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Cultura

María Adánez confiesa en la radio que el teatro la rescató en su etapa de más fama: «Me salvó de perderme, de convertirme en un muñeco roto»

Pedro Serrano González
4 min 13
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María Adánez ha puesto nombre al riesgo que corrió cuando los éxitos se le amontonaban. «El teatro me salvó de perderme», ha confesado la actriz en El Faro, el programa de Mara Torres en la Cadena Ser, donde ha repasado una carrera que empezó delante de una cámara con cinco años y que siempre ha tenido su casa en los escenarios.

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La función que le cambió la vida

A pesar del éxito que le dieron las pantallas, Adánez ha explicado que siempre ha encontrado en el teatro el lugar al que pertenece. Se hizo un hueco en la comedia, pero el punto de inflexión llegó con el papel principal de Salomé, el texto de Oscar Wilde que dirigió Miguel Narros. «Fue otra de las funciones que cambió mi vida absolutamente para siempre. No solo porque guardo dos grandísimos amigos que son Alex García y el director de escena, Luis Luque, sino porque para mí supuso la entrada al teatro, a los personajes dramáticos y realmente a la formación como actriz», ha relatado ante la periodista.

En el teatro encontró un seguro de vida, y se entregó a él por completo justo en el momento más alto de su popularidad, tras una larga cadena de éxitos. «El teatro me salvó de perderme, de convertirme en un muñeco roto, porque llevaba tantos éxitos detrás de mí que el teatro me ha quitado muchas tonterías también. Siempre he sido una mujer bastante sensata, pero creo que soy mejor persona ahora», ha explicado con ternura la intérprete.

Una careta para salir del teatro

La actriz ha reconocido que le gustaría pasar inadvertida en cuanto baja del escenario. «Yo saldría de un teatro, me pondría una careta para ser absolutamente anónima», ha asegurado. Duda de si ese pudor le viene de que no le gusta la vanidad o la exposición, y lo contrapone a lo que siente por su oficio. «Me encanta mi trabajo y soy muy afortunada cuando la gente, gracias a mi popularidad, va al teatro a verme y luego me saluda después y me dicen todas esas cosas tan bonitas», ha contado en la conversación con Mara Torres.

Buena parte de esa popularidad sigue ligada a Lucía, su personaje en Aquí no hay quien viva, y a una frase que varias generaciones escuchan en su cabeza con la misma voz y la misma energía: «¡Qué mona va esta chica siempre!». Se la soltaba Marisa en cuanto tenía ocasión, y Adánez ha desvelado en la entrevista que fue un invento de Mariví Bilbao. «Se inventaba la mitad de los diálogos, pero hizo tanta gracia esa frase que se quedó», ha recordado sobre su compañera de reparto en aquella comedia vecinal que todavía hoy sigue divirtiendo a quien la vuelve a ver.

Ocho películas entre los cinco y los siete años

El deseo de ser actriz le nació con cinco años, y ella lo atribuye a Jorge Herrero, director de fotografía y operador de cámara que trabajó con Félix Rodríguez de la Fuente en la serie documental El hombre y la Tierra. Vivía enfrente de la casa de sus padres y, cuando trabajó con el director Angelino Fons, se la llevó a Cudillero a participar en una película, Mar brava. Entre los cinco y los siete años llegó a hacer ocho películas, antes de que la televisión la convirtiera en una cara familiar para todo el país.

Esa cara tiene varios nombres. Fue María en Pepa y Pepe, Lucía en Aquí no hay quien viva y Rebeca en La que se avecina, personajes con los que ha acompañado durante años a las familias frente al televisor. Su carrera, sin embargo, ha ido mucho más allá de la pequeña pantalla, y es sobre las tablas donde ella sitúa la parte de su oficio que la formó como actriz.

Y es en ese terreno donde acaba de llegarle un premio. A finales de agosto, la Asociación Amigos del Teatro de Valladolid la eligió mejor actriz profesional de la temporada 2025-2026 por su Beatrice en Panorama desde el puente, el drama de Arthur Miller que adaptó Eduardo Galán y dirigió Javier Molina. En la trigésimo séptima edición de esos galardones compartió palmarés con Roberto Enríquez, distinguido como mejor actor por su Vizconde de Valmont en Las amistades peligrosas.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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