La guerra mediática entre Irene Rosales y Kiko Rivera ha dado un vuelco definitivo tras las últimas declaraciones de la sevillana en ‘El Tiempo Justo‘. Mientras el DJ lanzaba graves acusaciones en ‘¡De Viernes!’, la excolaboradora ha decidido romper su silencio para aclarar la realidad sobre su relación con Jessica Bueno, el bienestar de su hijo Fran y las verdaderas razones de su conflicto económico tras la separación.
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Desmintiendo el desinterés: la relación con Fran y Jessica Bueno
El ataque de Kiko Rivera en el programa de Santi Acosta fue frontal, asegurando que Irene no se había interesado por su hijo Fran en los siete meses que llevan separados. Sin embargo, la respuesta de Rosales no ha dejado lugar a dudas al afirmar que sí mantiene contacto con el menor y se interesa por él directamente. «También pregunto por su hijo y le pregunto directamente a él», sentenció Irene, invalidando la versión del DJ que la acusaba de frialdad.
Respecto a la supuesta mala sintonía con Jessica Bueno que Kiko intentó airear, Irene ha sido tajante al explicar que cualquier falta de relación en el pasado fue consecuencia directa del comportamiento de Rivera. «El primero que no ha tenido relación con Jessica ha sido Kiko Rivera, ¿Cómo la voy a tener yo? Es inviable», aclaró la sevillana, defendiendo que la cordialidad actual con la modelo es una muestra de madurez que beneficia a los niños, a pesar de que Kiko intente pintar un escenario de «malos rollos» inexistentes en la actualidad.
El reencuentro con la abuela: la verdad sobre las vacaciones en Gran Canaria
Uno de los puntos más espinosos de la entrevista de Kiko Rivera fue la acusación de que Irene le habría impedido cambiar los días de vacaciones de Semana Santa para que sus hijas, Ana y Carlota, pudieran visitar a Isabel Pantoja en Gran Canaria. Irene Rosales ha desmontado este relato punto por punto, asegurando que Kiko nunca le comunicó que ese fuera el motivo del cambio.
Lejos de oponerse a que las pequeñas vean a su abuela, Irene ha mostrado una generosidad que contrasta con la actitud de su ex. La sevillana es consciente de que las niñas, de 8 y 10 años, llevan seis años sin ver a la tonadillera y ha confesado que le hace mucha ilusión que ese reencuentro se produzca. Con esta declaración, Irene se posiciona como la parte facilitadora en el conflicto familiar, priorizando el bienestar emocional de sus hijas por encima de las rencillas personales con la cantante.
Justicia económica y realidad tras la separación
Kiko Rivera también intentó presentar a Irene como una mujer interesada al afirmar que había pedido hasta cuatro modificaciones en el acuerdo económico tras el divorcio. En su intervención en ‘El tiempo justo’, Rosales ha querido poner los puntos sobre las íes, explicando que las razones detrás de estos cambios son radicalmente distintas a las que el DJ insinuó en televisión.
Irene ha defendido su derecho a ajustar un convenio que proteja el futuro de sus hijas, alejándose de la narrativa de «venganza» que Kiko ha intentado proyectar.
La sevillana, que siempre se ha caracterizado por su discreción, se ha visto obligada a dar un paso al frente para salvaguardar su honorabilidad frente a un Kiko Rivera que parece más centrado en el espectáculo mediático para llevárselo calentito que en la estabilidad familiar.
