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Corazón

Ingrid Sartiau, presunta hija del emérito Juan Carlos, lleva su reclamación de paternidad a los tribunales belgas tras el portazo del Supremo

Pedro Serrano González
5 min 28
rey juan carlos

Ingrid Sartiau, la mujer belga de 60 años que asegura ser hija del Rey Juan Carlos, ha decidido reabrir su reclamación de paternidad y llevarla esta vez ante la justicia de su país. «Quiero emprender nuevas acciones judiciales, esta vez en Bélgica», sostiene ella, catorce años después de que su madre le confesara aquel supuesto idilio con el entonces príncipe. Ya lo intentó ante la justicia española y aquel procedimiento acabó sin que el emérito tuviera que someterse a ninguna prueba de ADN.

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El nuevo procedimiento se abre en Bélgica, no en España

Ingrid Sartiau acaba de emprender un proceso judicial en su país de origen al afirmar ser presunta hija del emérito, según han publicado distintos medios belgas y franceses. A sus 60 años ya lo había probado con la justicia española y, tras aquel intento, se ha visto obligada a emprender un nuevo camino, ahora en Bélgica. La decisión la ha tomado ella y la ha hecho pública ella: no hay resolución judicial que la respalde, ni reconocimiento alguno por parte de la Casa Real ni del propio Juan Carlos, que a sus 88 años no se ha pronunciado sobre esta reclamación. Lo que hay, por ahora, es una voluntad expresada en primera persona y un procedimiento que arranca de cero en otra jurisdicción.

El anuncio llega en una semana en la que el emérito ocupa titulares por otro motivo: el funeral del rey Harald de Noruega, donde se especula con un posible encuentro con la Reina Sofía en los actos conmemorativos por la muerte del monarca nórdico. Han pasado 14 años desde que la madre de Ingrid Sartiau le aseguró que era hija de Juan Carlos y, desde entonces, ella no ha parado de luchar por conocer lo que considera toda la verdad. La belga no ha detallado públicamente ante qué tribunal concreto se sustancia el nuevo procedimiento, y su reclamación sigue siendo eso: una reclamación no probada, que ninguna instancia judicial ha dado por buena hasta la fecha.

«La gente piensa que debería aceptar la situación»

Ella misma ha explicado por qué no se ha bajado del asunto pese a las voces que la instaron a parar. «La gente piensa que debería aceptar la situación. Pero intenten hacer eso cuando su padre ocupa constantemente las portadas de los medios», reconoce. La frase resume su posición desde 2012: cree a su madre, cree lo que le contó y no está dispuesta a dejarlo correr. A esa convicción suma un detalle que ella considera revelador y que también ha puesto sobre la mesa. «El parecido físico entre mi nieto y el joven Felipe es realmente sorprendente», ha afirmado, en referencia al rey Felipe VI en su juventud.

Sobre esa base, y con los datos que asegura tener encima de la mesa, ha decidido retomar las acciones judiciales para ser reconocida de manera oficial como hija del monarca. Es el punto exacto en el que se encuentra hoy el asunto: una demandante que anuncia procedimiento, un demandado que no ha dicho nada y una vía nueva, la belga, que sustituye a la española después de que aquella se cerrara sin practicar la prueba que ella pedía. Nada de lo que sostiene Ingrid Sartiau ha sido acreditado por un tribunal, y así se mantiene mientras el nuevo proceso no avance.

De la confesión de su madre al portazo del Supremo

El origen de todo está en una revelación tardía. Su madre, Liliane, le confesó haber mantenido un supuesto idilio con el emérito del que ella habría nacido. Trabajaba como empleada doméstica para la familia noble belga de los Mérode, y por esa vía pudo conocer a Juan Carlos en la década de los 60, cuando todavía era príncipe y su fama de mujeriego corría por los altos sectores de la sociedad. Con esa confesión en la mano, en 2012 la belga inició un proceso que sabía costoso. Por el camino apareció otro nombre: Albert Solà, que también afirmó ser presunto hijo del emérito. Ella optó por comparar su ADN con el suyo y los resultados arrojaron un 91% de probabilidades de parentesco entre ambos, aunque una segunda prueba puso en duda ese resultado.

El intento español llegó dos años después de la abdicación del monarca en favor de su hijo. La belga presentó su procedimiento ante el Tribunal Supremo: en enero de 2015 su demanda fue admitida a trámite, pero en marzo de ese mismo año sus acciones legales fueron rechazadas. La consecuencia práctica fue la que ahora intenta revertir en otro país: el rey Juan Carlos no tuvo que someterse a ninguna prueba de ADN para comprobar si ella era hija suya, como afirmaba serlo. Una década después, la reclamación vuelve a empezar, esta vez en los tribunales de su propio país.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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