El detalle llevaba una semana dando vueltas por los comentarios y nadie sabía explicarlo: si tanto se había hablado de la conexión entre Ana Mena y Ferran Torres en la noche de Cibeles, ¿por qué ella no le seguía en Instagram? La explicación la ha dado este fin de semana Amor Romeira en ‘Fiesta‘, y no apunta al futbolista sino a un tercer nombre: «Muchos se preguntaban por qué Ana Mena no seguía a Ferran, y es que a Óscar Casas no le hacía mucha gracia esa relación». De ese gesto mínimo sale una información bastante más grande que el propio botón de seguir.
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Esa información es que la cantante malagueña y el actor, que rompieron hace poco más de un mes tras casi dos años juntos, habrían vuelto a hablarse. «La información que tengo es que han retomado las conversaciones y hay un acercamiento que puede tornar en una reconciliación», ha afirmado la colaboradora en el programa de fin de semana de Telecinco. Es un giro considerable en una historia que llevaba siete días orientada hacia otro lado por completo, y que hasta ahora giraba en torno a un dorsal, una fiesta y unos rumores que la propia protagonista ha ido negando uno detrás de otro.
Qué pasó realmente aquella noche en Cibeles

Para entender por qué el dato importa hay que volver al origen. La artista actuó en la celebración de la Selección Española con la primera equipación del conjunto de Luis de la Fuente y el número 7 a la espalda, precisamente el dorsal de Ferran, y cantó ‘Pa’ ti toa’ junto a Lola Índigo ante los campeones. Contamos aquel episodio el 22 de julio, con el dorsal, la fiesta y el periodista que ya entonces frenaba el rumor. Lo que se ha ido perfilando desde entonces es que en la plaza no hubo ningún gesto entre ellos que fuera más allá de la amistad, y que en la celebración privada posterior no abandonaron el local juntos: ella quería marcharse a casa y él quería continuar la fiesta.
Ese es, literalmente, todo el material sobre el que se ha construido una semana de conversación: una camiseta prestada, una coincidencia en una sala llena de gente y dos personas que se fueron por separado. Nada de eso constituye un romance, y por eso el detalle del seguimiento en redes había quedado como el único cabo suelto: resultaba llamativo que dos personas de las que se hablaba tanto no estuvieran conectadas en la aplicación donde hoy se mide todo. La explicación que llega ahora cierra ese cabo, y lo hace desplazando el foco de la historia hacia la relación que ella acaba de dejar atrás.
Lo que ha dicho ella, con sus palabras
🗣️⚽️Ana Mena zanja los rumores de romance con Ferran Torres tras la fiesta del Mundial: "No le conozco casi nada"
— Revista ¡HOLA! (@hola) July 25, 2026
Tras días de shippeo en redes sociales y de informaciones contradictorias, ha sido la propia cantante quien ha querido zanjar el asunto pic.twitter.com/lgxQqfw0Z3
Ana Mena no se ha escondido en ningún momento y ha respondido cada vez que le han puesto un micrófono delante. Preguntada por el supuesto tonteo con el futbolista, lo despachó con un «ay, de verdad. Chicos, había muchísima gente, qué va, por Dios». Sobre la camiseta con el siete, el detalle que encendió la mecha, fue igual de escueta: «Es la que me pusieron». Y ante las cámaras, según recogió La Razón el domingo, fue todavía más tajante sobre él: «No le conozco». En esa misma comparecencia zanjó además el otro rumor que arrastraba desde junio, el que la emparejaba con Carlos Alcaraz a raíz de una foto en Marbella: «Sacáis muchas cosas de contexto, chicos, de verdad. Era una foto saludando a una persona que está en un mismo sitio donde estoy yo, ya está».

Sobre lo que no ha dicho una sola palabra, y este es el matiz que conviene retener, es sobre Óscar Casas. Ni lo ha confirmado ni lo ha desmentido, y ese silencio contrasta con la rapidez con la que salió a negar las otras dos historias. Tampoco se ha pronunciado el hermano de Mario Casas. En un asunto en el que la protagonista ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de negar lo que no es cierto, que esta vez no haya negado nada es, cuando menos, un dato a tener en cuenta.
Un mes, tres nombres y una ruptura en buenos términos
El calendario explica buena parte del ruido. La ruptura de Ana Mena y Óscar Casas se conoció a finales de junio, tras adelantarla en exclusiva el periodista Javi de Hoyos, después de casi dos años de relación y sin terceras personas de por medio. Fue amistosa: Adriana Dorronsoro aseguró en ‘Vamos a ver’ que no había «ningún problema entre ellos». Habían formado uno de los tándems más consolidados del panorama nacional —se conocieron rodando juntos y llegaron a promocionar ‘Ídolos’ en ‘El Hormiguero’— y decidieron tomar caminos separados sin ruido. Que la puerta no llegara a cerrarse del todo encaja con cómo terminó aquello.
Desde entonces, en poco más de cuatro semanas, a la cantante se le han atribuido públicamente un acercamiento con un tenista, otro con un futbolista y ahora una vuelta con el actor. Las dos primeras las ha negado ella misma. La tercera es la única que no ha querido tocar, y llega además en un verano difícil: se quebró sobre un escenario en Valencia admitiendo que no era su mejor día pocas semanas después de la separación. Si las conversaciones se han retomado, como sostiene la información, el gesto de no seguir a nadie que pudiera incomodar al otro deja de ser un detalle de redes y pasa a ser lo que suele ser en estos casos: una puerta que se deja entornada a propósito.
