El plató de El Tiempo Justo se convirtió en el escenario de un crudo ajuste de cuentas televisivo que dinamita el último intento de aproximación al clan Pantoja. La colaboradora Alexia Rivas ejerció de portavoz de una implacable Isa Pantoja, quien no dudó en mandar un misil directo a Begoña Gutiérrez tras escuchar cómo esta especulaba sobre su vida familiar y aireaba trapos sucios del pasado en pleno directo de Telecinco. Un choque de trenes que desmonta la narrativa oficial del entorno de la tonadillera y devuelve a la palestra la descarnada guerra de lealtades que se libra en los pasillos de Mediaset.
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La tarde transcurría entre papeles notariales y advertencias legales cuando el foco viró de forma abrupta hacia la crónica social más visceral. La examiga de la cantante se había explayado minutos antes analizando el supuesto acercamiento entre la artista e Isa Pantoja, tildándolo de mero «lavado de imagen» y recordando, con cierta condescendencia, haber presenciado en el pasado situaciones «poco agradables» provocadas por el conflicto entre ambas. La respuesta de la aludida no se hizo esperar, utilizando el teléfono de Alexia Rivas como altavoz definitivo para pararle los pies de forma fulminante.
Con la firmeza de quien ya no está dispuesta a pasar ni una sola especulación gratuita, la periodista transmitió de forma literal las palabras de la hija de la tonadillera, dejando claro que el rechazo hacia la tertuliana es absoluto y sin retorno. El golpe definitivo llegó cuando se desnudó la supuesta estrategia de la colaboradora, acusándola directamente de haber sido injusta de manera sistemática y de utilizar los agravios hacia la joven como moneda de cambio para ganarse el favor y la silla defendiendo a la matriarca del clan.
Entre la documentación registral y las cuentas pendientes
Este estallido de tensión eclipsó por momentos la otra gran bomba de la tarde, donde la propia tertuliana había exhibido la nota simple de Cantora para advertir a Kiko Rivera de los graves problemas legales que se le avecinan tras vaciar la finca. Según los datos aportados en el formato de la cadena principal de Mediaset, el empresario libanés Kaled figura como el mayor acreedor y copropietario de la finca tras comprar la cesión del crédito, lo que inhabilitaría las maniobras de recogida de enseres del DJ.
Sin embargo, el verdadero fuego cruzado se mantuvo en el terreno personal. El intento de presentarse como una espectadora objetiva de las desavenencias familiares le costó a la colaboradora un severo correctivo público. La rotundidad del mensaje enviado por la hermana del músico evidencia que las viejas alianzas del entorno de su madre ya no tienen inmunidad para hablar en televisión sin encontrar una respuesta inmediata y cortante.
