La hija de la tonadillera aprovecha su paso por ‘DecoMasters‘ para realizar una de sus confesiones más crudas y definitivas sobre la ruptura familiar. Entre reformas y pinceles, Isa Pi deja claro que ha dejado de esperar una llamada de Isabel Pantoja para priorizar su salud mental y la estabilidad del hogar que ha formado con Asraf Beno.
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El escenario era, a priori, de lo más constructivo. Isa Pantoja y Asraf Beno se han sumergido de lleno en la aventura de ‘DecoMasters’, el nuevo formato de La 1 donde diversas parejas de famosos compiten por transformar espacios y dar una nueva vida a estancias olvidadas. Sin embargo, mientras intentaban reformar paredes, ha sido Isa quien ha terminado de derribar los muros que aún la conectaban emocionalmente con el conflicto eterno de Cantora. En una charla íntima con Patricia Montero, la colaboradora se ha vaciado como pocas veces, verbalizando el alto precio que paga por pertenecer a uno de los clanes más convulsos del país.
La estabilidad que proyecta actualmente no ha sido un camino de rosas. Isa ha reconocido abiertamente que el proceso de «limpieza» emocional ha sido extenuante. «Me ha costado mucho estar bien. Ahora me encuentro más estable, mucho más liberada», confesaba con una serenidad que denota un punto de no retorno. La joven ha decidido dejar de castigarse con el látigo de la culpa: «No estoy pensando en qué he hecho mal, en y si la llamase, si la viese… Estoy bien como estoy, me he conformado con eso». Esta conformidad, lejos de ser una rendición, suena a una victoria personal sobre un pasado que, según sus propias palabras, no la dejaba avanzar.
Un pasado sin gestos de amor y un presente blindado
Uno de los puntos más desgarradores de su intervención ha sido la comparativa entre su infancia y la crianza de sus propios hijos. Isa Pantoja no ha ocultado que los lenguajes del amor en su familia de origen eran, cuanto menos, particulares. «Vengo de una familia que no me demostraba con gestos el amor, pero sí con hechos», explicaba, marcando una distancia abismal con su realidad actual: «Yo con mis hijos me entrego». Esta necesidad de romper el ciclo de frialdad afectiva parece ser el motor que la mantiene unida a Asraf, su mayor apoyo en este exilio familiar.
La presión mediática tampoco ayuda a cerrar las heridas. Isa lamenta que, pese a sus intentos por construir una vida independiente, el fantasma de Isabel Pantoja y las polémicas de su hermano, Kiko Rivera, siempre vuelven a la palestra. «Es muy complicado cuando tú intentas avanzar… pero a la vez estás expuesta y te preguntan siempre por lo que hace tu hermano y tu madre. Nunca pasas página porque siempre te lo están recordando», sentenciaba con hastío.
Adiós a la esperanza de reconciliación
Lo más significativo de sus declaraciones en el programa de TVE es la renuncia explícita a la reconciliación inmediata. Isa ya no vive pendiente del teléfono ni de los movimientos de su madre. Ha entendido que esa espera era «un machaque continuo» que bloqueaba su evolución personal. «Yo no pienso en mi día a día que me gustaría tener otra relación, o que me llamase, o que se preocupasen por mí. No tengo eso… y yo quiero avanzar y cerrar esos capítulos que no me traen cosas buenas», concluía de forma tajante. En ‘DecoMasters’ no solo está reformando muebles; Isa Pantoja está terminando de decorar su vida sin hueco para los que no quieren estar.
