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Corazón

«Sentía que era tonta, lenta»: Tania Llasera pone por fin nombre a lo que arrastraba desde niña con su diagnóstico de TDAH

Pedro Serrano González
4 min 8

Tania Llasera ha vuelto a hacer de su vida un altavoz para hablar de salud sin tabúes. La presentadora, ha compartido con sus seguidores que en las últimas semanas le han diagnosticado TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y también lipedema, y lo ha hecho con una franqueza desarmante: lejos de vivirlo como un drama, asegura que poner nombre a lo que sentía ha sido «una ola de alivio». Su testimonio se ha compartido y aplaudido en cuestión de horas.

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Un diagnóstico que llega como «una ola de alivio»

La comunicadora lo ha contado en primera persona, en un vídeo dirigido a quienes la siguen. «En las últimas semanas he aprendido que tengo TDAH y también que sufro de lipedema», reveló, antes de reivindicar el valor de ponerle una palabra a aquello que durante años no supo explicar. Frente a quienes desdeñan las llamadas etiquetas, Llasera defiende justo lo contrario: «Para mí, tener esa etiqueta ha significado una ola de alivio», afirmó, convencida de que nombrar lo que se siente ayuda a entenderlo y a dejar de cargar con la culpa.

La presentadora fue más allá y respondió, sin acritud pero con firmeza, a quienes critican esa necesidad de poner nombre a los diagnósticos. «Se nota que esa gente no entiende lo importante que es validar los sentimientos ajenos», deslizó. Su mensaje, planteado desde la serenidad de quien por fin encuentra respuestas, se aleja del tono trágico para instalarse en el del autoconocimiento, esa sensación de que entenderse a una misma pesa más que cualquier estigma asociado a las siglas.

«Sentía que era tonta, lenta»: toda una vida enmascarando

El pasaje más revelador de su relato es el que mira hacia atrás, a la niña que fue. «Desde pequeña yo he sentido que era muy diferente, que era tonta, lenta, que tenía una falta de atención increíble, pero, en cambio, luego me enfocaba con cosas que me interesaban hasta un punto casi enfermizo», confesó. Es la descripción de alguien que, sin saberlo, llevaba media vida enmascarando los efectos del trastorno, esforzándose por aparentar un control que por dentro le costaba un mundo. Por eso el diagnóstico, ya en la madurez, funciona menos como una etiqueta limitante y más como una llave: «Puedo, por fin, entenderme mejor a la tierna edad de 47 años», dijo.

No es la primera vez que la vasca, de 46 años y a punto de cumplir los 47 que ella misma menciona, convierte su experiencia personal en material de divulgación. Nacida en Bilbao en 1979, saltó a la fama como colaboradora de El Intermedio antes de fichar por Mediaset y ponerse al frente de formatos como Fama ¡a bailar! o, sobre todo, La Voz y La Voz Kids, los programas que la consolidaron como una de las presentadoras más cercanas de la televisión. Con los años ha ido abriendo el foco hacia lo íntimo, hablando de su cuerpo, de la maternidad y de la presión estética, y ahora suma a esa conversación la salud mental.

El TDAH adulto, un diagnóstico que cada vez llega más tarde

El testimonio de Llasera conecta con una realidad cada vez más visible: el TDAH no es un asunto exclusivamente infantil. Son muchos los adultos que reciben el diagnóstico tarde, después de años sin una explicación para su dispersión, su dificultad para priorizar o esa mezcla desconcertante de despiste y de híperconcentración en lo que les apasiona. En las mujeres, además, el infradiagnóstico ha sido históricamente mayor, porque el trastorno tiende a manifestarse de forma más interna, sin la hiperactividad llamativa que se asocia al estereotipo, y con frecuencia se confunde con ansiedad o con simple desorganización.

A ese cuadro se suma el lipedema, una acumulación anómala de grasa que nada tiene que ver con el sobrepeso y que también suele tardar en identificarse, un terreno en el que la presentadora lleva tiempo divulgando. «Si me dieran un euro por cada persona a la que hemos ayudado a diagnosticar lipedema, tendría bastantes euros», bromeó, orgullosa de que su altavoz sirva para que otros se reconozcan. Al final, ese es el hilo que recorre todo su mensaje: el de una figura pública que decide compartir sus diagnósticos no para lamentarse, sino para que quien se sienta igual de perdido encuentre, como ella, un poco de alivio en tener por fin un nombre.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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