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Televisión

La Audiencia de Barcelona cierra la guerra de los formatos: «Eufòria» no plagió a «Operación Triunfo», pero reconoce a Mainat y Cruz como padres del talent

Pedro Serrano González
5 min 24

Punto y casi final a uno de los pleitos más sonados de la industria televisiva española. La Audiencia Provincial de Barcelona ha desestimado el recurso de apelación presentado por Josep Maria Mainat y Toni Cruz y ha confirmado que Eufòria, el fenómeno musical de TV3, no es un plagio de Operación Triunfo. La resolución ratifica lo que ya había dictaminado en primera instancia el Juzgado de lo Mercantil número 9 de la capital catalana y deja sin recorrido la demanda con la que los históricos productores reclamaban una indemnización por la supuesta copia de su formato.

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Una demanda por plagio que buscaba 50.000 euros de indemnización

El litigio se remonta al éxito arrollador de Eufòria, el Talent show que la televisión autonómica catalana convirtió en un auténtico fenómeno social, capaz de arrasar en audiencias y de colar a sus concursantes en la conversación popular. Aquel triunfo despertó las suspicacias de los creadores del formato que en su día revolucionó la televisión en España, quienes consideraron que el programa de la corporación pública bebía en exceso de las fuentes de Operación Triunfo. Por ese motivo, Mainat, Cruz y la sociedad Reset Creatius llevaron el asunto a los tribunales, reclamando una compensación económica de 50.000 euros por lo que entendían una vulneración de sus derechos de propiedad intelectual.

La demanda apuntaba directamente a la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals, matriz de la cadena, y a Veranda Media, la productora responsable del formato. Sin embargo, la primera instancia ya cerró la puerta a sus pretensiones con un argumento demoledor: el juez rechazó considerar a los demandantes como «creadores» de Operación Triunfo, al sostener que ser promotor o productor de un programa no convierte automáticamente a quien lo impulsa en su autor. La titularidad de los derechos de explotación del formato, recordaba entonces la sentencia, corresponde a Gestmusic Endemol, y solo el titular de esos derechos podría accionar en su defensa.

El matiz que corrige la Audiencia: sí son los padres de «OT»

El fallo de apelación, con todo, no es una derrota completa para los veteranos productores. Aunque la Audiencia Provincial mantiene el rechazo al plagio, introduce una corrección relevante respecto a la primera resolución: reconoce expresamente la autoría de Mainat y Cruz sobre el formato de Operación Triunfo. El tribunal se apoya en los contratos suscritos en su día con Gestmusic y en la abundante cobertura periodística de la época, que cita como «prueba sólida» de que ambos son los «autores originales» del concurso que cambió para siempre la manera de entender los talents en España. Es, en cierto modo, una victoria moral en mitad de una derrota jurídica: se les niega el plagio, pero se les devuelve la paternidad del invento.

La distinción no es menor. Reconocer que dos profesionales idearon un formato no implica, según los magistrados, que cualquier concurso musical posterior con mecánica de academia, galas semanales y expulsiones sea automáticamente una copia ilícita. Los elementos que Eufòria comparte con Operación Triunfo pertenecen, en buena medida, a un género televisivo consolidado y de uso común, lo que impide blindar en exclusiva un esquema que el propio paso del tiempo ha convertido en patrimonio del entretenimiento. Con ese razonamiento, la Justicia catalana pone coto a la posibilidad de monopolizar una fórmula que hoy replican, con variantes, cadenas de medio mundo.

Dos fenómenos, una misma raíz y un pulso que marca precedente

El desenlace judicial adquiere una dimensión especial por lo que ambos títulos representan. Operación Triunfo fue mucho más que un concurso: se convirtió en un fenómeno generacional que transformó la televisión y catapultó a una hornada de artistas que aún hoy llenan recintos. Eufòria, dos décadas después, ha logrado algo parecido en el ámbito catalán, recuperando la magia de la academia y demostrando que el formato mantiene intacta su capacidad de enganchar a públicos de todas las edades. Que ambos proyectos hayan terminado enfrentados en los tribunales evidencia hasta qué punto el negocio de los formatos televisivos se ha vuelto un terreno tan lucrativo como resbaladizo, en el que la frontera entre la inspiración y la copia se dirime a golpe de sentencia.

La resolución sienta, además, un precedente que trasciende el caso concreto y que interesa a toda la industria: delimita hasta dónde llega la protección legal de un formato y recuerda que ni siquiera sus creadores pueden reclamar la propiedad de las convenciones básicas de un género. Para la corporación catalana y para la productora del programa, la noticia supone un respiro definitivo que despeja el futuro de una de sus apuestas más rentables. Para los impulsores del concurso original, queda el consuelo de haber visto reconocida al fin, y por escrito, su condición de arquitectos de un fenómeno que cambió la historia de la televisión en España. La batalla de los formatos, al menos en este episodio, ha encontrado veredicto.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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