Raquel Bollo ha decidido aparcar su habitual discreción para dedicar una romántica carta pública a su prometido, el empresario Mariano Jorge Gutiérrez, confirmando que atraviesa su mejor etapa personal antes de su inminente paso por el altar.
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Un flechazo que cumple ocho años en la sombra
La felicidad de Raquel Bollo es, a día de hoy, incontestable. La colaboradora de televisión y diseñadora se encuentra en la cuenta atrás para dar el ‘sí, quiero’ al hombre que ha ocupado su corazón durante los últimos ocho años: Mariano Jorge Gutiérrez. A pesar de que la sevillana siempre ha mantenido a su pareja alejada de los focos y la presión mediática, esta vez ha decidido romper su propia regla de oro para gritar su amor a los cuatro vientos a través de sus redes sociales.
La pareja se conoció en el año 2017 gracias a un grupo de amigos comunes en la capital hispalense y, según personas cercanas, lo suyo fue un flechazo instantáneo. Desde entonces, han construido una vida en común en un chalet a las afueras de Sevilla, manteniendo una relación marcada por la estabilidad y el apoyo mutuo, lejos de las estridencias que a veces rodean la vida pública de la excolaboradora de ‘Sálvame‘.
La carta que desvela su intimidad más profunda
Aprovechando una celebración especial, Raquel ha compartido un álbum de fotografías inéditas que han permanecido guardadas en su galería privada durante casi una década. Las imágenes vienen acompañadas de una misiva cargada de sentimiento donde define a Mariano como su ancla: «Hoy celebramos tu vida… y todo lo que has sido, eres y sigues siendo para mí. No sé si existe una forma perfecta de decirte todo lo que significas para mí, pero sí sé que eres mi lugar seguro, mi calma en los días difíciles y la razón de muchas de mis sonrisas».
En este ejercicio de honestidad, la diseñadora agradece públicamente la paciencia y el compromiso diario del empresario, especialmente en los momentos de mayor exposición mediática de la familia Bollo. «Hemos construido algo real, algo fuerte, algo que no se rompe con el tiempo, sino que se transforma y se hace más bonito. Gracias por estar, por elegirnos cada día, por tu paciencia, por tu forma de quererme incluso cuando no soy fácil», confiesa Raquel en el texto recogido por la revista Lecturas. La declaración culmina con una promesa de futuro: «Eres, sin duda, el amor de mi vida. Y si volviera a empezar, te elegiría una y mil veces más. Siempre tú».
El perfil del hombre que conquistó a la diseñadora

Mariano Jorge Gutiérrez es una figura muy respetada en el tejido empresarial sevillano. Aunque su rostro no es habitual en las revistas del corazón, su integración en el clan Bollo ha sido total desde el inicio de la relación. Divorciado y padre de una hija de una unión anterior, Mariano ha logrado que su primogénita mantenga una excelente sintonía con Raquel.
El compromiso oficial llegó el pasado mes de noviembre, cuando el empresario sorprendió a la diseñadora con una petición de matrimonio que ella no dudó en aceptar. «Un ‘sí’ que no tuve que pensar, porque cuando la vida te pone frente al amor verdadero, el alma lo sabe», recordaba Bollo meses atrás. Ahora, con los preparativos de la boda en marcha, la pareja se prepara para formalizar una unión que ya estaba más que consolidada en el ámbito privado.
Recuperada de un inesperado revés médico
Este estallido de amor llega justo después de que Raquel Bollo haya tenido que hacer frente a un problema de salud que la mantuvo apartada de sus compromisos profesionales durante unos días. La diseñadora, que se encontraba volcada en el lanzamiento de su nueva colección de moda flamenca y en los preparativos de la Semana Santa, sufrió un cuadro de agotamiento que derivó en complicaciones respiratorias.
«Estaba un poco resfriada y empecé con un poco de dolor en el pecho… y al día siguiente no podía moverme», relató ella misma a sus seguidores, admitiendo que el frenético ritmo de trabajo le había pasado factura. Tras unos días de reposo absoluto, la colaboradora ya se encuentra totalmente restablecida y lista para retomar su agenda, con la vista puesta en unas vacaciones familiares antes de centrarse definitivamente en los detalles del que será, sin duda, uno de los días más importantes de su vida.
