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Televisión

Paz Padilla se rinde a los ‘poderes’ de Aramís Fuster entre ofrendas y saetas: el esperpento con el que Telecinco firma su reconciliación más bochornosa

Pedro Serrano González
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Paz Padilla se rinde a los 'poderes' de Aramís Fuster entre ofrendas y saetas

Que nadie hable de dignidad televisiva. Telecinco convirtió su tarde de domingo en un espectáculo bochornoso con el que buscaba tapar como fuera el agujero de audiencia de su fin de semana. El número lo protagonizaron Paz Padilla y Aramís Fuster en El show de Paz, con una reconciliación tan esperpéntica que rozó la vergüenza ajena: ofrendas a una vidente, un «libro negro» tratado como objeto mágico y la propia presentadora rindiéndose a los supuestos poderes de la ocultista para que le concediera su perdón.

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Paz Padilla se rinde a los 'poderes' de Aramís Fuster entre ofrendas y saetas

El programa lo vendió, sin rubor, como un «momento histórico». La realidad es que se trató de un montaje construido a mayor gloria del disparate. Los propios colaboradores del espacio se dedicaron a hacer «ofrendas» a Aramís Fuster para ablandarla, tal y como presumió la cuenta oficial del programa: «Nuestros colaboradores le hacen ofrendas a Aramís para que perdone a Paz».

La cadena, por su parte, alimentaba el delirio elevando a categoría de relato sobrenatural el famoso cuaderno de la vidente: «El libro negro de Aramis tiene vida propia, por eso castigó a Paz», llegó a publicar Telecinco para promocionar el numerito.

Ofrendas, un «libro negro» con vida propia y una vidente todopoderosa

Lo verdaderamente sonrojante no fue el reencuentro en sí, sino la puesta en escena. Una televisión que se supone en horario de tarde y en abierto convirtió su plató en una especie de altar en el que Aramís Fuster ejercía de deidad a la que había que aplacar con regalos. Y en ese guion de astrología barata, la que salió peor parada fue la anfitriona: Paz Padilla, que durante años se rió de la vidente, acabó reconociéndole sus poderes y suplicando un perdón que el programa exprimió hasta el último segundo con el gancho de «¿Conseguirá Paz Padilla su perdón?».

El clímax, cómo no, una saeta compartida, el mismo cante que hace una década estuvo en el origen de la bronca.

El diálogo entre ambas fue el mejor resumen del disparate. «Ha llegado el momento. Bienvenida, Aramís, tú y yo tenemos un asunto pendiente desde hace diez años (…) yo no pongo en duda que tú tengas poderes», llegó a decir la presentadora, que terminó arrodillándose ante la vidente: «Como Mari Paz, te pido perdón (…) de verdad que no me cuesta arrodillarme». Aramís Fuster, en su papel de gran sacerdotisa del ocultismo, no se lo puso fácil: «Estás en mi libro negro escrito con tinta invisible; si no me pides perdón estás acabada, pero perdón de rodillas, ehhh. ¡Game over! Idiomas, querida», soltó, antes de ceder y recordar que su «libro negro tiene vida propia». Ofrendas rituales, cuadernos endemoniados y poderes sobrenaturales servidos como si fueran un acontecimiento informativo, en un cóctel que dice mucho del punto en el que se encuentra la cadena.

El origen: una encerrona televisiva y el «¡sois gentuza!»

Conviene recordar de dónde viene todo este circo. Hace casi diez años, Aramís Fuster acudió al plató de Sálvame aquejada, según dijo, de un problema de salud que le impedía caminar con normalidad. El magacín puso en duda su testimonio, mostró imágenes en las que esas dificultades parecían esfumarse y convirtió la entrevista en una encerrona en toda regla. La vidente abandonó el plató dando pasitos cortos mientras Paz Padilla y Kiko Hernández la perseguían cantándole saetas, en una de esas escenas que hoy resultan difíciles de defender.

Aquello acabó con el célebre grito de Aramís Fuster, «¡Sois gentuza!», y con la vidente incluyendo a la presentadora en su famoso «libro negro» y sentenciando: «Haga lo que haga, fracasará siempre hasta que me pida perdón». Diez años después, Telecinco ha decidido rentabilizar aquel bochorno reconvirtiéndolo en producto de entretenimiento, como si humillar a alguien primero y montar después el paripé de la reconciliación fuera un servicio público. El mismo perro con distinto collar. No deja de ser revelador, además, que la resurrección de la trama lleve la firma de Raúl Prieto, director de aquel Sálvame en la época del enfrentamiento y hoy al frente de El show de Paz.

Los espectadores, lapidarios: «lo más absurdo de la televisión española»

Si Telecinco esperaba un aplauso, se topó con justo lo contrario. Las redes ardieron durante la emisión con reacciones demoledoras hacia el espacio. «Es lo más absurdo que he visto en la televisión española. Traté de aguantar hasta el final y eso deseo, que sea el final de ese esperpento de programa», escribía un espectador, resumiendo el sentir general. Otros fueron aún más escuetos y contundentes: «Vaya parida», zanjaba otro usuario ante el numerito de las ofrendas y el perdón.

No faltó, además, quien puso el dedo en la llaga sobre la propia farsa del reencuentro. «Qué ridículos… si las dos coincidieron muchas veces después del día de la saeta», recordaba otro espectador, desmontando de un plumazo el relato de la enemistad irreconciliable que el programa había vendido durante toda la semana. Porque esa es, al final, la trampa: inflar una guerra que quizá nunca fue tan cruenta para después venderla resuelta como si fuera un gran acontecimiento.

El show de Paz, estrenado hace apenas una semana con un arranque frío de audiencia, ha demostrado que su gran idea para levantar el proyecto pasa por tirar de la nostalgia más cutre. Habrá que ver, con el dato del domingo aún por conocer, si el esperpento le sale rentable o si el público le da la espalda definitivamente.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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