Ya no son rumores: hay fotografías. Nicole Kidman ha sido captada de vacaciones en Portofino con un hombre, y las imágenes no dejan mucho margen a la interpretación por la actitud cómplice y los gestos de cariño entre los dos. Ocurre seis meses después de que la actriz pusiera fin a su matrimonio de 19 años con Keith Urban, y el acompañante ya tiene nombre: Michael Reinstein, un inversor de capital privado. Las imágenes, en exclusiva, las publica el portal estadounidense Page Six, que es también quien lo ha identificado.
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Quién es el hombre de las fotos
De Michael Reinstein se sabe poco y conviene decirlo así en lugar de rellenar el hueco con suposiciones. Es un inversor de capital privado que ha construido su patrimonio con la firma Regent, y está soltero. Esos son los dos datos que aporta el medio que consiguió las imágenes; todo lo demás —cómo se conocieron, desde cuándo, en qué punto está la relación— sigue sin fuente. Ni la actriz ni él se han pronunciado.
Nicole Kidman spotted with private equity investor at Italy hotel after Keith Urban divorce https://t.co/cGevuJ4cKZ pic.twitter.com/T9Nvi7AOfX
— Page Six (@PageSix) July 23, 2026
Lo que sí describen las fotografías es la escena. La pareja pasó por la exclusiva región de Portofino, hizo noche en un hotel de precio nada accesible y al día siguiente salió a conocer la zona intentando pasar desapercibida. La instantánea que más está circulando es la tomada a las puertas del hotel: la actriz, con un vestido blanco de corte lencero, mirándolo con complicidad evidente; él, con gafas de sol, sin que se le pueda leer la respuesta en la mirada. Nada de eso confirma un noviazgo, pero explica por qué el mercado internacional del corazón lleva veinticuatro horas con este asunto.
Seis meses desde el final de 19 años de matrimonio

El contexto es lo que da dimensión a las imágenes. Nicole Kidman, que acaba de cumplir 59 años, rompió el pasado mes de enero su matrimonio con Keith Urban después de casi dos décadas juntos. Fue un divorcio de mutuo acuerdo y tramitado de forma amistosa, sin la guerra pública que suele acompañar a las separaciones de ese perfil en Estados Unidos.
Los términos del reparto también se conocieron entonces y ayudan a entender el tono: ella se quedó con la residencia principal en Nashville y con la custodia de sus hijas, y ninguno de los dos tuvo que hacer frente a pensiones alimenticias. Es decir, un cierre limpio y sin deudas cruzadas. Con ese antecedente, que reaparezca en Italia con alguien seis meses después no es un giro escandaloso: es exactamente lo que suele pasar cuando una separación se resuelve sin trincheras.
Por qué esto interesa tanto
Hay una razón por la que estas fotos han corrido tan rápido, y no es solo el nombre de la actriz. Durante diecinueve años, Nicole Kidman y Keith Urban funcionaron como uno de los matrimonios más estables y menos conflictivos de la industria, un caso raro en un entorno donde lo habitual es lo contrario. Cuando esa clase de pareja se rompe, cualquier señal posterior se lee con lupa, y esta es la primera señal clara.
Conviene, con todo, mantener la medida. Lo que existe hoy son unas fotografías de dos personas de vacaciones y un nombre puesto por un medio estadounidense. No hay declaración, no hay confirmación y no hay ninguna fuente cercana a la actriz hablando en su nombre. Este periódico lo cuenta como lo que es —imágenes y una identificación— y no como una relación establecida. La diferencia importa, sobre todo porque en los últimos días el mismo asunto se ha presentado por ahí como un romance ya confirmado y no lo está.
Lo que falta
Queda todo lo relevante por saber. No se conoce si la relación es reciente o venía de antes de que las imágenes se tomaran, ni si va a tener continuidad más allá del verano, ni cómo encaja en la vida que ella ha organizado en Nashville con sus hijas. Tampoco ha habido reacción del entorno de Keith Urban, que hasta ahora ha mantenido el mismo silencio discreto con el que se cerró el divorcio.
Lo previsible es que, si la cosa va en serio, aparezcan más imágenes en las próximas semanas: Portofino en pleno julio es uno de los lugares peor elegidos del mundo para intentar pasar desapercibido, y ellos mismos lo comprobaron al salir del hotel. Y si no las hay, esta historia se habrá quedado en lo que hoy es: dos días de vacaciones, un vestido blanco y unas gafas de sol que no dejaron ver nada.
