Un nuevo y monumental cabreo dinamita la reconciliación familiar tras un plantón unilateral que roza el escándalo. El panorama musical de la capital hispalense ha saltado por los aires tras la espantada de Isabel Pantoja, quien ha decidido cancelar de forma fulminante su esperado concierto programado para este sábado en la Plaza de España. La espantada de la tonadillera no solo ha dejado contra las cuerdas a la promotora del evento, que ya advierte con emprender acciones legales, sino que ha desatado el enfado de su hijo, Kiko Rivera, el cual esperaba con ilusión firmar un reencuentro artístico histórico compartiendo cartel con su madre en la misma jornada.
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El entorno de Cantora vuelve a convertirse en un bando de reproches y máxima tensión. Tras meses de distanciamiento, el Dj y su madre habían logrado reconducir su relación, un pacto afectivo que iba a escenificarse de cara al público este 27 de junio dentro del marco del Festival Icónica Fest, donde ambos tenían fijadas sus respectivas actuaciones musicales. Sin embargo, la espantada in extremis de la intérprete de Marinero de luces ha roto los planes, obligando al exmarido de Irene Rosales a asumir todo el protagonismo de la cita en solitario ante la estupefacción de los seguidores del clan.

Las reacciones al desplante no se han hecho esperar en las tertulias de la mañana. «Kiko tiene un cabreo monumental», ha desvelado el periodista Pepe del Real este jueves en el programa televisivo de Patricia Pardo, incidiendo en el desamparo informativo que sufre el hermano de Isa Pantoja. Al entorno del pinchadiscos nadie le ha justificado de manera clara los motivos reales que han empujado a la artista a dar carpetazo al evento. Kiko se muestra sumamente crítico con la actitud de su progenitora, manifestando en privado que una cancelación de este calibre en su propia tierra es una maniobra que daña la credibilidad pública de la saga familiar. «Que no actúe en Sevilla no solo la perjudica a ella», ha sentenciado con amargura el músico al valorar las pérdidas económicas.
El boicot previo de Il Divo y la sorpresa de una promotora desatendida

La cronología de este despropósito musical se inició a principios de semana en los despachos de la organización. El pasado martes, el cuarteto internacional Il Divo, formación musical con la que Isabel Pantoja tenía previsto colaborar de forma estelar sobre el escenario interpretando la mítica pieza Donde el corazón me lleve, emitió un comunicado anunciando que se borraba de la cita y no cantaría junto a la tonadillera. Este imprevisto giro de guion provocó la rabieta inmediata de la artista, quien pocas horas después decidió aplicar su propio veto al festival y suspender la totalidad de su espectáculo.
La manera en que se han gestionado estas bajas ha provocado una profunda indignación en la dirección del Icónica Fest, cuyos responsables se enteraron de los desplantes a través de las redes sociales y las exclusivas de la prensa del corazón en lugar de por los conductos reglamentarios de contratación. «El festival manifiesta su absoluta sorpresa ante un patrón que vuelve a producirse tras la previa cancelación de Il Divo, ya que, de nuevo, todas las informaciones que maneja el festival le han llegado por los medios de comunicación y las redes sociales», han denunciado de forma tajante a través de una nota oficial, visiblemente molestos por el desprecio institucional recibido.
La amenaza de los tribunales
Los gestores del festival de la Plaza de España han confirmado que estudian emprender acciones legales contra la artista, recordemos que no es la primera vez que queda «tirado» un concierto, mientras Pantoja anuncia un comunicado en el que no viene a decir nada ni aclara nada. Simplemente confirma que no estará presente en el festival sin detallar las causas que han motivado la suspensión unilateral por parte de la artista.

Este comunicado no hace otra cosa más que alimentar los riesgos de un nuevo y millonario pulso judicial para la tonadillera. Con las entradas vendidas y el escenario montado, los servicios jurídicos de la promotora sevillana ultiman una demanda por incumplimiento contractual que podría costarle una fortuna en concepto de daños y perjuicios. Mientras tanto, el bando de los Pantoja vuelve a resquebrajarse: Kiko Rivera tendrá que lidiar este sábado con el directo y con las preguntas de la calle, demostrando que en los negocios de su madre el respeto al público y a la familia vuelve a brillar por su ausencia.
