Saltar al contenido
Corazón Digital

Lo que verdaderamente busca Gloria Camila de Rocío Carrasco: ¿la reconciliación?

Noelia Zazo
5 min 49

Hay historias familiares que terminan resolviéndose en los juzgados, otras que el tiempo acaba apaciguando y algunas que parecen condenadas a repetirse una y otra vez. La de Rocío Carrasco y Gloria Camila pertenece a esta última categoría. Las últimas semanas han vuelto a demostrarlo. El anuncio de una nueva docuserie sobre Rocío Jurado, impulsada por Rocío Carrasco como un homenaje a la figura de su madre y enriquecida con material inédito, ha reabierto un enfrentamiento que en realidad nunca llegó a cerrarse. Gloria Camila ha manifestado sentirse, una vez más, apartada de cualquier iniciativa relacionada con el legado de quien también fue su madre y ha dejado claro que piensa defender su papel dentro de esa historia. Todo vuelve a girar alrededor del mismo apellido, del mismo legado y de las mismas heridas.

Te recomendamos

Sin embargo, cuando uno observa esta historia con cierta perspectiva, descubre un patrón que se ha repetido durante años. Rocío Carrasco siempre ha ido por libre. Nunca ha esperado a que existiera un consenso familiar para emprender un proyecto relacionado con Rocío Jurado ni ha condicionado sus decisiones a la opinión del resto. Lo hizo cuando decidió romper décadas de silencio con sus docuseries; volvió a hacerlo con el musical dedicado a la artista y ahora lo hace de nuevo con este documental. Se podrá discutir el formato, el momento o incluso el enfoque, pero cuesta negar una evidencia: existe una línea de continuidad en todas sus decisiones. Da la impresión de que Rocío Carrasco actúa convencida de que preservar la memoria de su madre forma parte de su responsabilidad y de que la mejor manera de hacerlo es siguiendo aquello que considera coherente con la imagen que ella conserva de Rocío Jurado. No busca unanimidad; simplemente actúa.

Lo llamativo es que, casi siempre, el movimiento posterior llega desde el otro lado. Prácticamente cada proyecto impulsado por Rocío Carrasco ha encontrado una respuesta por parte de Gloria Camila, ya fuera mostrando públicamente su desacuerdo, lamentando sentirse excluida o cuestionando determinadas decisiones. Ocurrió con las docuseries, ocurrió con el musical y vuelve a suceder ahora con este nuevo documental. Incluso cuando Gloria Camila trató de sacar adelante el museo dedicado a Rocío Jurado, un proyecto que nacía desde una iniciativa completamente distinta, buena parte de las explicaciones sobre por qué no terminaba de hacerse realidad acababan señalando a Rocío Carrasco como uno de los principales obstáculos. De una forma u otra, la hermana mayor terminaba ocupando siempre el centro del relato.

Y quizá ahí aparezca la reflexión más interesante. Porque puede que el verdadero conflicto ya no sean los documentos inéditos, ni el museo, ni las producciones audiovisuales, ni siquiera los derechos sobre el legado artístico. Tal vez todo eso sea únicamente el vehículo de otra necesidad mucho más profunda. Cuesta no preguntarse si, detrás de cada reproche, no sigue existiendo también el deseo de obtener algún tipo de reconocimiento por parte de una hermana con la que nunca llegó a construirse una relación normal. Es una interpretación, no una certeza, pero el patrón invita a planteársela. Mientras Rocío Carrasco parece centrada en desarrollar los proyectos que considera oportunos para mantener viva la memoria de su madre, Gloria Camila acaba situando una y otra vez a Rocío Carrasco en el centro de su propio discurso.

Hay un episodio que en su día relató Kiko Jiménez y que, más allá de la credibilidad que cada cual quiera otorgarle, resulta profundamente simbólico. Contó que ambas hermanas coincidieron casualmente en una tienda y que aquel encuentro estuvo marcado por la incomodidad y la distancia. La escena resume mejor que cualquier titular la realidad de esta familia: dos mujeres unidas por la misma madre, pero separadas por una historia que nunca llegaron a compartir desde el mismo lugar. Quizá por eso cualquier proyecto relacionado con Rocío Jurado termina convirtiéndose inevitablemente en un nuevo capítulo entre ellas. Porque el problema nunca ha sido únicamente el legado; probablemente siempre ha sido la ausencia de un vínculo que apenas tuvo oportunidad de construirse.

Seguramente Rocío Carrasco nunca ha buscado la aprobación de su familia. Da la sensación de que hace tiempo asumió que sería imposible encontrarla y decidió seguir adelante con aquello que creía necesario. Se podrá estar más o menos de acuerdo con sus formas, pero existe una coherencia evidente en su trayectoria: ha sido ella quien ha impulsado los grandes proyectos sobre Rocío Jurado durante los últimos años, siempre desde la convicción de que estaba protegiendo la memoria de su madre. La incógnita permanece en el otro lado. Porque mientras Rocío Carrasco continúa escribiendo nuevos capítulos sobre Rocío Jurado, Gloria Camila parece seguir escribiendo, sobre todo, capítulos sobre Rocío Carrasco. Y quizá esa diferencia explique mejor que ninguna otra por qué esta guerra nunca termina.

Noelia Zazo
Escrito por Noelia Zazo

Periodista con más de 15 años de experiencia. Ha trabajado como reportera, redactora, coordinadora, redactora digital y creadora de contenido en medios como Lecturas, ABC y LOC (El Mundo).

1 comentario

  1. Nuria

    Una buena reflexión, ellas cómo adultas no sé conocen

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *