El presentador Joaquín Prat ha vivido uno de los momentos más tensos de la temporada en el plató de Telecinco tras pedir disculpas públicas a la audiencia y a la colaboradora Marta López, víctima de una humillante encerrona orquestada por la dirección de su propio programa, El Tiempo Justo, donde se analizaron al detalle y en primer plano sus imperfecciones físicas.
Te recomendamos

El primo del rey Felipe VI Nacho de Borbón se lleva a su novia, Náyades Lospitao, a las villas de ‘Las tentaciones’ de Telecinco

Silvia Intxaurrondo frena el directo de TVE al reventar un foco sobre la mesa y calma al espectador con un «ha sido un sustazo gordo aquí en plató»

Melendi contesta al cantante Dani Martín, que había despreciado el papel de juez con un «yo no quiero ser el coach de nadie»

Noor Ben Yessef, copresentadora de los matinales de Antena 3 durante cuatro temporadas, se queda con las noches de La Séptima al frente de un magacín diario de actualidad
La tarde transcurría con normalidad en el magacín de Mediaset hasta que la escaleta del formato sacó a la luz una sección que no había sido comunicada previamente a los tertulianos. El programa tomó como referencia el reciente reportaje de la revista Lecturas, donde Marta López mostraba las imágenes idílicas de su luna de miel en las islas Maldivas, con el único objetivo de contrastar esas instantáneas con «las fotografías prohibidas» captadas por los paparazzi sin ningún tipo de edición digital.

La intención de la dirección, coordinada en esta sección por el periodista Miguel Ángel Nicolás, era realizar una odiosa comparativa estética para airear los retoques fotográficos de la portada. Al verse expuesta ante los monitores con zooms interactivos dirigidos hacia su celulitis, la colaboradora de 52 años brotó de inmediato contra sus propios compañeros de cadena. «Es que me parece increíble que se me traiga para juzgarme. ¿Por qué no cogen a otras pijas que también salen en las revistas y les quitan de todo?», denunciaba la tertuliana con una mezcla de rabia e impotencia ante la mirada atónita de los espectadores.
El motín de los presentadores contra su propio equipo
A medida que el análisis estético avanzaba en las pantallas del plató, la tensión se trasladó de manera directa a la mesa de conducción. Lejos de amparar la línea editorial impuesta por sus superiores, Joaquín Prat se rebeló de inmediato contra el equipo de producción. «¿Cómo sois tan mala gente?», inquirió el periodista visiblemente molesto con las directrices de la sala de control. Incluso el redactor encargado de locutar la pieza se vio obligado a excusarse en directo frente a sus compañeros, asegurando que le «habían obligado» a realizar esos montajes gráficos de corte claramente denigrante.
El momento cumbre de la protesta llegó cuando la propia Marta López, en un ejercicio de autoafirmación y orgullo sobre su anatomía real, decidió levantarse del asiento y subirse el vestido ante las cámaras para desmontar la manipulación de las luces del programa, destinadas a exagerar sus imperfecciones corporales. Su valiente reacción arrancó el aplauso unánime del público asistente y el amparo inmediato de los directores de la mesa. El copresentador César Muñoz no dudó en censurar la estrategia de la dirección afirmando que le parecía «fatal lo que le han hecho hoy», un lamento al que se unió de forma tajante el periodista Luis Pliego al catalogar de «horrible» el escrutinio machista al que se estaba sometiendo a la empresaria.
Desautorización total a la dirección de El tiempo justo
La gravedad del desencuentro forzó a Joaquín Prat a tomar las riendas de la situación de manera drástica antes de dar paso a la publicidad. Con el rostro serio y mirando fijamente a la cámara, el comunicador desautorizó por completo la decisión del director del formato para desvincularse de la humillación. «Qué vergüenza. Perdona, Marta. Te pido disculpas porque yo no sabía nada de esto», sentenció el presentador, dejando al descubierto la preocupante falta de comunicación interna y los dudosos métodos que todavía imperan en los despachos de la cadena para rascar décimas de share.
López, por su parte, contraatacó proponiendo con ironía que todo el equipo de El tiempo justo realizara la siguiente emisión en traje de baño para «sacarles las vergüenzas» a todos por igual, señalando directamente las dobles varas de medir que sufre la imagen femenina en la pequeña pantalla en comparación con sus homólogos masculinos. Este polémico episodio abre una grieta evidente entre el código ético que intentan proyectar los presentadores titulares de la nueva Mediaset y las directrices de una producción que parece dispuesta a todo con tal de recuperar el viejo e incisivo estilo televisivo.
