Telecinco ha vuelto a tocar fondo. La cadena principal de Mediaset firmó el pasado domingo uno de los registros más humillantes de su historia reciente: un pobrísimo 6,5% de cuota media que la relegó a la cuarta posición del día, superada no solo por La 1 y Antena 3, sino incluso por el conjunto de las televisiones autonómicas. Mientras la que fuera reina indiscutible del prime time se hundía sin paliativos, La 1 goleaba sin rival gracias al adiós de Brasil al Mundial 2026, en una jornada que dibuja con crudeza el abismo entre unos y otros.
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La 1 golea sin oposición al calor del Mundial
El gran acontecimiento de la jornada volvió a llevar el sello de televisión Española. La eliminación de Brasil a manos de Noruega en los octavos del Mundial 2026 arrasó en La 1 con un espectacular 41,2% de cuota, un dato que pulverizó a toda la competencia y que dejó su Minuto de oro a las 00:02 horas con nada menos que 5.453.650 espectadores y un colosal 50,9% de share. El fútbol volvió a demostrarse como el gran motor de la televisión en abierto, capaz de aglutinar a más de la mitad del público que en ese instante tenía el televisor encendido.
La resaca del partido benefició de lleno a la cadena pública. El pase posterior de «Wonder Woman 1984» se disparó hasta un notable 21,3% y 907.000 espectadores, con un incremento de 6,5 enteros de share respecto al arranque, aunque el tardío horario de emisión le pasara factura en número absoluto de televidentes. Con este empujón, La 1 se aupó a un rotundo 19,3% de media diaria, muy lejos del alcance de nadie, y aún tuvo margen para exhibir músculo en otras franjas con propuestas como «D Corazón», que firmó un sólido 11,7% y 717.000 seguidores.
La debacle de Telecinco: hasta las autonómicas la adelantan
En las antípodas de esa fiesta se situó Telecinco, protagonista de un dato tan pobre que resulta difícil de maquillar. La cadena de Mediaset cerró el domingo con un raquítico 6,5%, un guarismo que la dejó como cuarta opción de la televisión española por detrás de La 1 (19,3%), Antena 3 (9,1%) y del bloque de Autonómicas (FORTA), que sumó un 7,4%. Que la suma de las televisiones públicas regionales supere a una de las grandes cadenas nacionales es una anomalía histórica y el retrato más elocuente de la travesía por el desierto en la que anda instalada la señal de Fuencarral.

Sus apuestas del domingo tampoco ofrecieron el menor consuelo. El largometraje «La Casa Gucci» naufragó en el prime time con un flojísimo 4,9% y 473.000 espectadores, incapaz siquiera de sostener las cifras que la cadena había cosechado el fin de semana anterior en esa misma franja. Solo «Fiesta», con un 9,5%, logró asomar la cabeza como el espacio más visto de la jornada en la casa, un oasis que evidencia todavía más la sequía del resto de la parrilla. Frente a ella, la competencia resistió mejor el ciclón mundialista: la serie turca «Una nueva vida» se llevó la medalla de plata del prime time en Antena 3 con un 7,2% y 742.000 seguidores, mientras «La Ruleta de la Suerte» volvía a brillar con un 17,4%.
Un desplome que ya no es cosa de un solo día
Lo más preocupante para Mediaset es que el batacazo del domingo no puede despacharse como un tropiezo puntual achacable a la fuerza del Mundial 2026. El acumulado mensual confirma que la herida es profunda y estructural: en la media del mes, Telecinco se queda en un 7% que la mantiene igualmente en cuarta posición, de nuevo por detrás de La 1 (18,2%), Antena 3 (11,7%) y las Autonómicas (FORTA) (7,5%). El fútbol, por tanto, no es la causa de la debacle, sino apenas el foco que la ilumina con más nitidez.
La cadena afronta así el verano con la urgencia de reinventarse, consciente de que necesita frenar cuanto antes una sangría que amenaza con enquistarse. La reciente reordenación de sus tardes, con nuevas apuestas llamadas a reflotar una franja históricamente rentable, se antoja la gran baza para intentar revertir un rumbo que, a día de hoy, resulta desolador. Mientras tanto, los números cantan sin piedad: en una jornada de máxima audiencia televisiva, la que durante años fue la cadena más vista de España terminó viendo cómo la adelantaban hasta las televisiones autonómicas. Una imagen que, más allá de la coyuntura del Mundial, retrata el delicadísimo momento por el que atraviesa Telecinco.
