Belén Esteban no habría salido de Ambiciones, la finca familiar de los Janeiro, con una despedida pactada. Según las personas que entonces estuvieron cerca de la familia de Jesulín de Ubrique, todo acabó en la cocina: reproches, gritos, un forcejeo y los cubiertos saltando por los aires.
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Una noche en la cocina de la finca

Había caído el sol en la finca. En la cocina se mascullaba sobre las verdaderas intenciones de Belén Esteban, a la que señalaban entre dientes como la causante de todos los males y acusaban de haber traicionado a Jesulín. Así lo reconstruye el periodista Saúl Ortiz en 20minutos, que ha hablado con personas del entorno de los Janeiro de aquella época. Una palabra más gruesa que otra habría hecho saltar por los aires años de recelos acumulados, y no solo de manera figurada. Comenzaron los reproches, subió el tono y la discusión terminó convirtiéndose en un forcejeo. Según esas fuentes, la tensión fue tan extrema que los cubiertos volaron de un lado a otro de la estancia.
En medio de aquel caos aparecieron también graves acusaciones de infidelidad. A Belén Esteban le reprochaban supuestos encuentros con otros hombres, que nunca llegaron a confirmarse. Ella se defendió, pero aquella cocina, convertida en un improvisado tribunal familiar, dictó una sentencia inmediata: su vida en la finca había terminado. Los testimonios recogidos coinciden con la versión que se divulgó en Límite 24 horas, el programa que Antena 3 emitió en 2007 y en el que varias voces, algunas de la propia familia, reconstruyeron aquella traumática salida.
Un par de maletas y una guerra que no ha terminado
No hubo una despedida tranquila ni tiempo para recoger toda una vida. La de Paracuellos abandonó la finca de manera fulminante, acompañada por su hija y con un par de maletas. Cerró una puerta, pero abrió una guerra familiar y mediática que todavía sigue abierta. La colaboradora lleva décadas pidiendo que alguien de la familia del extorero se atreva a contar qué ocurrió aquella noche, un episodio que ha permanecido enterrado bajo versiones incompletas, silencios incómodos y heridas que nadie ha conseguido cerrar.
Tras la ruptura, Belén Esteban no facilitó que Jesulín de Ubrique ejerciera como padre de su hija. Ella misma reconoció en Tómbola que no iba a permitir que viera a la niña hasta alcanzar un acuerdo económico que considerase satisfactorio. «Es mía, la he cuidado yo y quiero 150.000 pesetas». Aquella confesión provocó entonces un terremoto en la prensa del corazón.
Julia Janeiro, la otra cara del conflicto

Aquellas palabras de Tómbola adquieren ahora una nueva dimensión. El relato de la cocina llega en plena reactivación del enfrentamiento entre las dos ramas de la familia, después de que Julia Janeiro, hija del torero y de María José Campanario, haya plantado cara a Belén Esteban desmintiendo su versión sobre la relación de Jesulín de Ubrique con la hija que tuvo con la colaboradora.
La irrupción de la joven en televisión, además, ha encendido el debate en los platós durante todo el verano. María Patiño no ve casual que la hija de Jesulín ocupe el hueco de Belén Esteban, retirada de la televisión, y se preguntó qué duele más cuando se habla del daño a una menor, si la sobreexplotación mediática o la ausencia de un padre.
