El mundo de la comunicación se viste de luto tras la muerte de Diego Carcedo, el histórico periodista asturiano que capitaneó Radio Nacional de España y los servicios informativos de TVE, dejando un legado imborrable como corresponsal de guerra y defensor de la libertad de prensa.
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Una vida entregada a la información y el compromiso público
Nacido en Cangas de Onís en 1940, Diego Carcedo personificó la excelencia del periodismo de raza, forjado en la calle y consolidado en los despachos de mayor responsabilidad de los medios públicos españoles. Su fallecimiento este domingo en Madrid ha sido confirmado por la Asociación de Periodistas Europeos (APE), entidad de la que presidía la sección española. Carcedo fue mucho más que un gestor; fue un maestro que entendió la televisión y la radio como servicios esenciales para la democracia, desempeñando cargos tan relevantes como la dirección de RNE entre 1991 y 1996 y la dirección de los Servicios Informativos de TVE.
Su andadura profesional comenzó a mediados de los sesenta en las páginas del diario La Nueva España, donde durante tres años pulió un estilo directo y riguroso que más tarde trasladaría a la pequeña pantalla. Licenciado en Historia y diplomado en Periodismo, Carcedo nunca abandonó su curiosidad intelectual, lo que le llevó a ser miembro del consejo de administración de RTVE durante más de una década y a presidir el Comité de Expertos para la renovación del ente en 2018.
El reportero que puso rostro a los grandes conflictos del siglo XX
Si por algo será recordado Diego Carcedo es por su valentía como enviado especial. Su nombre está indisolublemente unido al programa ‘Los reporteros’, espacio que le permitió viajar a más de cien países y narrar en primera persona acontecimientos que cambiaron el rumbo de la historia. Fue testigo excepcional de la caída de Saigón en la Guerra de Vietnam, el sangriento golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile y la romántica pero tensa Revolución de los Claveles en Portugal.
Su capacidad para estar en el epicentro de la noticia le llevó a cubrir la «guerra del fútbol» entre Honduras y El Salvador, así como devastadores terremotos en Perú, Managua e Irán. A lo largo de su carrera, tuvo el privilegio de entrevistar a más de treinta jefes de Estado y de Gobierno, demostrando una habilidad única para el análisis internacional que más tarde aplicaría desde las corresponsalías de TVE en Lisboa y Nueva York.
Un legado de letras y galardones
Más allá del micrófono y la cámara, Carcedo fue un prolífico autor que plasmó sus vivencias y sus investigaciones históricas en numerosos libros. Títulos como ‘Fusiles y claveles’ o ‘Entre bestias y héroes’, obra con la que obtuvo el Premio Espasa de Ensayo en 2011, dan fe de su profundidad como cronista. Su trayectoria fue reconocida con las más altas distinciones del gremio, incluyendo el prestigioso Premio Cirilo Rodríguez de Periodismo y la Antena de Oro extraordinaria.
Con su partida, desaparece un periodista de los que ya quedan pocos: aquel que sabía dirigir con la misma precisión con la que redactaba una crónica desde una trinchera. La capilla ardiente se instalará en el Tanatorio de Majadahonda, donde amigos y compañeros podrán dar el último adiós a un hombre que hizo del periodismo su forma de vida y de la ética su bandera.
