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Corazón

La catarsis definitiva de Makoke: amenazas, deudas del pasado y el perdón a Marián Flores

Pedro Serrano González
9 min 287
Makoke de viernes Kiko

La última entrega de ¡De Viernes! se ha convertido en el escenario de una liberación personal sin precedentes para Makoke, quien se ha sentado frente a Bea Archidona y Santi Acosta para cerrar un círculo de veinte años de silencio. En una entrevista marcada por la tensión y el reproche, la colaboradora ha abordado su eterno conflicto con Kiko Matamoros, enfrentándose no solo a su pasado matrimonial, sino a las sombras de su actual relación con Gonzalo Fernández y a las complejas dinámicas familiares que involucran a sus hijos, Anita Matamoros y Javier Tudela.

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El regreso de Makoke a la primera línea mediática no ha estado exento de consecuencias oscuras. La colaboradora inició su intervención revelando el precio que está pagando por romper su silencio tras el reciente «scoop» de la semana pasada. Según explicó, la exposición pública ha traído consigo una serie de coacciones que ya están en manos de la justicia.

«Sí que me han mandado algunos whatsapps desconocidos, en tono amenazante, de que te vas a enterar y tal, no sé, porque es anónimo eso. Yo solo se lo he mandado a mi abogada y no he dicho nada. Es lo único, pero nada más. Toda la repercusión que tenía, evidentemente lo sabía. Si precisamente no he hablado antes, era por esto. Sabía que se iba a hacer mucho ruido mediático, que la persona que tengo enfrente es una persona muy potente y una persona que es capaz de hacerme daño. Y sé lo que era, pero no puedo estar siempre callada», confesó con firmeza.

Esta necesidad de hablar surge, según su relato, de un cansancio acumulado durante décadas: «Llega un momento en mi vida que quiero poner fin. He tenido un juicio hace 15 días en el que tenía que poner fin. He estado 20 años yo callada, aquí se han hablado muchas horas en esta cadena de mí, se han dicho muchísimas mentiras y yo siempre he callado».

El punto de inflexión y la necesidad de un nuevo libro

La narrativa de Makoke sitúa el origen de su hartazgo en una cronología de acoso que, aunque pareció cesar, ha rebrotado con fuerza en los últimos meses. Para la tertuliana, esta comparecencia en el programa de Telecinco supone un ejercicio de supervivencia emocional antes de iniciar una etapa vital diferente.

«En el 2021 yo pongo una denuncia porque no puedo más con el acoso que recibo. Y a raíz de esa denuncia, gracias a Dios, se paró. Yo estoy feliz porque a partir del 2021 no se vuelve a hablar de este tema y yo estoy feliz. ¿Qué pasa? Que desde hace seis meses para acá, otra vez vuelven a decirse cosas sobre mi persona, cosas que no son verdad, otra vez vuelven a tal. Y de repente digo, ya no puedo más. O sea, no puedo más. Quiero poner punto y final porque voy a empezar una etapa para mí en mi vida muy bonita y quiero decir mi verdad y ya cerrar un libro, un capítulo no, un libro, para empezar otro libro nuevo en mi vida y no volver a hablar de esa persona nunca más en mi vida», sentenció.

La fractura familiar y la posición de Anita Matamoros

Uno de los puntos más sensibles de la noche fue la gestión del dolor de sus hijos. Mientras que Javier Tudela parece apoyarla sin fisuras, la situación con la hija menor del ex matrimonio es radicalmente distinta. Makoke no ocultó la disconformidad de Anita con su presencia en el plató, aunque defendió el respeto mutuo por encima del conflicto televisivo.

«Evidentemente mi hijo, por supuesto que me ha dado su beneplácito. No es su padre. Y aparte que él lo ha vivido. Y lo ha vivido además de más mayor. Mi hija no. Pero yo respeto a mi hija, por supuesto, que no le gusta esto. Mi hija luego tiene que ponerse en un photocall. Y yo respeto absolutamente la decisión de mi hija. La quiero por encima de todo. No, mi hija no me dice ni que no, ni que sí. Mi hija ni me aplaude, ni me apoya. Y me dice que no está de acuerdo en que yo me siente aquí esta noche. No está de acuerdo. Pero eso no quiere decir que nos peleemos. Nosotras nos respetamos. Ella respeta mi decisión. Yo respeto la suya. Yo entiendo perfectamente y la comprendo, que a ella no le guste que esté aquí sentada. Pero ella tiene que entender que yo llevo muchos años callada. Que a mí se me han faltado en muchas cosas. Y que ya es hora de que me defienda. Porque no me he defendido nunca».

