La guerra mediática de Kiko Rivera ha sumado un nuevo y crítico capítulo tras su reciente entrevista en el programa ¡De Viernes!, donde sus declaraciones sobre su exmujer, Irene Rosales, desataron una oleada de reproches en redes sociales. Ante el durísimo comunicado de auxilio publicado por el DJ, las entidades principales Joaquín Prat, Kiko Rivera y Irene Rosales han acaparado el análisis de la crónica social, especialmente tras la contundente respuesta del presentador de Telecinco, quien no ha dudado en señalar la incoherencia del hijo de Isabel Pantoja.
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El bumerán de Kiko Rivera: del ataque al victimismo
Joaquín Prat ha aprovechado su espacio en El Tiempo Justo para analizar el último movimiento de Kiko Rivera, quien denunció estar sufriendo un acoso «que está afectando a sus hijas». El presentador, lejos de solidarizarse ciegamente, ha recordado la hemeroteca del DJ para poner en duda su postura de víctima. «Está en su derecho de tomar medidas legales siempre y cuando los ataques sobrepasen los límites, pero aquello de lo que se queja Kiko es lo que él ha hecho con su madre, con su tío, con sus hermanos y con sus parejas», sentenció Prat con dureza.
La reflexión del periodista va más allá de la anécdota, sugiriendo que Rivera está probando su propia medicina tras años de exclusivas incendiarias contra su núcleo familiar. Para Prat, el hecho de que ahora Irene Rosales (y posiblemente en el futuro otras personas de su entorno) sea el centro de sus críticas, invalida parte de su discurso contra el odio en la red. «Ahora le ha tocado a Irene y, ojalá no, pero también le tocará a Lola», añadió el presentador, augurando nuevos conflictos en el horizonte del clan Pantoja.
Un negocio basado en el conflicto familiar
El análisis mediático ha sido implacable al recordar que la trayectoria profesional de Kiko Rivera ha estado intrínsecamente ligada al escándalo. Joaquín Prat fue especialmente directo al respecto: «Kiko, entre otras cosas, vive de esto. No es una crítica, pero Kiko juega a este juego y, por lo tanto, es normal que le sienten mal algunas de las críticas que recibe después de las críticas que él hace». Esta interpretación subraya la contradicción de participar activamente en el engranaje del corazón para luego exigir inmunidad frente a la opinión pública.
En su comunicado, Rivera reconocía haber «perdido las formas» y justificaba su rabia por el daño colateral que sufren sus hijas, asegurando que «las máscaras ya se están cayendo». Sin embargo, la respuesta de Prat deja claro que, para los profesionales del sector, el DJ no puede desligar su faceta pública de las consecuencias de sus propios actos. El anuncio de Kiko de que volverá a televisión este viernes para «decir TODO» solo confirma que el ciclo de exclusivas y enfrentamientos, lejos de cerrarse por el supuesto acoso, sigue siendo su principal motor económico y mediático.

1 comentario
Yo te recomendaría una buena clínica de larga estancia. Lo mínimo un año. Cuánto haces sufrir a tus hijos y sus madres.Una desintoxicación personal y Pantojil te vendría muy bien.
PAQUIRRIN.