Cayetano Martínez de Irujo ha perdido la paciencia con una reportera en los Premios Escaparate, celebrados este jueves en Sevilla, en la plaza Virgen de los Reyes. Le preguntaron por las cenizas de su madre, la Duquesa de Alba, y por la decisión que, según se ha contado, habría tomado de forma unilateral su hermano Carlos. No quiso contestar y le devolvió la pregunta con un reproche. «Es mala fe».
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«No me pregunte tonterías»

Cayetano Martínez de Irujo, hijo pequeño de Cayetana Fitz-James Stuart, llegó a la gala, organizada por el Ayuntamiento de Sevilla, del brazo de su mujer, Bárbara Mirjan, y atendió a los medios en la alfombra. Los primeros minutos fueron cordiales. Contó que va «a pocos eventos», habló del centenario del nacimiento de su madre y se mostró satisfecho con todo lo organizado este año. «Yo estoy muy contento porque ella se merecía un homenaje así, se merecía un centenario así, y la verdad es que ha sido un éxito rotundo». Cuando una reportera quiso enlazar ese recuerdo con la noche sevillana, el tono empezó a cambiar. «Bueno, esto no tiene nada que ver, pero todo ese rollo que me ha soltado…», le cortó, antes de despedirse con un «estoy encantado de estar con vosotros, y ya, gracias» que no llegó a cerrar la conversación.
La siguiente pregunta la anunció la periodista con un «Cayetano, necesito preguntar…», y él ni la dejó terminar. «No me preguntes tonterías, ¿eh?». Ella se defendió —«Yo no pregunto tonterías, ¿cómo me lo has dicho?»— y el duque de Arjona insistió en la misma frase antes de rebajar la temperatura a su manera. «Yo no me enfado, yo no me enfado. Simplemente téngame el respeto que yo le tengo a usted. Nada más. El respeto que yo le tengo a usted. Nada más». Acto seguido, con un seco «dígame», dio paso a la pregunta que de verdad venía a buscar la reportera.
Las cenizas de la duquesa y su hermano Carlos

«Simplemente le queríamos preguntar respecto a las cenizas. ¿Por qué su hermano Carlos podría haber tomado una medición unilateral?», planteó. Cayetano Martínez de Irujo no entró en el fondo. «Pues eso es una tontería», arrancó, y explicó de dónde venía, a su juicio, el asunto: una señora se lo sacó durante la presentación de un libro en Marbella, a raíz de «una entrevista que no es real», publicada, según él, «de una forma fraudulenta» por una revista. Según su versión, entonces tampoco quiso responder. «Y yo no contesté, o sea, no dije nada. Dije, bueno, no lo tendría que haber hecho, a lo mejor ya está. Y no tiene más historia». Y remató con el tiempo transcurrido desde entonces. «Han pasado catorce, once años y ya está».
La reportera explicó que cumplía órdenes —«Me dicen que lo haga y yo lo hago»— y ahí llegó el momento de mayor tensión. «Ya, pero es mala fe. Pues le dice a sus jefes que tienen mala fe. ¿Me comprende? Sí, dígaselo. Si no, se lo digo yo. Y nada más», le soltó el hermano del duque de Alba, que cerró con otra petición. «A mí me gustan las personas con buena fe, porque yo tengo buena fe». Ya en la despedida volvió a la carga. «Por favor, pero no sea usted tan insistente y respéteme como yo a usted, ¿vale? Me gustaría que algún día usted respete como yo la respeto a usted. ¿De acuerdo?».
Fernando recoge el premio en lugar de su padre
Antes del choque, Cayetano Martínez de Irujo había dejado otra frase sobre su hermano mayor. La gala tenía reservado un reconocimiento en recuerdo de la duquesa de Alba y estaba previsto que lo recogiera Carlos, pero finalmente acudió su hijo, Fernando Fitz-James Stuart. Preguntado por el cambio, Cayetano lo dio por bueno. «Bueno, está muy bien que venga su hijo, a lo mejor Carlos no puede venir, ¿no?». Cuando le preguntaron si conocía el motivo de la ausencia, añadió. «Bueno, no… Tiene una salud delicada en este momento, entonces, bueno, pues que venga Fernando me parece muy bien».
La cita reunió en la plaza Virgen de los Reyes a rostros de la nobleza, la cultura, el deporte y la moda. Entre los invitados estuvieron Manuel Filiberto de Saboya, que acudió solo, Anabel Pantoja, Raquel Bollo, Gloria Camila, Norma Duval y la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada. Bárbara Mirjan eligió un vestido de terciopelo negro con escote palabra de honor y una chaqueta corta de tweed con hombreras y plumas.
El año del centenario
El enfado llega en pleno año del centenario del nacimiento de la duquesa, en el que Cayetano se ha volcado. Hace unos días viajó a La Palma para presentar el libro ‘La última duquesa’, un homenaje a su madre, y ante la prensa avanzó que aún quedan citas. «Todavía queda la parte de la hermandad de los Gitanos, que nos quedan dos o tres cosas por celebrar en honor a su centenario». Con Bárbara Mirjan está a punto de cumplir su primer año de casados: se dieron el «sí, quiero» el 4 de octubre del año pasado en la Iglesia del Cristo de los Gitanos, en Sevilla.
No es la primera vez en las últimas semanas que sus palabras dan que hablar ni que el aristócrata se planta ante una pregunta que no le gusta. Hace apenas una semana, el hijo de la duquesa de Alba matizó lo que había dicho sobre el feminismo, después de que sus declaraciones corrieran por las redes, y a comienzos de septiembre se había ofrecido a mediar por Ceuta desde el plató de ‘Todo es mentira’, una salida que también dio mucho que hablar.