El reconocimiento de la condición de víctima

La entrevista alcanzó su punto álgido cuando se abordaron los episodios de violencia que Makoke asegura haber sufrido. Bajo el escrutinio de los colaboradores y la intervención de Karmele Marchante a través de una pantalla, la invitada terminó por verbalizar una realidad que durante años intentó minimizar. Marchante, quien tuvo acceso a la declaración ante la Guardia Civil de la noche de los hechos, instó a Makoke a aceptar su condición de víctima.

Finalmente, Makoke admitió sentirse como tal y mostró su arrepentimiento por no haber seguido adelante con el proceso judicial en 2010, lo que provocó que el caso quedara sin juzgar bajo la legislación de aquel entonces. En respuesta a Terelu Campos, confirmó que aquella noche Matamoros durmió en el calabozo.

Durante este tramo del relato, la colaboradora sufrió varios bloqueos emocionales, recordando con crudeza sus sentimientos de aquel entonces: «Sentí miedo, pánico».

El cuestionamiento ético y la sombra de Gonzalo

La periodista Ángela Portero puso contra las cuerdas a la invitada al cuestionar la coherencia de su relato actual frente a su actitud ante la situación de su pareja presente, Gonzalo, quien se encuentra imputado por supuestos delitos de Violencia de Género pendientes de juicio.

Portero fue directa: «¿Por qué tenemos que creer tu relato, cuando tú no crees a la exmujer de Gonzalo, tu actual pareja imputado por 3 supuestos delitos por violencia de género pendientes de juicio?». Ante esto, una Makoke titubeante respondió que no permitiría que se dudase de su ética: «condeno cualquier caso de violencia de género». Ante la insistencia de Portero sobre qué haría si Gonzalo resultase finalmente condenado, la invitada mantuvo una postura defensiva sobre su derecho a la presunción de inocencia.

Empatía con Marián Flores y el pasado de Mar Flores

Con la perspectiva que otorga el tiempo, Makoke confesó haber comprendido finalmente el dolor de Marián Flores, la primera mujer de Matamoros. Admitió que, cegada por el enamoramiento, creyó una versión de la historia que hoy se le antoja falsa.

«Yo creía en Kiko, creía que Kiko me decía que era mentira. Y ahora ya luego, cuando con el tiempo lo ves con perspectiva, te das cuenta y haces el puzzle y dices, ostras, me encajan todas las piezas. Pero en ese momento, sobre todo cuando estás enamorada, te crees a ciegas todo lo que te digan. Entonces yo creía lo que me contaba Kiko, Kiko al final tachaba a su ex de muchas cosas malas, que le estaba haciendo la vida imposible y él se hacía como una víctima, como siempre, como ahora sigue haciéndolo conmigo. Entonces yo creo que a mí ahora, yo cuando la escucho a esta mujer hablando, pues de alguna manera he podido empatizar con ella y todo mi respeto».

Sobre el papel de los hijos de aquel primer matrimonio, Laura y Diego Matamoros, Makoke mostró una comprensión tardía: «A mí se me vio como la culpable. Por estar a su lado, al final eres siempre la culpable. Esto muchas mujeres que están casadas, que son las segundas mujeres, que tienen hijos mayores, siempre les pasará. Para mí, mi postura era muy difícil. Yo he entendido siempre a Laura y a Diego. Yo entiendo que ellos, en un principio, yo era la mujer por la que su padre había dejado a su madre. Yo entiendo que ellos me odiaran. Esa es una situación muy complicada».

Finalmente, el programa rescató uno de los episodios más turbios de la crónica social: las fotos íntimas de Mar Flores. Makoke arrojó luz sobre la implicación de su exmarido en la filtración de aquellas imágenes que acabaron con la carrera de la modelo.

«Exactamente la realidad, yo no la sé. Yo sé que las fotos, Kiko las tenía en un cajón y Kiko se las dio a Coto. Lo que pasa es que Kiko no quería porque en ese momento Kiko seguía trabajando con el hermano de Mar. Todo esto va porque Mar deja de trabajar con él porque yo empiezo a salir con él. Entonces, Mar, hermana de su exmujer, pues Mar le dijo, ‘oye, mira, ya no quiero trabajar más contigo’. Yo lo que digo es que él se compra un coche. Pero yo no sé ni el dinero ni dónde estaba. A mí me vendía que era una víctima que se había portado con Mar muy bien, que Mar le ponía verde, que era muy interesada, que se iba por interés, que era una cerda».

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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