El Príncipe Guillermo y su hijo mayor, George de Gales, se desplazaron este martes por sorpresa a Barcelona para ver en el Spotify Camp Nou el partido de la Champions League entre el FC Barcelona y el Aston Villa, el club del que el heredero al trono británico es el aficionado más conocido.
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Un viaje desde el Reino Unido hasta Les Corts, fuera de agenda
El hijo mayor del rey Carlos III y su primogénito viajaron desde el Reino Unido hasta el distrito de Les Corts, en la zona oeste de la ciudad, donde se levanta el Camp Nou, para seguir desde la grada el duelo de la noche europea entre el conjunto azulgrana y el equipo de Birmingham. La visita, fuera de la agenda oficial de la familia real británica, convirtió a los Windsor en protagonistas de la noche en el estadio azulgrana.
El futuro rey del Reino Unido ya había llevado a George a ver jugar al Aston Villa fuera de casa, y la noche del Camp Nou trasladó a España una afición que Guillermo ha procurado transmitir a su hijo desde pequeño y que ambos comparten en público cada vez que el club inglés disputa una cita señalada. Padre e hijo siguieron juntos el partido desde la grada del Spotify Camp Nou, con la complicidad que suelen mostrar cuando acuden al fútbol, en un acto privado al margen de sus compromisos institucionales y sin que trascendieran declaraciones de ninguno de los dos.
Un aficionado del Aston Villa desde el colegio
Guillermo ha contado en varias ocasiones que empezó a seguir al Aston Villa durante sus años escolares, cuando buscaba diferenciarse de la mayoría de sus compañeros, partidarios del Manchester United o del Arsenal. Explicó entonces que eligió a propósito un equipo de la zona media de la tabla, capaz de ofrecerle una «auténtica montaña rusa de emociones», y desde entonces se ha convertido en el seguidor más visible del club de Birmingham, tanto en Villa Park como en sus desplazamientos.

El partido de Barcelona se suma a los encuentros europeos que el príncipe ha seguido desde la grada en las últimas temporadas, con su hijo mayor como acompañante habitual en las noches de mayor relieve. Para George, que comparte con su padre la afición por el Aston Villa, el viaje a la ciudad condal supone una nueva salida pública ligada al fútbol, el terreno en el que el heredero y su primogénito se han dejado ver con más naturalidad fuera de los actos oficiales de la Corona.
De París a Barcelona, siempre detrás de su equipo
En abril de 2025, Guillermo ya llevó a George a París para ver desde el palco la ida de los cuartos de final de la Champions League entre el Paris Saint-Germain y el Aston Villa, que el conjunto francés ganó por 3-1. Aquella noche, el príncipe aseguró a los comentaristas de la retransmisión que llevar a su hijo a ese partido era «algo importante» para él y que confiaba en crear recuerdos así con su hijo, y los dos siguieron juntos desde el palco cada acción del encuentro.
El Aston Villa quedó eliminado en la vuelta de aquella eliminatoria, disputada en Birmingham, con Guillermo de nuevo entre los aficionados del equipo inglés en la grada. Meses antes, en octubre de 2024, el príncipe había seguido en Villa Park el partido de su equipo ante el Bayern de Múnich en la fase de liga de la competición. En París, al hablar de aquel precedente, el príncipe deseó ante los comentaristas que no pasaran otros «43 años» hasta la siguiente gran noche europea del club.
