingo el caso de la actriz, cuyo refugio en Ávila era un vagón de tren de los años cuarenta, y el viernes, cómo las llamas llegaban hasta las inmediaciones de El Rincón. Lo que cambia con este testimonio es el registro: no hay reproche a nadie ni petición de oraciones, solo la descripción de una noche. Y esa contención es lo que hace que funcione. Igual que con la madre de una conocida influencer que se presentó voluntaria y se negó a salir de su pueblo, la historia importa no por quién la firma, sino porque el nombre conocido sirve para que se escuche lo que llevan cinco días diciendo los que no lo son.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *