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Corazón

El silencio que dispara la alarma: Kiko Rivera permanece hospitalizado en Sevilla y ni su entorno más cercano logra hablar con él

Pedro Serrano González
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La preocupación por Kiko Rivera ha escalado en cuestión de horas hasta convertirse en alarma. El dj, que este martes se veía obligado a suspender de golpe toda su gira de verano alegando «un grave problema de salud», se encuentra ingresado en un hospital de Sevilla, según ha ido confirmando a lo largo de las últimas horas un buen número de medios. La noticia del ingreso, adelantada por el programa De lunes a viernes, de Telecinco, ha encendido todas las señales de inquietud en su entorno más cercano, que reconoce no haber podido siquiera hablar con él. Lo que empezó como un comunicado escueto y sin explicaciones se ha transformado en uno de los grandes focos de tensión del verano televisivo.

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Un comunicado escueto que encendió todas las alarmas

Fue el propio artista quien, a través de sus redes sociales, dio la cara para avisar a quienes tenían pensado acudir a alguno de los conciertos que tenía programados durante los próximos meses. «Quiero comunicaros que, debido a un grave problema de salud, me veo en la obligación de suspender toda la gira de verano prevista», arrancaba el hijo de Isabel Pantoja en un mensaje medido, sin un solo detalle sobre el diagnóstico. «Es, sin duda, una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar. Sabéis la ilusión, el esfuerzo y el cariño que pongo en cada actuación, y cuánto disfruto compartiendo esos momentos con todos vosotros», añadía, lamentando no poder cumplir con lo previsto.

La ausencia de explicaciones, lejos de calmar los ánimos, disparó la preocupación. Un artista que vive de los escenarios y que había defendido con uñas y dientes su verano de bolos no cancela «toda» una gira por un contratiempo menor. La incógnita se despejó parcialmente pocas horas después, cuando De lunes a viernes situó al dj ingresado en el Hospital Sagrado Corazón de la capital andaluza. A partir de ahí, la información se propagó y fue recogida por distintos medios, que coincidían en el dato central: Kiko Rivera está hospitalizado, aunque ni él ni su familia han querido concretar por qué.

Un teléfono que no responde ni para su círculo más íntimo

El detalle que más ha inquietado a quienes le conocen es el silencio. En De lunes a viernes, su primo Canales Rivera aportaba el testimonio que confirmaba lo que muchos temían: «A mí me ha escrito un amiguete de Sevilla que se ha encontrado a Lola, la pareja del dj, en el sótano del Hospital Sagrado Corazón a la una de la tarde, preguntando por Kiko y por la habitación en la que estaba. Según me dice, está ingresado», relataba en el espacio de Telecinco. La imagen de Lola recorriendo los pasillos del centro hospitalario ponía rostro a una situación que hasta entonces se movía en el terreno de la especulación.

El propio programa ofrecía algo más de luz sobre el estado de ánimo del clan a través de otro de sus amigos. «Hemos podido hablar con Rasel, que es amigo íntimo de Kiko Rivera, y nos ha dicho que los amigos están muy preocupados por él. No contesta a las llamadas ni a los mensajes. Ni siquiera a su círculo más cercano», desvelaban. Ese mutismo absoluto, poco habitual en un personaje tan expuesto y tan dado a expresarse en sus redes, es precisamente lo que ha multiplicado la sensación de gravedad. Nadie de su entorno se atreve a poner nombre al problema, y esa cautela, en un mundo acostumbrado a hablar de todo, se ha leído como el síntoma más elocuente de que la cosa va en serio.

Un golpe en el verano más simbólico de su reconciliación familiar

El contratiempo llega, además, en un momento especialmente delicado y a la vez luminoso de la biografía reciente del dj. Apenas unas semanas atrás, Kiko Rivera protagonizaba las imágenes de la reconciliación con su madre, Isabel Pantoja, con un viaje familiar a Canarias que ponía sello definitivo a años de distanciamiento tras la guerra de Cantora y el reparto de la herencia de Paquirri. En paralelo, vivía uno de sus mejores momentos sentimentales junto a su pareja, Lola García, a quien se había declarado públicamente en pleno vendaval mediático, y mantenía a la vez un pulso constante con su exmujer, Irene Rosales.

Que un verano que parecía encarrilado hacia la calma se tuerza de esta manera añade dramatismo a un año que ya venía siendo montaña rusa. La cancelación de la gira supone también un varapalo profesional y económico para un artista que había hecho de los conciertos de temporada estival uno de sus principales sustentos, después de haber anunciado su retirada temporal de los focos. Por ahora, la familia ha optado por el silencio y la prudencia, y pide respeto mientras se resuelve la situación. La única certeza es que Kiko Rivera permanece ingresado y que quienes le rodean, incapaces de contactar con él, aguardan noticias con el alma en vilo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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