El hijo de la tonadillera reacciona con insultos y amenazas financieras hacia Almudena Mateo tras destaparse en Telecinco las precarias condiciones laborales en la finca y el tenso asalto ejecutado por Kiko Rivera y Lola García supuestamente bajo las órdenes de Isabel Pantoja y Agustín Pantoja.
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Un ataque desmedido para tapar una realidad incómoda
El universo que rodea a la familia Pantoja ha vuelto a demostrar que su gestión de las crisis se basa en la agresividad verbal y el señalamiento público. Tras la emisión de la última entrega del programa De Viernes, producido por Cuarzo Producciones para Telecinco, la opinión pública asistió a un relato desgarrador por parte de Almudena Mateo, la guardesa de la célebre finca Cantora. La empleada describió un auténtico infierno laboral y personal que incluye nueve meses de impagos por parte de Isabel Pantoja y unas condiciones de habitabilidad insalubres en un adosado anexo a la propiedad, sufriendo cortes continuos de suministros básicos como agua, luz y conexión a internet.
Lejos de mostrar un mínimo de empatía o de ofrecer una explicación racional ante unos hechos respaldados por pruebas gráficas, Kiko Rivera ha optado por la vía del ataque frontal. A través de un comunicado difundido en sus redes sociales oficiales, el DJ ha cargado con dureza contra la trabajadora, perdiendo las formas y evidenciando una absoluta falta de templanza. La reacción del hijo de la artista no busca rebatir los impagos ni las condiciones de abandono que sufre la guardesa, sino desviar el foco de atención mediante descalificaciones personales y una preocupante actitud defensiva que retrata, una vez más, las dinámicas internas de su clan.
El polémico desalojo de enseres y la defensa de Lola García
El núcleo de la ira del músico se sitúa en el testimonio que Almudena Mateo ofreció sobre un episodio concreto: el desmantelamiento de Cantora. Según la versión detallada por la empleada en el plató que conducen Santi Acosta y Beatriz Archidona, tanto el propio pinchadiscos como su actual pareja, Lola García, irrumpieron en la finca con el objetivo de retirar enseres, calesas, coches y objetos de valor por orden directa de la cantante y de su hermano, Agustín Pantoja. Durante este proceso, la tensión escaló hasta límites injustificables, quedando registrados en vídeo los modos y las formas empleadas por los recién llegados.
La guardesa no dudó en calificar el comportamiento de la pareja del músico de desafortunado, describiéndola como una persona «barriobajera» que «buscaba fama» y que mantuvo una actitud agresiva en todo momento, llegando incluso a levantarle la mano a su hija.
Ante estas declaraciones, la respuesta del hijo de la tonadillera ha sido la de blindar a su compañera sentimental mediante un texto cargado de reproches e insultos implícitos hacia la empleada. El texto compartido califica a la trabajadora de «ser que necesita el dinero» y la acusa de «vivir del cuento», un argumento recurrente en el discurso del DJ cuando alguien ajeno al clan decide romper el silencio sobre las irregularidades que acontecen intramuros en las propiedades familiares.
La imprecisión sobre la presencia de menores y las grabaciones del conflicto
Uno de los puntos donde el comunicado del músico patina de forma flagrante es en su intento de desacreditar el testimonio de la guardesa respecto a la presencia de sus hijas durante el altercado. En su publicación, el DJ afirma de manera categórica que la joven presente «no era menor ya que venía conduciendo», intentando restar gravedad al nivel de desprotección denunciado por la empleada. Sin embargo, esta puntualización carece de base argumental sólida y contradice lo expuesto en el espacio de horario estelar de la cadena de Fuencarral.
Durante la emisión de los vídeos en el programa de televisión, la propia afectada especificó con claridad que la persona que la acompañaba en ese instante de máxima tensión era su hija mayor. No obstante, este hecho no invalida la realidad de la situación familiar, ya que la trabajadora reside habitualmente en el inmueble con su hija menor de edad, quien también se ve expuesta a las precarias condiciones de la vivienda y a las disputas derivadas de la gestión familiar. El intento de desviar la atención hacia la edad de la conductora del vehículo es una maniobra burda que no consigue ocultar las formas autoritarias que se aprecian en las filmaciones emitidas por la cadena privada.
Guerra económica abierta contra el grupo de comunicación
El tramo más revelador y crudo del escrito del hijo de la artista llega cuando desvela su estrategia futura frente a los medios de comunicación y las productoras. Lejos de mostrar una actitud de respeto hacia los profesionales de la información, el pinchadiscos lanza una advertencia explícita orientada exclusivamente al beneficio económico personal, dejando claro cuál es el único motor que parece mover sus intervenciones en la escena pública.
El creador digital asegura de forma directa que su única postura inteligente a partir de este momento será exigir cantidades astronómicas cada vez que reciba una llamada por parte de los responsables de los contenidos del grupo audiovisual. Su frase lapidaria determina que la única forma de combatir la difusión de estas informaciones es vaciar los fondos destinados a las contrataciones del holding mediático, argumentando que el dolor de estas empresas no se encuentra en la ética o la conciencia, sino estrictamente en el rendimiento económico. Esta declaración de intenciones reduce cualquier debate moral sobre la situación de los empleados de su madre a una mera subasta económica, confirmando el desgaste de una figura pública que parece no encontrar otra vía de réplica que la del talonario o el insulto digital.
