La jornada televisiva del último sábado de mayo ha dejado una fotografía insólita y demoledora para el sector audiovisual español, consolidando un cambio de ciclo en los hábitos de consumo de la audiencia. El ente público La 1 registró este sábado 30 de mayo uno de sus mejores datos de audiencia del mes, logrando un contundente posicionamiento que ha dinamitado las parrillas de sus principales competidores privados. La primera cadena de RTVE promedió un 16,4% de cuota de pantalla gracias a dos grandes coberturas que tuvieron un impacto notable en una jornada de escasa competencia televisiva, un éxito incontestable que contrasta frontalmente con la crisis institucional y de contenidos que atraviesa la principal cadena de Mediaset España, que se encuentra en una situación de retroceso histórico de la que parece imposible salir a corto plazo.
Te recomendamos

‘Tu cara me suena’ se despide líder con récord de cuota de la edición y saca once puntos a ‘De Viernes’, mientras Telecinco naufraga como cuarta cadena del día por detrás de las autonómicas

Sin fútbol al que agarrarse: La 2 le arrebata la tarde a Telecinco, incapaz de ganar con ninguno de sus tres programas, mientras la cucaña resucita y roza el millón y medio de espectadores

Paz Padilla se hunde a su mínimo histórico y pierde la tarde contra el Tour de Francia de La 2: Telecinco cierra el domingo cuarta, otra vez por detrás de las autonómicas

Un partido de pago, sin España y a las once de la noche arrasa con todo el abierto: Telecinco cae al quinto puesto por detrás de las autonómicas y Cintora firma su segundo mejor dato justo la noche del plantón
En la otra cara de la moneda se sitúa Telecinco, que firmó una jornada en caída libre sin paliativos. La cadena de Fuencarral acusó de forma dramática la ausencia de grandes eventos en directo y el desgaste crónico de sus marcas de confianza, anotando un paupérrimo 7,1% de media en el último sábado de mayo. Esta cifra sitúa a la televisión generalista tradicional por debajo de las expectativas mínimas comerciales de los anunciantes, arrastrando a todas sus franjas a una crisis de rentabilidad que pone en jaque la estrategia de programación diseñada para el periodo estival.
El despliegue institucional y el fútbol histórico catapultan a la cadena pública
El éxito de la corporación estatal comenzó a fraguarse desde las primeras horas de la mañana con una programación de marcado carácter institucional que conectó de forma masiva con el público. Por la mañana, el desfile del Día de las Fuerzas Armadas firmó un 16,5% de share con 558.000 espectadores a lo largo de sus dos horas de emisión, datos que superan con creces los conseguidos por cualquier otra oferta matinal en la competencia. Esta retransmisión oficial preparó el terreno para el posterior vendaval de Audiencias que se viviría durante la tarde y la noche.
El verdadero motor de la jornada llegó en la franja vespertina, donde la final de la Champions League arrasó entre el público con cifras que ya solo consigue el fútbol en la televisión en abierto. El partido que enfrentó al Arsenal con el PSG –en el que los franceses derrotaron a los británicos– promedió un asombroso 29,5% de cuota y 2.640.000 espectadores durante el tiempo reglamentario, medido estrictamente de 18:01 a 20:02 horas. Lejos de estancarse, el interés de los aficionados aumentó a medida que el choque deportivo ganaba en épica y tensión dramática; estos datos se incrementaron notablemente en la prórroga, que escaló hasta un 35,5% y 3.188.000 fieles, y alcanzaron su cénit absoluto en los 15 minutos que duró la tanda de penaltis, donde la cadena pública tocó el cielo audiovisual al registrar un histórico 39,7% de share y 3.601.000 espectadores en directo.
El colapso total de la parrilla de Fuencarral y el naufragio de sus formatos
El efecto devastador del encuentro futbolístico en la competencia directa se cebó especialmente con la oferta de entretenimiento de Telecinco, que sufrió uno de los mayores correctivos que se recuerdan en la industria. El programa Fiesta, conducido por Emma García y producido por Unicorn Content, quedó hundido totalmente al anotar un crítico 6,9% de share, no llegando ni al psicológico listón del 7% en sus más de cinco horas de directo. Las polémicas familiares y de la crónica social habituales del formato se vieron completamente invisibilizadas por el magnetismo de la competición europea, certificando que el magacín de tarde carece de un suelo de fieles sólido cuando se enfrenta a eventos de masas.
La sangría de la cadena privada no se detuvo al llegar el horario de máxima audiencia. La gran apuesta de la noche, el formato de reencuentros e historias humanas Hay una cosa que te quiero decir, presentado por Jorge Javier Vázquez, sufrió un batacazo sin precedentes al caer al unidígito anotando un débil 9,6% de cuota de pantalla. El espacio de prime time, que históricamente había funcionado como un salvavidas de cuota para la cadena, fue incapaz de capitalizar el arrastre de público posterior al partido de fútbol, confirmando que la crisis de identidad del canal afecta por igual al directo diario y a los grandes formatos enlatados de la noche.
Estabilidad en Atresmedia y el gran rendimiento de los canales secundarios
La batalla entre los segundos canales de los principales grupos de comunicación privados ofreció lecturas muy diversas e interesantes para los analistas sectoriales. En laSexta, el programa vespertino La Roca, pilotado por Nuria Roca, acusó sobremanera la competencia deportiva del ente público y se tuvo que conformar con anotar un pobre 3,6% en la tarde del sábado, quedando relegado a una posición residual en su franja de emisión. Sin embargo, las noticias fueron sustancialmente mejores al llegar la noche para el grupo de San Sebastián de los Reyes. El espacio de debate político y actualidad social LaSexta Xplica demostró una magnífica resistencia editorial y anotó un buen 7,1% de share, liderando cómodamente sobre su rival directo y reteniendo a un perfil de espectador muy codiciado por las marcas comerciales.
Por su parte, la segunda cadena estatal, La 2, completó una jornada redonda para el grupo público gracias al rendimiento de sus formatos culturales alternativos. El espacio Malas Lenguas anotó un gran 5,3% de cuota de pantalla en una demostración de fuerza inusual para el canal secundario, consolidando una franja sumamente competitiva; no obstante, pese al excelente rendimiento de la marca pública, el formato no pudo con su directo competidor, el citado laSexta Xplica, que terminó imponiéndose en el cómputo global de la noche de un sábado que ya forma parte de la historia negra de los despachos de Fuencarral.
