La mítica finca de Medina Sidonia deja de pertenecer a la familia Pantoja tras una operación relámpago con un inversor extranjero. Los detalles de la venta, revelados en exclusiva por el programa Fiesta, confirman que el histórico hogar de Paquirri se transformará radicalmente bajo una nueva gestión empresarial.
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Un inversor franco-libanés se hace con el control de la dehesa

Cantora ha dejado de ser el refugio de Isabel Pantoja y el principal foco de conflicto con su hijo, Kiko Rivera. Según ha adelantado la periodista Mónika Vergara, la propiedad ya no pertenece ni a los Pantoja ni a la entidad bancaria que mantenía las cargas hipotecarias. El nuevo propietario es un empresario de origen libanés y nacionalidad francesa que llevaba meses siguiendo de cerca la situación financiera de la finca.
Este movimiento pone fin a años de especulaciones sobre el destino de la herencia de Francisco Rivera. El comprador ya había intentado anteriormente hacerse con el control de Cantora ofreciendo 250.000 euros directamente a Kiko Rivera por su parte correspondiente, una oferta que finalmente fue superada en una negociación global que ha incluido la totalidad del terreno.
Los números de la operación: 1,2 millones y un registro antiblanqueo

La cifra final de la transacción ha sido desvelada por Kike Calleja, situándose en 1.200.000 euros. El proceso de firma se ha dilatado más de lo previsto debido a la nacionalidad extranjera del comprador, lo que obligó a activar los protocolos de seguridad financiera. «Se ha tardado mucho en firmar porque ha tenido que pasar un registro anti blanqueo para acreditar la procedencia del dinero», explicó el colaborador en el plató de Telecinco.
Un dato revelador de esta venta es el trasfondo de la reciente y mediática reconciliación entre Isabel Pantoja y su primogénito. Al parecer, la tonadillera habría frenado la venta individual de la parte de Kiko para buscar inversores que asumieran la propiedad completa, lo que sugiere que el acercamiento familiar tuvo un fuerte componente estratégico y económico.
Adiós a los Pantoja: Cantora se convertirá en una yeguada
El futuro de la finca más famosa de la prensa rosa española está lejos de los escenarios y las exclusivas. El nuevo dueño ya tiene un proyecto definido para los terrenos: la creación de una yeguada. Este uso empresarial devolverá a la finca su actividad agropecuaria, borrando las huellas de las décadas en las que sirvió como epicentro de la crónica social.
Con la salida definitiva de los enseres de la familia y el cambio de titularidad, se cierra el capítulo más convulso de la herencia de Paquirri. Isabel Pantoja se deshace así de una carga financiera que amenazaba su estabilidad, mientras que Cantora inicia una nueva etapa alejada para siempre de los apellidos que la convirtieron en leyenda.
