Saltar al contenido
Corazón

La hija de Blanca Romero, Lucía Rivera, escribe una carta a su abuelo y lo despide con su apodo del ruedo: «Te has ido por la puerta grande, Romerito. Eres imborrable»

Pedro Serrano González
5 min 21
rivera y abuelo portada

Lucía Rivera ha compartido este martes una desgarradora carta para despedirse de su abuelo, Rafael Romero, el padre de la actriz Blanca Romero. La modelo ha publicado el texto en su perfil de Instagram, acompañado de un carrusel de tiernas fotografías con su abuelo, y lo abre agradeciéndole el amor de toda una vida. «Ninguna de las cartas que te escribo son suficientes para agradecerte todo el amor que me has dado gueli», escribe. Detrás de esa última palabra, la primogénita de la actriz colocó un pequeño corazón rojo.

Te recomendamos

«Todos te sentimos cerca»: la carta que la nieta le escribe a su «gueli»

Así continúa la carta de Lucía Rivera. «Ojalá poder rebobinar y volver atrás. Todos te sentimos cerca», sigue el texto, que se dirige después a su abuelo en futuro. «Te has ido por la puerta grande Romerito. Eres imborrable. Ahora podrás visitar todos los lugares conmigo. Sé que nunca nos soltarás. Siempre serás mi mejor amigo», remata. «Gueli» es el apelativo cariñoso con el que la modelo y su hermano Martín se dirigían a Rafael Pablo Romero, un abuelo al que Lucía Rivera consideraba uno de sus ejemplos a seguir. El carrusel de tiernas fotografías que acompaña al escrito reúne imágenes de los dos juntos, y en la carta el amor, el respeto y el orgullo que la modelo sentía por él se hacen notar en cada palabra.

La modelo, hija reconocida del diestro Cayetano Rivera y de Blanca Romero, ha elegido su perfil personal de Instagram para despedirse de su abuelo, y no un comunicado ni una comparecencia. La pérdida de Rafael Pablo Romero, empresario de 81 años, ha dejado un enorme vacío tanto en la vida de la actriz como en la de sus dos hijos, Lucía y Martín, los dos muy unidos a su «gueli». La carta de la nieta llega cuando apenas han transcurrido dos días desde la muerte, y en ella la joven ya extraña la figura de su abuelo: le agradece «todo el amor» que le dio y le promete que seguirá acompañándola allí donde vaya.

El apodo del ruedo con el que lo despide su nieta

«Romerito» era el apodo de Rafael Pablo Romero, y es el nombre que su nieta ha escogido para despedirse de él. Lucía Rivera lo une además a una fórmula que pertenece al mismo mundo, la de irse «por la puerta grande». Su madre, Blanca Romero, había echado mano de ese mismo vocabulario para despedir a su padre, con un «vuela alto, torero» dirigido al hombre del capote y no al empresario. Madre e hija han acudido al lenguaje de la plaza para decirle adiós al mismo hombre, cada una con el apelativo que usaba con él. «Eres imborrable», escribe la modelo justo detrás del apodo, y cierra el texto con una promesa en futuro. «Siempre serás mi mejor amigo», le dice.

No es la primera vez que Lucía Rivera se pronuncia en Instagram desde que se conoció la pérdida. En una historia publicada el lunes, la influencer agradeció públicamente a sus seguidores el cariño recibido en un momento tan delicado y pidió respeto para su abuelo: «Mi abuelo era una grandísima persona y se merece todo el respeto posible». La carta de este martes es, sin embargo, el primer texto largo que dedica a Rafael Pablo Romero, y el primero en el que se dirige a él y no a quienes la leen. El escrito se queda entero en la relación entre los dos y en los lugares a los que ella promete seguir llevándolo.

Una familia que ya se había despedido en el tanatorio de Gijón

El empresario había fallecido el pasado 9 de agosto en Gijón, a los 81 años, tras varios meses con un delicado estado de salud. La familia resolvió el adiós en la más estricta intimidad, con velatorio e incineración en el tanatorio de Gijón y sin actos públicos. Al día siguiente, Blanca Romero llegaba al tanatorio de riguroso luto, muy emocionada y arropada por sus seres queridos, y agradecía las condolencias sin querer extenderse más allá de lo que ya había escrito. «Luci y Martín no solo pierden al mejor abuelo del mundo, también pierden a un padre», decía aquel mensaje.

El vínculo entre las dos familias venía además del propio ruedo. Rafael Pablo Romero toreó en su juventud bajo aquel apodo de «Romerito» antes de reconvertirse en constructor, y llegó a ejercer de mentor de un jovencísimo Cayetano Rivera en sus primeros pasos con el capote, años antes de que el matrimonio de su hija con el diestro convirtiera la relación taurina en parentesco. En el Gran Hotel Jovellanos, el establecimiento que el propio Romero levantó a las afueras de la ciudad y que hoy es una residencia geriátrica, se celebró en octubre de 2001 el convite de aquella boda. De ese matrimonio nacieron Lucía Rivera y Martín, los dos nietos que ahora despiden al «gueli».

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *