La paciencia de Irene Rosales ha llegado a su límite definitivo. En un estreno marcado por la tensión y la necesidad de justicia personal, la sevillana se ha sentado en el plató de ‘El Tiempo Justo‘ no solo como el fichaje estrella de la temporada, sino como una mujer dispuesta a recuperar su honor tras los ataques «implacables» de su exmarido, Kiko Rivera. Con un discurso seco, directo y sin concesiones, la que fuera el pilar de Cantora ha sentenciado su pasado con una frase que ya es historia de la crónica social: «He sido una imbécil por haber aguantado tanto tiempo».
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El contraataque de una mujer que dice «basta»
Acompañada y apadrinada por Joaquín Prat, quien no dudó en lanzar un dardo envenenado al DJ al presentarla —»¿Lo ves, Kiko? Ya tiene trabajo»—, Irene Rosales apareció en pantalla con un jumpsuit vaquero y una determinación gélida. El detonante de esta explosión mediática fueron las recientes declaraciones de Rivera en el programa ‘De Viernes‘, donde tildó a la madre de sus hijas de «mantenida» y «aprovechada», acusándola de vivir a su costa mientras le exigía que se «buscara las papas».
Irene, lejos de amilanarse, ha utilizado su nueva tribuna para desmontar, punto por punto, lo que considera una estrategia de asfixia y humillación pública. «Las formas, eso no lo comparto», sentenció sobre los ataques de un hombre que ha llegado a reprocharle que él paga la casa, el coche y hasta el teléfono móvil.
Cuentas claras: la verdad sobre el «mantenimiento» de Kiko Rivera
La colaboradora ha sido técnica y quirúrgica al desmentir la supuesta dependencia económica que el hijo de Isabel Pantoja aireó en televisión:
- La vivienda y los recibos: Irene aclaró que, aunque vivan en la casa que él menciona, es ella quien paga religiosamente todos los suministros básicos.
- El chantaje del teléfono: Admitió que la línea está a nombre de Kiko, pero reveló que ella le abona el dinero mensualmente. Además, calificó de «poca vergüenza» que Rivera cancelara el número sin previo aviso.
- La guerra de los vehículos: Desmintió que él le facilite el transporte, explicando que el DJ se quedó con el coche familiar y ella se desplaza en uno de renting que costea de su propio bolsillo.
«A él solo le interesa el dinero»
Tras visionar las grabaciones donde Rivera arremetía contra ella y contra Jessica Bueno —a quien también atacó con dureza—, Irene Rosales se mostró implacable. Ante la acusación de que «le han robado a sus hijas», la sevillana fue tajante: «Eso es incierto». Incluso fue un paso más allá en su generosidad como madre al asegurar que no le importaría darle la custodia compartida a pesar de la guerra abierta.
El trasfondo de esta ruptura total es, según Rosales, puramente económico por parte del DJ. «Lo único que le interesa es el dinero», afirmó con amargura. A pesar del dolor, Irene cerró su intervención con una declaración de principios que suena a liberación definitiva del yugo de los Pantoja: «Estoy con la conciencia tranquila porque me he enamorado cuando me tenía que enamorar».
