Rocío Flores se sentó la noche del viernes en el plató de ‘¡De Viernes!’, en Telecinco, con una carta manuscrita en la que confiesa que llegó a sentir vergüenza de salir a la calle y que hubo un momento en que pensó que lo mejor era desaparecer. Entre lágrimas, la hija de Antonio David Flores y Rocío Carrasco contó que ha vuelto a tocar fondo y que se ha puesto en tratamiento porque, dijo, «muchas veces no se puede con todo sola».
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La carta que abrió la noche

Bea Archidona y Santi Acosta presentaron a Rocío Flores como la invitada de la noche mientras entraba en el plató con paso decidido. Lo primero no fue una pregunta, sino su carta, que se leyó en la pantalla del programa mientras ella la escuchaba seria. «Hubo un momento en el que sentí que había dejado de ser una persona, para convertirme en una historia que los demás podían contar. De repente, todo el mundo parecía tener una opinión sobre mí. Personas que no conocía hablaban de mi vida, de mi familia, de lo que había hecho». El texto seguía con una idea que repetiría después en la entrevista: que lo que se contaba de ella no se parecía a la persona que veía cada mañana en el espejo, y que esa exposición no solo le hacía daño a ella, sino también a gente a la que quería muchísimo.
«Me daba vergüenza salir y encontrarme con alguien que me reconociera y poco a poco empecé a aislarme», relató Rocío Flores. «Hubo días en los que no quería hablar, no quería explicar nada, no quería defenderme. Porque sentía que cualquier cosa que dijera podría ser utilizada para construir otra versión de mí». La carta terminaba con la frase que marcó el resto de la noche. «Y llegó un punto en el que pensé que quizá lo mejor era desaparecer. Porque estaba agotada». Y añadía que lo más duro fue empezar a creer que había algo malo en ella, porque «durante mucho tiempo me miré con los ojos de los demás y ahora estoy intentando volver a verme con los míos». Ya en el plató, lo resumió en una línea. «Me miro al espejo y no me reconozco».
«He vuelto a tocar fondo»
Rocío Flores reconoció, rota, que no es la primera vez que llega al límite. «Toqué fondo y quise llevar las cosas de la mejor manera que supe con las circunstancias que tenía», explicó, sin querer expresar su sufrimiento en casa «por la situación que había». Y enlazó con el presente. «Y ahora, pues, he vuelto a tocar fondo, pero quizá he entendido que la única manera que tengo de seguir adelante, pues es salvándome a mí, que es lo más importante. Porque llevo toda la vida protegiendo a personas que han estado a mi alrededor, pero siempre me he olvidado de mí». Por eso ha dado un paso que, según admitió, nunca quiso dar: está recibiendo tratamiento psicológico. «Me he dado cuenta de que sola no puedo», resumió.

Cuando Santi Acosta volvió sobre la palabra «desaparecer», Rocío Flores prefirió no entrar. «No me gustaría responder a esa pregunta. Me quedo con que, en su momento, saqué fuerzas de donde no las tenía. Y que ahora que he decidido dar un paso tan importante para mí, estoy convencida que tardaré en recuperarme de un montón de cosas. Porque son muchos años con muchas cosas a la espalda, una infancia, una adolescencia, una familia poco al uso. No he tenido una vida como una persona normal». También explicó por qué había callado tanto tiempo. «Lo último que quería hacer era cargar a la gente con más dolor y más culpa». Y otra frase. «Me he comido todo sola siempre, bien sea por proteger o por vergüenza».
El episodio del verano
En la entrevista relató el incidente que le provocó un ataque de ansiedad este verano. Estaba en un establecimiento con Olga Moreno, la ex mujer de su padre, y con una amiga cuando un matrimonio empezó a increparlas. Contó que no entendía el motivo de los insultos, que se quedó paralizada y que acabó saliendo del local. Aquel episodio, explicó, le devolvió el peso de la imagen pública que se ha construido sobre ella: mucha gente cree conocerla por lo que ha visto en televisión. «La gente está acostumbrada a una Rocío guerrillera, combativa, que no se calla ni tiene filtro ninguno», dijo, antes de anunciar que a partir de ahora el foco va a estar en ella misma y no en defender a los demás.
Aseguró que no espera nada de nadie, tampoco de su entorno más cercano. «He echado de menos muchas cosas a lo largo de mucho tiempo, y entiendo que cada quien tiene sus circunstancias y no todo el mundo puede sentarse a un plató para partirse la cara por todos los miembros de su familia». Se describió como la que siempre ha querido tener a todos protegidos. «He sido una persona que ha dado la cara por todos y he decidido dar la cara por mí para mí en mi vida: en volver a ser yo y reconstruirme». Y dejó claro que la cita no era improvisada. «Tenía que estar sentada sí o sí, porque estaba pactado antes de verano».
La ausencia de su madre
El tramo más delicado llegó al hablar de Rocío Carrasco. Reconoció que una de las carencias de su vida ha sido «la falta de una madre», aunque dijo que hoy intenta no responsabilizarla de todo. «Es mi madre y lo va a seguir siendo toda la vida. La querré toda la vida porque es mi madre». Sí apuntó al documental de su madre, del que se cumplen cinco años, como el origen de una vorágine «de la que nadie me ha protegido», y precisó que no hablaba solo de ella, sino de su entorno, «cuando debía ser la más protegida». «Me he sentido tan señalada y tan juzgada», lamentó. Se despidió con una petición. «No todo es lo que ves en la tele, no todo es lo que se ha contado». Y remató. «Soy una persona que intento hacer mi vida con normalidad y de la mejor manera. Me merezco que pare un poco la cosa».
El episodio del establecimiento ya lo había contado ella misma a principios de septiembre, cuando explicó en sus redes que un matrimonio la increpó en un establecimiento público y le provocó la peor ansiedad en años. Su visita a ‘¡De Viernes!’ estaba anunciada desde el miércoles, cuando se supo que sería la invitada especial del primer programa en el nuevo horario de las 23:00.
