La «sobrinísima» Anabel Pantoja ha pasado de ser el puente de plata en la reconciliación entre Isabel Pantoja y Kiko Rivera a quedar postrada en una cama de hospital en Canarias. Mientras el clan digiere las últimas y explosivas declaraciones del DJ, la Influencer lucha contra un agresivo virus que ha truncado sus planes de descanso y ha encendido todas las alarmas entre sus seguidores.
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El colapso físico tras la tormenta emocional
No hay tregua para el clan Pantoja. Justo cuando las aguas parecían calmarse tras años de sequía comunicativa entre Cantora y el primogénito, la salud le ha jugado una mala pasada a la pieza que mantenía el equilibrio. Anabel Pantoja ha terminado su semana más intensa ingresada en urgencias. Lo que comenzó como un malestar general tras su regreso de la Semana Santa andaluza a Las Palmas de Gran Canaria, derivó en un cuadro clínico que la obligó a ponerse en manos de los profesionales médicos.
«Tenemos un virus en casa. Estamos las dos tumbadas. Sin apetito, sin ganas de vivir, un malestar…», confesaba la sevillana a través de sus redes sociales, dejando constancia de que tanto ella como su hija Alma estaban sufriendo los rigores de una enfermedad que las ha dejado fuera de juego. La situación se complicó hasta el punto de que la influencer tuvo que ser conectada a una vía de suero para combatir la deshidratación y el agotamiento extremo. «Mi sábado se ha resumido en ir al médico, comprar dieta blanda y deprimirme», relataba con ese tono agridulce que la caracteriza.

El apoyo incondicional a Kiko Rivera en su hora más baja
Este bache de salud llega en un momento de altísima exposición para su primo, Kiko Rivera. El DJ ha vuelto al centro de la diana mediática tras sus recientes ataques a Irene Rosales y su esperada intervención en el programa ‘¡De Viernes!’. A pesar de la cercanía que Anabel siempre ha mantenido con Irene, la influencer ha dejado claro que la sangre tira más que cualquier afinidad previa. «Sea lo que sea, lo importante es el bien de los gordis y tu felicidad. Aquí estaremos siempre», escribía Anabel públicamente, sellando un pacto de lealtad familiar que no ha pasado desapercibido para la crónica social.

Kiko Rivera reveló en su última entrevista que fue precisamente su prima quien facilitó el acercamiento con su madre tras seis años de silencio absoluto. «Le pedí el número de mi madre a mi prima, porque yo lo borré hace años en medio del enfado», confesaba el artista. Anabel, haciendo gala de una diplomacia poco común en su familia, primero consultó con su tía Isabel para asegurarse de que el terreno estaba abonado antes de dar el paso definitivo que propició la llamada nocturna más esperada de la década.
Un cambio de vida en el horizonte sevillano
Más allá de los virus y las rencillas, el futuro de Anabel Pantoja parece alejarse definitivamente de las dunas de Gran Canaria. El entorno de la influencer confirma que su mudanza a Sevilla es inminente. El motivo principal no es otro que David, su actual pareja, cuya situación profesional y familiar tiene su epicentro en Córdoba. «Ha influido mucho la posición de David, del núcleo familiar, de los viajes que hace de forma continua David, que no se va a ir de Córdoba, pero el viaje de Sevilla a Córdoba es mucho más fácil», explican fuentes cercanas a la pareja.
Este traslado supondrá un retorno a sus raíces y, previsiblemente, un aumento de su presencia en los eventos más señalados de la capital hispalense. De hecho, a pesar de su actual ingreso hospitalario, Anabel mantiene la mirada puesta en la Feria de Abril. Su intención es recuperarse a tiempo para vivir esos días especiales junto a su madre, a quien ha definido recientemente como «la mejor abuela del mundo», y su hija. El contraste entre la soledad del hospital y el bullicio de las casetas marca el ritmo de una vida que nunca conoce el término medio.
