Jesús de Miguel, el delantero del CD Tenerife, falleció este martes tras el choque que sufrió en el partido del lunes en el Heliodoro Rodríguez López con el portero del FC Andorra, Jesús Owono, y las pesquisas corresponden al Grupo de Homicidios de la Comisaría Provincial de Santa Cruz de Tenerife de la Policía Nacional. La apertura de diligencias no acredita la existencia de un delito ni determina responsabilidad alguna del guardameta.
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Owono, portero del FC Andorra que chocó con Jesús de Miguel quiere pedir disculpas en privado a la familia del delantero del CD Tenerife fallecido

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Homicidios asume unas diligencias abiertas de oficio
El caso de Jesús de Miguel que investiga la Policía Nacional ha pasado a manos de la justicia por el procedimiento que se sigue ante cualquier fallecimiento sin causa natural, con independencia de cómo se haya producido. El Tribunal Superior de Justicia de Canarias recordó que «toda muerte que no tiene causa natural -lo que se conoce como ‘muerte judicial’, sea por accidente o por otras causas- conlleva la apertura de oficio de una investigación judicial, cual es el caso».

La investigación pretende determinar qué ocurrió durante el lance que terminó con Jesús de Miguel hospitalizado y, horas después, con su fallecimiento. La reconstrucción del choque y las pruebas médicas deberán aclarar la causa de la muerte, su conexión con el impacto y las circunstancias de la intervención del portero, mientras que la asignación del caso a Homicidios identifica a la unidad de la Policía Nacional que lo tramita, sin anticipar una acusación ni convertir el fallecimiento en un crimen.
La vía disciplinaria y la vía penal, por separado
Owono fue expulsado por una intervención que el acta arbitral describe como realizada con «fuerza excesiva» durante la disputa del balón, y el partido quedó suspendido con empate a dos. A partir de esa acción se distinguen dos ámbitos: el deportivo examina la infracción cometida y su sanción conforme al Código Disciplinario de la Federación, cuyo artículo 102 contempla entre cuatro y doce partidos de suspensión por actuaciones violentas durante el juego con consecuencias graves.
La vía penal debe esclarecer una cuestión distinta, la de si el comportamiento excedió el riesgo propio del fútbol y podría constituir una conducta delictiva. El artículo 142 del Código Penal prevé de uno a cuatro años de prisión por homicidio imprudente grave y una multa en los supuestos de imprudencia menos grave, aunque su aplicación exigiría acreditar sus requisitos, y una entrada merecedora de tarjeta roja no demuestra por sí sola una imprudencia penal, como tampoco la gravedad del desenlace permite presumirla.
El choque en los últimos minutos ante el Andorra
El choque se produjo en los últimos minutos del encuentro, cuando De Miguel trataba de iniciar un contragolpe y Owono salió de su área para interceptar la jugada. El delantero recibió asistencia de urgencia sobre el césped, donde fue reanimado tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, y fue trasladado en ambulancia al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en cuya UCI permaneció ingresado hasta que el club confirmó su fallecimiento a las 8.00 horas de este martes, a los 30 años.

Su muerte provocó numerosas muestras de condolencia de clubes, compañeros y futbolistas de distintas categorías, recogidas en la despedida del tinerfeñismo al delantero. El portero del Andorra expresó después su intención de pedir disculpas en privado a la familia, y el jugador, de 30 años, deja a su pareja y a su hija, de un año, mientras la investigación de la Policía Nacional sigue abierta.
