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Gabriella Querino, modelo brasileña, y su marido Sean Michieli, fallecen tras el choque de su barca contra un taxi acuático en Venecia tres meses después de casarse

Pedro Serrano González
5 min 9
gabriella y marido

La laguna de Venecia devolvió el martes el cuerpo de Gabriella Querino, que tenía 26 años, tres días después de que la pequeña embarcación en la que navegaba con su marido, Sean Michieli, de 25, se estrellara antes del amanecer contra un taxi acuático. Él había fallecido el domingo por la noche en el hospital. Se habían casado en junio.

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El choque, a oscuras y junto al aeropuerto

Gabriella Querino y Sean Michieli salieron de Burano, la isla veneciana de la que él era originario y donde se habían instalado, en la madrugada del sábado 12 de septiembre. Iban en la pequeña embarcación de la familia y, hacia las cinco de la mañana, se les vio dejar la isla; salían a buscar cebo para pescar, algo que hacían juntos casi siempre. Aproximadamente media hora después, cuando se dirigían hacia San Giuliano, a la altura del canal de Tessera y a poca distancia del aeropuerto Marco Polo, su barca chocó contra un taxi acuático que llevaba a dos turistas estadounidenses hacia la terminal. Era de noche, había niebla en la laguna y ese tramo, el que conduce al aeropuerto, es de navegación rápida.

La barca se hundió. Los servicios de emergencia rescataron con vida a Sean Michieli, pescador como lo habían sido generaciones de su familia, y lo trasladaron gravemente herido al Ospedale dell’Angelo de Mestre. Los médicos lo operaron dos veces, pero nunca recuperó la consciencia, y su fallecimiento se certificó el domingo por la noche. De Gabriella no había rastro. Durante horas ni siquiera fue seguro que ella viajara a bordo, hasta que la familia de él explicó que la pareja era prácticamente inseparable cuando salía al agua y los buzos encontraron en el fondo del canal su bolso con sus documentos y sus efectos personales.

Tres días de búsqueda hasta Campalto

Bomberos, Carabinieri, policía y guardacostas montaron un dispositivo con buzos, helicópteros, drones y equipos de rescate acuático, además de una embarcación con sonar para rastrear el fondo. La búsqueda de Gabriella Querino se complicaba por la turbidez del agua, por las distintas profundidades de la laguna y por las corrientes de la marea, y cada día se suspendía con la puesta de sol. El lunes por la noche, el aviso de una mujer que creyó ver un cuerpo desde una embarcación volvió a movilizar a los equipos, y el helicóptero sobrevoló la zona de Fondamenta Nuove hasta pasada la medianoche, sin resultado.

El martes 15 de septiembre por la mañana, una persona que navegaba cerca de la isla de Campalto divisó un cuerpo flotando en el agua. Poco después se confirmó que era el de Gabriella Querino. «Lamentablemente, en la laguna ha sido hallado el cuerpo de Gabriella Querino», comunicó el alcalde de Venecia, Simone Venturini, que añadió que «con el hallazgo del cuerpo de Gabriella se apaga, por desgracia, también la última esperanza y se cierra de la manera más dolorosa una historia trágica que en estos días ha mantenido a toda la ciudad con el aliento contenido».

El conductor del taxi, investigado

La Fiscalía de Venecia trata de reconstruir cómo se produjo el choque, y la fiscal que lleva el caso es Daniela Moroni. El conductor del taxi acuático, un veneciano de 38 años que trabajaba como sustituto y no tenía licencia propia, está siendo investigado por homicidio náutico y homicidio involuntario, a la espera de los resultados de las pruebas de alcohol y drogas.

El taxista sostiene que, por la oscuridad, no vio acercarse la embarcación. «No la vi. No vi la barca en el canal, solo oí el impacto», ha relatado entre lágrimas. Asegura que llamó de inmediato a emergencias y que nunca vio a Gabriella en el agua. Los investigadores buscan a los dos turistas estadounidenses que viajaban en el taxi y que continuaron después hacia el aeropuerto, cuyo testimonio podría ser clave. Las autopsias y los análisis técnicos de las dos embarcaciones deberán establecer las velocidades, las trayectorias y las circunstancias del impacto.

Una boda en junio y una vida en Burano

Antes de que apareciera Gabriella, el alcalde ya había despedido a Sean Michieli en una nota en la que lamentaba que se fuera con solo 25 años un chico trabajador, muy unido a la laguna, que cada día se levantaba muy temprano para un oficio que era también su pasión, compartida con su joven esposa, Gabriella Querino, con la que había elegido construir su futuro. Venturini dio también las gracias a los equipos de rescate y a los voluntarios que participaron en la búsqueda.

Gabriella Querino, modelo de origen brasileño, se había casado con Sean Michieli en junio, y ella se había contagiado enseguida de la pasión de su marido por el oficio. «Fue un momento único, nos convertimos en uno. Ahora estoy completo con la mujer de mis sueños y a la que amo desesperadamente», escribió él en Facebook tras la boda. Contaba que ella lo apoyaba en todo, que eso los hacía «indestructibles», y cerraba el mensaje deseando que su futuro estuviera «lleno de amor y felicidad».

Para la familia Michieli es la segunda tragedia en las mismas aguas de las que vive desde hace generaciones. En 2007, Endrius, tío de Sean, falleció con 19 años cuando su barca chocó contra una gabarra que transportaba combustible cerca de Fondamente Nove, frente a la isla cementerio de San Michele, en plena tormenta y con fuertes rachas de viento. Gabriella nunca llegó a conocerlo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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